2

100 16 1
                                    


Estiró sus piernas antes abrir la puerta, no era necesario que la persona detrás de esta tocara el timbre, pues el aroma del omega ya había sido memorizado por el moreno.

— ¿A qué se debe tu visita? – Se recargó en la pared mirando de pies a cabeza al menor, TaeMin tenía las mejillas coloreadas por un bonito carmín y los labios hinchados. Era obvio que no era a causa del viento frío que corría fuera de los dormitorios. El omega sonrió y rodó los ojos, algo que le causaba diversión al alfa, pues el rubio siempre tenía una pizca de picardía en sus expresiones.

— Necesito hablar con alguien que no me juzgue. – El cabello del menor había dejado de ser castaño y ahora lucía un perfecto rubio que le quedaba de maravilla, aunque no estaba dispuesto a darle un cumplido debido a eso.

— ¿Al menos trajiste comida? – Tae asintió y le mostró una bolsa color gris con algunas cosas. Se habían acostumbrado a las visitas de medianoche, después de la segunda visita, vino la tercera y cuando menos lo esperaron llegó la décima.

— Sí, compré dulces y rebanadas de pizza.

— Tal vez necesitemos la pizza entera.

— Déjame entrar. – El alfa le señaló el sofá y TaeMin entró dejando las compras sobre la pequeña mesa de madera cubierta por un mantel azul intenso. La mirada del moreno se detuvo en el cuello de su visita, había una pequeña marca rojiza en tan lechosa piel, carraspeó un poco al imaginar que sobre eso sería la conversación de esta noche, no le molestaba que el rubio le hablara sobre sus experiencias sexuales, se dedicaba a escucharlo y algunas veces lo regañaba.

Como en la visita número ocho, en la que el omega le dijo que no usó protección al tener sexo con Park, MinHo casi se infarta al escucharlo y lo primero que hizo fue salir de su habitación y correr a la farmacia de la universidad para comprar condones, después de eso se los entregó a Tae, la reacción del rubio fue épica y el sonrojo en sus mejillas no tardó en aparecer.

Aunque el omega le explicó que no podía embarazarse de cualquier lobo, sólo del que sería su pareja y aún no llegaba.

— ¿No piensas hablar? Tengo que escribir un ensayo y eso requiere tiempo y silencio.

— Maldito nerd, vale, iré directo al grano. – MinHo se dejó caer sobre el sofá, sin despegar la mirada del cuello tan bonito de TaeMin, tan bonito y seguramente suave.

— ¿Conoces a Siwon? Es un alfa de economía. – Claro que lo conocía, en realidad ambos se conocían muy bien pues han sido amigos desde la escuela secundaria.

— Sí, es un amigo.

— Oh... bueno, me acosté con él esta mañana, pero no me gustó...

— ¿Qué fue lo que no te gustó? – El alfa se acomodó mejor sobre su asiento, comiendo pizza tibia e intentando abrir una lata de soda, pero su mirada estaba atenta a su compañero, la vida de éste le resultaba interesante y un poco extraña. No era por las conversaciones sobre sus polvos de un día, tampoco por sus divertidas anécdotas de la infancia, había algo en el omega que atraía su atención, tal vez era la mirada tan radiante del rubio al hablar sobre amor o las sonrisitas tímidas al observar los objetos tan curiosos en la habitación.

— Es un imbécil, no tuvo cuidado y dejó marcas en mi cuerpo.

— ¿Te golpeó? – Había preocupación en su voz y eso sorprendió al omega, MinHo buscaba con la mirada alguna marca a parte de la del cuello, pero no lograba encontrar una, sus manos se hicieron puños, le molestaba tanto que los alfas fueran tan idiotas con los demás, lo odiaba porque parecía que no estaba en la naturaleza estos ser cuidadosos.

Midnight Sighs - 2MINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora