Estaba a punto de regresar a la escuela para cursar mi último año de secundaria. Alan ya había entrado a la prepa. Me dijo que iría a verme el primer día, aunque, siendo sincero, no sabía si creerle. Desde que empezó esa nueva etapa se había ido distanciando, y yo no podía evitar sentirme mal por eso.
Durante las vacaciones me hice algunos cambios de look. Cambié mi forma de vestir, mi cabello, incluso mi manera de presentarme ante el mundo. Me sentía diferente, más seguro... pero a él no pareció gustarle. Una vez me dijo que se había enamorado de aquel chico de segundo, como si yo tuviera que quedarme así toda la vida. Entendí que cambiar no era algo malo. Era mi último año en la secundaria, estaba creciendo, y no podía seguir siendo el mismo solo para complacer a alguien. Aun así, dolía sentir que por eso ya no me hablaba con el mismo cariño de antes.
Un día antes de entrar a clases me escribió un mensaje. Hacía mucho que no lo hacía así.—Hola, mi amor. Sé que no te he hablado mucho, pero quiero desearte un bonito inicio de clases. Échale ganas, ya es tu último año.Le agradecí. Sentí bonito leer algo así después de tanto silencio. Fue lo único que me escribió ese día, pero aun así me fui a dormir con una pequeña sonrisa.Al despertar no tenía ningún mensaje nuevo. Me tomé una foto y la subí a mis redes. Al poco tiempo vi que le había dado "me gusta". Pensé que, si no quería hablarme, ya no iba a rogarle. Yo también tenía que aprender a quererme.Ese año, por primera vez, mi hermana y yo nos fuimos solos a la escuela. Llegamos temprano y esperamos a que abrieran las puertas. Cuando entré y vi que me había tocado el mismo salón que tuvo Alan el año pasado, sentí un nudo en la garganta. Me puse un poco sentimental, pero respiré hondo y me concentré en mis clases.
El recreo fue extraño. Ya no estaba Alan, ni sus amigos. Todo había cambiado demasiado rápido. Abracé a mis amigas y, aunque traté de disimular, me sentí triste. Apenas habían pasado unas semanas desde que dejamos la escuela juntos, y ya parecía otra vida.
El recreo terminó rápido. Más tarde vi un mensaje de Alan:—Te tengo una sorpresa, pero mejor cuando salgas de la escuela.No pude contestar, pero me quedé nervioso pensando en qué sería. Un rato después llegó otro mensaje que no alcancé a leer porque el maestro me llamó la atención.Cuando por fin salí, casi en la entrada, lo vi. Ahí estaba Alan, con una rosa en la mano. Mi corazón se aceleró. Corrí a abrazarlo, lo besé sin pensarlo y caminamos juntos hacia la parada del camión. Mi hermana, con su curiosidad de siempre, dijo:—Nunca los he visto besarse. ¿Pueden hacerlo para verlos?
Alan y yo nos miramos nerviosos, pero nos besamos. Mi hermana se quedó sorprendida; era la primera vez que me veía besando a otro chico. Su reacción fue tan graciosa que, por un momento, todo pareció estar bien.Antes de que llegara el camión, Alan me dijo:—Amor, perdón por no hablarte mucho. La prepa me ha tenido muy ocupado. Es muy diferente a la secundaria.Le dije que no se preocupara. Me subí al camión pensando que, tal vez, todo volvería a ser como antes.Pero no fue así.Llegué a casa, lo vi conectado... y no me respondió. Entendía que estaba ocupado, pero sentía que podía tomarse un minuto para hablar conmigo. Decidí dejarlo así y me puse a hacer tarea.Más tarde me contestó. Al principio la conversación iba normal, hasta que le escribí:—Amor, la escuela me dejó mucha tarea. Qué pesado es esto.Su respuesta fue burlona:—Ay, amor, es la secundaria. Es lo más fácil jajaja. Pero como sigues siendo un niño, no lo vas a entender hasta que entres a la prepa.Sentí coraje. Le respondí dolido:—Ya te crees mucho desde que entraste a la prepa. Perdóname si tu novio sigue en la secundaria.Me dejó en visto.No supe qué pensar. Sabía que estábamos mal. Yo lo quería, mi corazón seguía siendo suyo, pero ya no entendía qué estaba pasando entre nosotros.
Lo amaba, pero sabía que tenía que hacer algo antes de que la distancia fuera irreversible. Si no, todo podía empeorar. Intenté concentrarme en mis tareas, en estar tranquilo, pero entonces llegó otro mensaje suyo:—Agustin, disculpa, pero la verdad es que la prepa es otro nivel. No me digas que la secundaria es difícil. Me voy a dormir. Descansa.Eso me rompió.Lloré toda la noche hasta quedarme dormido. Me desperté en la madrugada con el corazón pesado, preguntándome si seguiríamos juntos o si aceptar el final sería lo mejor, aunque doliera pensarlo.
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Agustín y Alan
RomanceEsta historia es basada en un sueño , como poder salir del clóset y ayudar aquellos que el amor es para todos ❤️🏳️🌈
