El alfa no tenía idea de qué hora era, sólo sabía que desde que llegó a la habitación del rubio, no habían dejado de tomar notas y escribir, escribir y escribir. Se tomó unos minutos para apreciar el rostro tan bonito y concentrado del omega, se veía tan bien con la frente perlada por el sudor y con el mohín en sus labios. — Esto es una estupidez, no debería considerarse una tarea.
— No te quejes y sigue escribiendo. – Chasqueó la lengua y siguió escribiendo, le dolían los dedos, no entendía cómo es que el menor podía hacer los deberes tan rápido y la mayoría de estos consistía en leer muchísimo y después hacer resúmenes en otro idioma. Aunque la tarea de MinHo había sido la más fácil, sólo debía pasar parte del texto a unas pequeñas fichas blancas.
— Ya casi terminamos, espero una buena recompensa después de esto.
— Podemos follar. – TaeMin sonrió con sorna y acarició las piernas del moreno. La idea no era mala, es decir... ambos querían, pero se detenían.
— ¿Estás caliente, omega sucio?
— Todo el tiempo.
— ¿Qué harás el fin de semana? – MinHo lanzó el lapicero y se recostó en la cama, suspiró cuando el olor del omega lo envolvió. Estrujó la tela de las sabanas entre sus manos y sintió la garganta seca, sonrió al pensar en Tae con ese mohín adorable y ceño fruncido, es que simplemente era una obra de arte, era fascinante y disfrutaba mirarlo.
— Iré a tu habitación y te la voy a chupar hasta que me duela la boca.
— Pervertido, estoy hablando en serio. Me gustaría llevarte a un lindo lugar lejos de la universidad.
— ¡Por los dioses! Seguramente quieres embestirme en un lugar en el que nadie nos escuche, me gusta la idea. – Se acercó hasta la cama y se dejó caer sobre el cuerpo del moreno, quien lo recibió con los brazos abiertos. Entonces por la mente de ambos cruzó la loca idea de fugarse.
Sí, irse muy lejos, sin nada.
Sólo con ese manojo de sentimientos tan intensos y casi irreales.
Pero ninguno dijo nada, porque sonaba absurdo.
Permanecieron recostados sin decir palabra alguna, el omega suspiró bajito ante las caricias en su espalda, fue en ese momento en el que MinHo sintió el calor en el cuerpo de tan bello lobo.
— ¿Tú celo ha pasado?
— Sí, pero mi cuerpo no parece darse cuenta. – El rubio admitió un poco avergonzado, la erección comenzó a ser más visible y dolorosa que sólo se retorció un poco entre los fuertes brazos del mayor.
Se puso un poco tímido, esa noche no planeaba decir cosas "inapropiadas" o restregarse contra el cuerpo del alfa, no, él sólo quería tener una noche casual y tranquila, pero su cuerpo seguía con esas ondas de calor y era como si llamara al lobo para que lo tomara ahí mismo.
— Siéntate entre mis piernas y recarga tu espalda sobre mi pecho. – Se giró acomodándose mejor, siguió las órdenes y cuando sintió esas grandes manos acariciándole la cintura, maldijo en tres idiomas.
— ¿Qué deseas, alfa?
— Shh.
— N-no... - Su cuerpo entero cosquilleó cuando su pantalón fue desabrochado y bajado, pero lo que le arrancó más de un gemido fue cuando esas manos que amaba con locura tomaron su dura polla.
— Tranquilo mon ange, haré que te liberes.
El moreno enredó una mano en la estrecha cintura del rubio y con la otra comenzó a masturbar la erección. Arriba y abajo, masajeándola y tirando de ella para conseguir una caliente explosión de semen.
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Midnight Sighs - 2MIN
FanfictionEstaba harto de las tareas, el pegamento y las malditas piezas de su maqueta. Y el ruido en el pasillo no ayudaba, tal vez no debió abrirle la puerta a ese omega de lindos ojos y olor a sandía... Ahh, MinHo odia la sandía.