Jongin se sentó en la silla, que para el caso había puesto junto a la cama, y pensar que apenas hacía unas horas en esa misma cama había tomado como suyo a su compañero de vida, mientras juntos alcanzaban el cielo quemándose en las
mismas brazas del infierno.
Ahora todo estaba tan confuso que
no terminaba por entender que había pasado.
—El médico llegara en cualquier momento— anuncio Seojun después de atender el teléfono— Se retraso debido a una tormenta.
El lobo simplemente asintió con un movimiento de cabeza, había vigilado el sueño de Soo, sentado en esa dura silla, desde hace demasiadas horas; el día había terminado y ahora era entrada la noche, solo esperaba que el maldito médico
llegara pronto.
Su cachorro estaba afiebrado, la frente húmeda
por la transpiración, en ocasiones gemía como si un misterioso dolor lo hiciera doblarse.
Unas fuertes pisadas y voces apagadas que provenían
desde el pasillo pusieron en aviso a Jongin de que tendría visitas.
La puerta se abrió para darle paso a Sehun, médico de los lobos.
El hombre era tal cual Jongin lo recordaba, alto hasta llegar al metro ochenta y cinco, cabello rubio corto al estilo desordenado, por su costumbre de pasarse las manos por el cabello, y unos ojos azules del tipo entrometido.
—Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos— extendió la mano el médico, el alfa respondió al saludo poniéndose de pie y brindando la suya— Parece que hubiera
pasado siglos desde nuestras correrías universitarias.
—Digamos que muchas décadas— se encogió de hombros Jongin— pero no te traje para tomarnos una copa y
hablar de los viejos tiempos, necesito que ayudes a mi pareja.
— ¿Y por qué no lo dijiste antes? — Se quejo el doctor
desviando la vista por primera vez hacia la cama— ¿Él es tu pareja?... ¿Un hombre?
Jongin se limito a alzar una ceja, en un claro gesto
interrogativo— ¿Eso hace alguna diferencia? —.
Sehun solo acato a encogerse de hombros— no es
problema, es solo que como tú eres el alfa y eso.
—El destino escoge a la pareja de cada uno— quiso puntualizar Jongin dándole una mirada evaluativa al felino— él es mi compañero.
Sehun de inmediato entro en su modo profesional, sentándose a un lado de Soo, en la orilla del colchón, puso el maletín médico sobre la silla donde antes pasara las horas
JongIn.
— ¿Dime qué le ocurre? — Pregunto al ansioso alfa, mientras revisaba los signos vitales de su nuevo paciente.
El cachorro comenzó a abrir los ojos, después de horas de
no dar muestras de vida.
— ¿Qué pasa? — Pregunto sentándose
algo confundido viendo a un desconocido sentado sobre su cama.
Recorriendo con la vista vio al alfa y a Seojun de pie
mirándolo con algo parecido a la lástima.
—Tranquilo, cachorro— hablo Sehun, dedicándole al felino
una de sus sonrisas ganadoras— soy médico, un medico de
lobos. Me enviaron a buscar porque un lindo felino estaba enfermo.
—Yo no estoy enfermo— apretó fuerte la manta contra su
pecho, buscando algo de protección— solo he estado algo
cansado, es todo.
Jongin dio un paso adelante, quedando con las rodillas
golpeando la orilla del colchón
— ¿Cansado? —Gruño el alfa
arrugando el ceño— según me informo Seojun, no has comido
casi nada, si eso no fuera suficiente, vomitaste cuando nos
dirigíamos a la ciudad y te desmayaste en mis brazos, eso sin
contar que anoche te atreviste a atacarme.
El doctor miraba de uno al otro hombre, no le paso
desapercibido el ligero temblor en el cuerpo del felino y el olor a
miedo que comenzó a saturar la habitación.
—Creo que será
mejor que me dejes solo con el paciente— prácticamente
ordeno Sehun señalando la puerta— espérenme en la sala de
entretenimiento que observe cuando entraba.
