Entré, miré a mi alrededor, las estanterías altas de madera y el silencio tranquilizador me
hacían sentir como en casa. Fui a la sección de brujas y fantasía, nada, a los libros q empiezan
por "M", nada, sección paranormal, nada, me recorrí la biblioteca entera y el resultado fue:
nada. Pasé por donde estaba la bibliotecaria, y le pregunté:
- Hola, buenos días, ¿Sabe usted donde están los libros de maldiciones? ¿Tenéis algo sobre...
la maldición de Acabrok?
La bibliotecaria que había mantenido una cara sería y tranquila, en cuanto escucho la palabra
"Acabrok" desapareció de su rostro aquella sensación, su cara empezó a transmitir
nerviosismo, una sensación de miedo y ansiedad que aumentaba rápidamente. El ambiente se
volvió cada vez más intenso.
-¿¡Porque buscas eso!?- dijo muy alterada.
- Sólo simple curiosidad. ¿Dónde están?
- En esta biblioteca no tenemos nada de eso y será mejor que no busques más, ¿no dicen que
la curiosidad mató al gato? Y ahora te tengo que pedir que salgas de aquí inmediatamente o
llamaré a seguridad -dijo de una manera muy severa, mirándome fijamente. Sus ojos
transmitían mucha rabia. Si las miradas matasen, esa lo habría hecho-.Ya sabes dónde está la
puerta.
- Gracias, ya me iba de todos modos. Por cierto, dicen que la curiosidad mató al gato, pero no
dicen si lo que descubrió valió la pena.
No seguí con la conversación, estaba claro que la bibliotecaria me quería fuera de ese lugar.
Me iba llendo cuando escuché la voz de la bibliotecaria hablando, me escondí detras de una
estantería donde no me viera y entre dos estantes a la altura de mis ojos, separé unos libros
para poder ver.
-Tenemos un código rojo, repito, código rojo -la bibliotecaria estaba hablando por teléfono con
alguien- me acaban de preguntar sobre Acabrok, ya la he echado de aquí, pero parecía muy
interesada, podría ser un problema en el plan -se quedó en silencio, seguramente
escuchando lo que decía la persona con la que estaba hablando- Sí, el diario sigue en la
tercera planta en la sección restringida -yo, que estaba escuchando atentamente me
tropecé y se cayó un libro al suelo, provocando un ruido que todos escucharon- Espera, tengo
que colgar, he oído algo.
La bibliotecaria se dió cuenta de mi presencia y se puso delante de mí.
-¿No te he dicho que te fueras? ¿Has estado escuchado?-estaba cada vez más enfadada.
- Esto... No, osea, no, ya me, me, me voy.
Tenía que salir de allí fuera como fuese, rápidamente corrí hacia la puerta, la abrí y salí
corriendo, cuando estaba un poco lejos, pero en la misma calle, miré hacia atrás un momento y
en la puerta de la biblioteca estaba la bibliotecaria junto con dos hombres altos, morenos y
robustos, vestidos de negro, estaban mirando a todos lados como si buscaran algo, a mí. Uno
de ellos me miró y me señaló, rápidamente salieron corriendo hacia mí, no dude ni un segundo
y salí corriendo rápido como si no hubiera un mañana. Cada vez se acercaban más, a si que
intenté despistarlos, mi plan era que al llegar a la esquina donde estaba la peluquería, donde
había un callejón estrecho que luego salía a la plaza donde hay una calle que tiene muchas
vifurcaciones, yo me metería por una y cuando ellos elijieran la incorrecta, yo correría hasta
llegar a mi casa.
Puse en marcha mi plan, llegué a la esquina, pasé la calle estrecha donde yo pasé
escurridizamente, pero a ellos les pilló por sorpresa y se retrasaron un poco al pasar, yo
aproveché y fui hasta el centro de la plaza, corrí y fui por la calle en la que salen muchas
bocacalles, entonces, me metí por una, y cuando llegaron ellos, elijieron la correcta, pero, eso
no hizo que me rindiera, repetí otra vez mi jugada, volví otra vez, elejí la que más escondida estaba y, esa vez elijieron la incorrecta. Corrí y corrí hasta mi casa, de vez en cuando, miraba
hacia atrás, pero, ya no me seguían.
Entré a mi casa, fui a mi habitación y me senté en la cama para asimilar todo. «A ver, fui a la
biblioteca no encontré nada y pregunté a la bibliotecaria que no se lo tomó muy bien y me echó,
pero yo me quedé escuchando su conversación por teléfono sobre» espera, estaba hablando
de un plan y de que yo podría estropearlo. ¿Qué pasaba con Acabrok? ¿Por qué apareció en
mi pasadilla? Lo que estaba seguro es que la bibliotecaria ocultaba algo. ¿Y esos hombres con
los que estaba? No eran los de seguridad, entonces, ¿quiénes serían?
Tenía que descubrirlo. Tenía que saber lo que realmente pasaba y no las tapaderas.
Y ya sabía por donde empezar, descubrir quién era la bibliotecaria.
Una de mis mejores cualidades, yo diría que soy experta, es en la informática, hackear en
especial, aunque no lo hago, ya que es ilegal, pero para buscar información sobre la
bibliotecaria me vendrá bien. Cojí mi ordenador y me puse a buscar información.
Empecé por saber su nombre, recordé que en una pequeña chapa rectangular en el lado
izquierdo que colgaba de su camiseta ponía "Bibliotecaria Madisson", me metí en la página de
la biblioteca, para ver todos los bibliotecarios, miré nombre por nombre y ahí estaba Madisson,
su nombre completo era Madisson Smith.
También encontré que llegó al puesto de bibliotecaria el año pasado y que antes trabajaba en
Idaho, en un centro comercial, pero que se fue buscando mejores oportunidades de trabajo.
También recordé que dijo que el libro seguía en la sección restringida, por eso no encontré
nada porque estaba en la sección restringida. Tenía que volver a la biblioteca, pero cuando no
estuviera Madisson. Me metí en el horario de Madisson, trabaja de bibliotecaria los lunes,
martes, miércoles y jueves, así que tendría que ir a la biblioteca el viernes o el sábado, porque
el domingo estaba cerrado. Hoy era jueves, mañana volvería y ella no podría impedirmelo.
Ahora solo tocaba esperar.
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LA ESPERANZA DE LA LIBÉLULA ~la maldición de Acabrok~
Teen FictionA medianoche Grace tiene una extraña pesadilla, que la llevará a la misión de parar una maldición que acecha Wegminton, una maldición que ocurrió igual tiempo atrás en su pueblo. La esperanza de la libélula tendrá que detenerla, y en el camino desve...