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Para el chico que arrugó su vida en botellas.
Y para el otro que desea traerlo de vuelta.

¿Él estará descansando?,
Esa pregunta le ha causado más insomnios que consuelos.

En su recorrido por el mundo, un viejo le regaló un consejo:
"Vive para que respires, no respires para vivir"
Esa vez hizo silencio,
No supo interpretar las palabras;
El mensaje fue claro,
Pero él tenía la mente borrosa.

No prestó atención,
La ignorancia le pasó factura,
Un golpe perforó fracturas.

Un cuerpo desecho en cenizas le extendió la mano,
Le suplicó por tiempo,
Volver el instante en conmemoramiento.

Quizo brindar por ambos,
Decirle que la pérdida es la segunda fase del querer,
Él no escuchó eso,
Soñaba con volverlo eterno.

Cuando se fue envuelto en estrellas le lloró constelaciones;
Nadie estuvo ahí para decirle que su hermano se equivocó de direcciones.

"Vivir para respirar",
Ojalá fuera verdad,
Aquello que dicen los poetas,
Que hay que aprender a olvidar.

Él no quiere hacerlo,
Pero debe entender,
Desamarrar al corazón será su perdición.

Camina junto a las heridas,
Aprendió a amarlas también,
Porque así su hermano se veía,
Cuando caminaba junto a él.

Entonces,
¿Él está descansando?

Le gustaría saber.

Ojalá leer mentes.

Para así volverlo a ver.

El Llanto de los Perdidos en el InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora