Rompe los límites

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Cuando logró despertar, la habitación se veía distinta en el panorama que ofrecía su perspectiva desde el suelo. No había demasiada luz por lo que podía deducir que era temprano en la madrugada, el canto de las aves no hacía más que confirmar que aquel indicio suyo era cierto.

Al sentir un dolor agudo en su espalda baja, concluyó que había tenido un pequeño accidente mientras dormía por la noche, así que simplemente hizo el intento de reincorporarse del suelo por su cuenta y sobarse el área afectada por el impacto nocturno.

Le parecía extraño que el característico frio de la mañana no estuviera helando su carne o que las baldosas frescas no hicieran tanto con su piel, hasta que finalmente enfocó la vista en donde estaba recostado.

Ensanchó los ojos y consideró el pellizcar su propio brazo y verificar que estuviera completamente despierto y en sus sentidos. No era posible que hubiese descansado y dormitado sobre el pecho de un Harley completamente profundo, soñando con el rostro tan plácido como si no hubiese sido utilizado de almohadón.

-Está bien... No entres en pánico. -Se dijo a si mismo separándose con toda la lentitud del mundo, controlando el ritmo de sus respiraciones, buscando evitar causar el menor ruido posible al moverse por el suelo.

Una vez se logró levantar, tomó su chamarra y se puso de nuevo los zapatos.

No quería forzar a su mente a reflexionar sobre lo que había ocurrido o hacerse una idea de lo que pensaba al respecto, aquello había sido solo un accidente y no había motivo para encontrar otra explicación.

Antes de irse, decidió despertar al rubio de su sueño profundo, picando con su dedo índice derecho una de sus mejillas hasta conseguir que este se revolviera y frunciera el ceño con una clara molestia de que su sueño se le fuera arrebatado.

-¿Harley...? -preguntó en voz baja, el mencionado se removió en el suelo quejándose ante la molestia corporal que se le había generado al dormir en el poco cómodo suelo.- ¿... Estás despierto?

Peter podía compadecerlo.

No solo le había arrebatado la cama, sino que también le había caído encima y había hecho de amortiguador a su cuerpo.

Y también...

Bueno, ya se explicó que no quería pensar sobre ese otro detalle.

-¿Peter? -el rubio habló con la voz ronca y algo rasposa, se intentó levantar con ayuda de sus manos, pero al poner peso sobre su tobillo lastimado se movió rápidamente para caer sobre la cama y evitar alargar el proceso de sanación de su lesión.- ¿Qué... Hora?

-Las cinco de la mañana.

Harley enfocó la vista haciendo a un lado la cortina que tapaba al exterior de su ventana. Dando un gran esfuerzo para no volver a cerrar los ojos y dejarse caer para volver a caer dormido.

-Pete... El sol no ha salido aún, vuelve a dormir. -protestó arrodillándose y saltando a su cama entre que tomó de su brazo, haciéndole de paso caer sobre el arrume de mantas esparcidas sobre el colchón.- No soy una persona madrugadora... Especialmente los domingos.

El castaño se vio forzado a contener una risa, Harley se veía muy distinto con su apariencia para nada retocada en lo absoluto. Antes de que el rubio cayera dormido se sentó en la cama y procedió a hablar en voz baja.

-Lo siento, cuando me levanto temprano ya no puedo dormir más... Me voy ahora mismo, te desperté solo para despedirme. Continúa descansando, el suelo no era nada acogedor así que te levanté para que duermas mejor... Así que, adiós. -Habló susurrando, supuso que toda la familia completa seguía durmiendo, así que no podía elevar tanto la voz.

Ese mocoso...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora