Por fin desperté con esa mezcla de ansiedad y emoción que no me dejaba estar quieto. Mañana sería el Día del Estudiante y estaría con mi novio, aunque mis amigas no irían. No importaba. Hoy aún las vería en la escuela. Me levanté rápido, me cambié con cuidado —porque siempre me tardo— y me peiné bien; nada de gallos, por favor.
Camino a la escuela no pude evitar pensar que Alan estaba a punto de salir de secundaria para entrar a la media superior. Esa idea me ponía triste, aunque trataba de convencerme de que seguiríamos juntos. Al llegar, no lo vi. Él estaba ocupado estudiando y ensayando su baile para el día siguiente; había pasado las audiciones y eso me llenaba de orgullo.Me fui con mis amigas al salón. Casi no nos daban clases ya; se acercaban las vacaciones y la entrega de la última boleta antes de que yo pasara a tercero. En un momento salí a platicar con la prefecta y entonces lo vi en el patio, ensayando. No pude dejar de mirarlo. Se veía tan hermoso. Pensaba solo en él cuando de pronto levantó la mirada y me mandó un beso. Me puse rojo y regresé rápido al salón porque el maestro ya llegaba.
En clase, la subdirectora nos avisó que al día siguiente podríamos llevar tenis y camisa de color, aunque con el pants de la escuela. Algo distinto, por fin. Después del recreo nos dieron la cooperativa: cincuenta y cinco pesos. No era mucho, pero al menos fue algo, considerando que casi no nos daban nada por un problema con una mamá que se había robado el dinero.Mientras hacíamos fila, vi al grupo de Alan a un lado. De pronto comenzaron a *shipearnos*. Me dio muchísima pena. Alan estaba igual de rojo que yo. Todos los grupos de tercero estaban ahí, y para colmo, Josué también nos miraba con esa expresión de crítica que ya me tenía cansado. Subimos al salón y todos presumían su dinero.
En el siguiente recreo, Alan me abrazó por la espalda y, emocionado, me dijo:—Mi amor, tu baile está quedando súper genial.Yo lo miré, igual de emocionado.—Yo también ya quiero verlo.Se despidió porque debía seguir ensayando. El recreo se pasó volando. Yo solo quería que el día terminara para que llegara por fin mañana.Y cuando menos lo pensé, ya estábamos en la salida. Me fui con mi hermana y regresamos a casa. En mi cuarto me puse a ver Musical.ly y a grabar videos para distraerme. Alan no me escribió esa noche; estaba estudiando. No pude dormir hasta las tres de la mañana.Al día siguiente me desperté, me arreglé y corrí a la escuela. Al entrar vi la lona del evento. Nos dejaron subir al salón solo un rato porque nadie podía llevar mochila. Me quedé con unas compañeras hasta que escuché por las bocinas la segunda llamada para los bailes. Bajé corriendo, emocionado.
Comenzaron las presentaciones. Josué bailó primero. Ahí me tenían, incómodo, tratando de no pensar en nada. Después, una amiga de Alan se acercó y me dijo que esperaba que me gustara el baile que me dedicaría.Entonces apareció él.Se veía perfecto. Mis ojos no dejaban de brillar. Comenzó la canción y durante todo el baile solo me miraba a mí. Con esos ojos llenos de amor. Se los juro: ese fue uno de los mejores días de mi vida.Al terminar, corrió hacia mí.—Amor, espero que te haya gustado. Si quieres, luego puedes venir conmigo y mis amigas; vamos a hacer crepas.Le dije que sí, que nos veíamos más tarde. Me dio un beso en la mejilla y se fue. Yo me quedé con mis compañeras y después comenzó el baile general. Bailé con todo. En un momento hicimos una rueda y Alan llegó conmigo; bailamos juntos.Cuando el evento estaba por terminar, anunciaron que solo los terceros podían quedarse en la pista. Me hice a un lado. Les dieron un mensaje muy bonito. Todos lloraban y se abrazaban. Era su despedida.Yo acomodaba mis cosas cuando Alan se acercó y me abrazó fuerte. Llorando, me dijo:—Mi amor, te voy a extrañar mucho. Te prometo que me quedaré cerca para venir a verte.Lo abracé. También lloré. Le dije que todo estaría bien, que nos veríamos en la entrega de boletas. Después nos despedimos. Ya era opcional ir esos días; faltaba solo una semana.Al llegar a casa le mandé un mensaje deseándole suerte para su examen del día siguiente. Y algo que casi olvido contar: ese día él me dio su suéter del pants y yo le di el mío, para que nos recordáramos.Y saben algo...Hasta hoy, yo todavía tengo el suyo.
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Agustín y Alan
RomanceEsta historia es basada en un sueño , como poder salir del clóset y ayudar aquellos que el amor es para todos ❤️🏳️🌈
