Llegó algo tarde a la primera clase, luego de perder inevitablemente algo de tiempo en comer su muy necesario y justo desayuno.
Su metabolismo rápido le había exigido recuperar las energías invertidas en la madrugada, por lo que tenía que comer lo suficiente hasta satisfacerse e incluso un poquito más.
La recién lesión en su espalda estaba gastando de sus energías para curarse, se sentía algo mareado y cansado de moverse. Pero no tenía más remedio a esperar el lidiar con aquella molestia por el resto del día, le bastaba de un par de horas para recuperarse de los golpes que en su labor se ganaba, pero nunca antes había caído desde tal altura que le dejara punzando la cadera incesantemente.
Peter se quejaba entre que al dar un paso o al sentarse sentía un dolor punzar su cadera, llevando a su espalda a hincarse por el dolor. Se veía obligado a llevar sus palmas sobre la carne púrpura para sobar allí como un anciano de mediana edad haría.
Incluso liberando murmullos molestos al respecto.
Era más que seguro que no podría ocultarle a May sobre aquel incidente, ya sea por el señor Happy o por el señor Stark de alguna manera ella lograría enterarse.
Solo esperaba a que su tía no hiciera un gran escándalo cuando pasara. Ella conocía y era consciente de su gran habilidad de curación, no había motivo para exagerar las cosas.
O al menos eso quería convencer de estar pensando, porque otra figura se paseaba por su mente y aún con su preocupación de ser sobrelimitado en sus patrullas, saber sobre él era por mucho más... Interesante.
Peter suspiró, agachando la cabeza mientras con un intento de sigilo corrió por los pasillos desolados, esperando a que los maestros en clase no le vieran y le citaran molestos a la oficina del director, y que tal vez terminaran averiguando cómo fue que saltó el portón de menos de tres metros y medio cerrado bajo llave.
Ya había sucedido en una ocasión que Peter había perdido el control de sus poderes, durante una clase de gimnasia había saltado para encestar la pelota de baloncesto, terminando en sus manos el aro naranja y los vidrios de la cesta esparcidos por el suelo.
May se había mostrado seria y preocupada al ser llamada a la sala de maestros y escuchar lo que había hecho. Esa vez la mujer no salió del instituto hasta que el director finalmente reconociera la falta de mantenimiento al gimnasio, el motivo de aquel incidente del cual pudo haber salido lastimado.
Una vez May llevó a la mesa el tema semanas después de enterarse de su secreto, se carcajeó en su cara hasta que los espaguetis que comían salieron disparados de su boca.
Su tía... ¿Por qué después de enterarse de se segundo género le daba tanto cuidado? No había nada especial en ser Omega, más que el simple hecho de serlo.
No cambiaba nada de él.
Él seguía siendo el mismo y una caída ocasional o sus "citas" no deberían de ser motivo de sus preocupaciones.
Afortunadamente, May recientemente había ido al centro comercial y no la había visto en el tiempo que a él le tomó prepararse. En el cual, tomó del refrigerador todo tipo de cosas para saciarse, aunque no lo logró completamente como le hubiera gustado.
Peter estaba confundido.
Su apetito era feroz e interminable, tal vez había recuperado el gusto por la comida especial de May; o quizás solo bastaba con tener algo para llevarse a la boca para luchar contra su excesiva salivación acompañada de gruñidos.
Tendría que disculparse con ella tanto como pudiese, pues en su arrebato no había dejado muchas cosas sin devorar enteramente.
El chocolate en especial era el más afectado.
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Ese mocoso...
FanfictionRecibir la tarea de mantenerse en contacto con el joven Peter Parker no era nada sencillo para Happy Hogan. Escuchar las peculiares y extrañas bitácoras del muchacho era tolerable, pero tener que tomar un vuelo de emergencia desde New York no era al...
