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No sabe cuándo le dejó de gustar el panqueque de moras, pero en ese momento lo único que quería era tirarlo a la basura y adquirir otra cosa en la cafetería.

— ¿Por qué te mira tanto? – Enarcó una ceja sin entender a qué se refería su amigo, el ruido comenzaba a molestarle, los últimos días parecía estar más sensible y sus sentidos se agudizaron.

— ¿Quién?

— Oh SeHun, ha estado mirándote desde que entramos a la cafetería. – Miró disimuladamente hacia la máquina expendedora y vio al alfa de mirada indescifrable y expresión seria.

— Sólo ignóralo, ni siquiera nos hablamos. – Le restó importancia y buscó una barra de chocolate en su bolsillo, el panqueque le había dejado un mal sabor de boca y de pronto se sentía asqueado.

— Pero es extraño ¿no lo crees? El círculo de amigos de tu alfa es reducido y conozco a cada lobo que está dentro, por lo que es raro que MinHo esté hablando con él.

— Tal vez comparten clases. – Miró una vez hacia donde estaba su alfa y el otro lobo, no parecían ser cercanos y eso lo sabía por la postura del moreno, se mantenía distante y tenía ligeramente le ceño fruncido.

— SeHun estudia química, no arquitectura.

— No me interesa.

— A mí sí, es curioso porque ahora ambos están mirando hacia acá. – Eso era claro, podía sentir la mirada de su pareja en su nuca, entonces pensó en la posibilidad de que MinHo estuviera de mal humor.

— Le preguntaré más tarde, no quiero parecer un omega controlador.

— Tú también eres raro ¿lo sabías?

— Explícate, por favor.

— Has follado con los alfas más deseados de la universidad, con omegas y betas... ahora estás con tu pareja destinada y no eres el mismo TaeMin.

— ¿Eso es malo? – Sonrió al mirar el delicioso chocolate que estaba por devorar, tal vez era efecto de las pastillas, de la inyección o de la luna, pero tenía unos antojos incontrolables.

— No claro que no. Es sorprendente, hace semanas no te importaba que las personas te invitaran a una íntima reunión, ahora miras a Choi como si fuera una barra de chocolate.

— Él tiene una tableta de chocolate y se la he lamido. – La mirada de su mejor amigo fue de horror, esa era demasiada información.

— Eres una perra.

— Sólo un poco.

— Iré a comer con JongHyun ¿quieres venir? – Negó efusivamente, la idea era espantosa, lo que menos quería era estar incomodando a la pareja.

— ¿Y verlos besarse y follar? No, gracias.

— Idiota, te veré... mañana en clases.

*

Su estómago gruñó, era hora de comer... en realidad no, pero su apetito incrementó cuando de camino al dormitorio de su alfa vio a una beta comiendo banderillas de queso y rollitos de pescado.

Suspiró al imaginarse degustando una hamburguesa, maldición tenía que conseguir algo delicioso.

— ¿Quieres ir a comer sushi?

— No puedo, mi omega, debo reunirme con Yoona. – Tragó saliva con pesadez, quería ser racional, Yoona era una amiga de MinHo a la que el alfa le estaba ayudando con su tesis, pero ¿acaso era tonta? ¿necesitaba de la ayuda de su pareja para hacer esa mierda?

Midnight Sighs - 2MINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora