IV

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Para el monstruo que vio a un chico.

Una canción en la radio,
Tiene miedo de seguir sonando,
Escuchar las voces del otro lado se vuelve tirano.

Él no lleva boca, oidos ni dientes,
Camina de un lado a otro como si esperara romperse.

La psicóloga dice que se odia,
Sus padres borraron su memoria;
Él cree que al cerrar los ojos seguirán las horas.

Se acuesta, da vueltas, pero nunca duerme;
Las voces dicen que es tiempo de desatarse;
En el día ve, en la noche siente,
La enfermedad le tiene mal,
Está a punto de dejarse llevar.

Escucha atentamente,
Desearía no tener que hacerlo,
Pero los sonidos en su cabeza rugen,
Son su alma y su cuerpo.

"Ven conmigo, aquí estarás a salvo,
La oscuridad te abandonó,
Conmigo ya no serás esclavo".

"Si no quieres vivir,
Te llevaré a conocer el cielo,
Toma mi mano,
Aquí pertenecemos".

"Naciste para ser abarrotado,
Nadie te quiere,
No hay cabida para aquellos que duermen más de lo que sienten".

"No te alejes,
Somos uno,
Si tú te vas,
Nos iremos todos".

Las palabras se ahogan,
La realidad no tiene memoria,
Su corazón se rompió,
Ojalá no entender los idiomas.

Él sufre, pero nadie lo sabe,
Cuando él muera,
Muchos fantasmas irán a rezarle.

Su historia fue corta,
No tuvo tiempo de crecer,
El dolor lo consumió,
Lo último que escuchó fue...

El Llanto de los Perdidos en el InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora