Colandonos en el despacho de Madisson.

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En la mañana del día siguiente preparamos el plan infalible para colarnos en el despacho, y
como no yo me pedí entrar y Oliver la distracción, pero eso no estaba dentro del plan. Así que
hablamos y comenzó el plan.
Janelle fue con que a buscar un libro de medicinas y hierbas y entretuvo a Madisson. Mientras
tanto Sophie y yo pasamos rápido por la entrada y fuimos al baño, donde estaría lo que esperábamos, la trampilla de ventilación. Entramos, y Ben nos guío hasta llegar al sótano a
través del wualki talki. Mientras, Oliver se quedó en la puerta del baño por si acaso alguien
quería entrar al baño de chicas, le diría que estaba averiado. Mis padres y mi abuelo fueron por
detrás, estaban esperándonos en una furgoneta por si nos iban a perseguir tendríamos como
huir.
- Ahora debéis girar a la izquierda y seguir de frente _cambio -dijo Ben a través del wualki.
- Recibido, cambio.
Hicimos todas las indicaciones y vimos una luz.
- Ben, vemos una luz debe ser allí, cambio.
- Abrir la trampilla con la palanca, cambio.
- Ben, es mejor que no vuelvas a enviar nada más, estaremos en silencio, cambio.
- Recibido, corto y cambio.
Al salir de la trampilla llegamos al sótano, estaba todo muy oscuro y sacamos unas linternas.
-Mira allí Grace, hay un interruptor.
- Será el de la luz. Encendamos lo.
Lo encendimos y pudimos ver la sala donde estábamos. Era completamente vacía.
Era una habitación grande con las paredes de un color blanco roto.
-¿Y el despacho? -dije.
- Nos habremos equivocado de habitación, díselo a Ben -me contestó Sophie.
- Si.
- Ben, nos hemos equivocado de habitación, cambio-dije a través del wualki.
- No, esa es, cambio -contestó él.
- Aquí no hay nada, literalmente, cambio -respondí.
- Pues es la única habitación que hay en el sótano, no hay más, corto y cambio.
- Está es la correcta -le dije a Sophie.
- Bueno, a lo mejor es como en esas pelis que hay una habitación secreta.
- Si claro. Y también de paso nos sale un unicornio que vomité arcoiris. Esto es la vida real, no
un cuento.
- Bueno, me dirás que, que haya una maldición con dizorks y tal dentro de unos días es lo más
normal del mundo -respondió.
- No, bueno tampoco es que haya más opciones. Intentemos eso. - dije.
- Bien, empecemos. Pon la mano cerca de la pared. Si hay corriente de aire es que hay puerta
secreta.
Probamos por todas las paredes, pero, no había nada.
- No noto nada.
- Probaremos esto -dijo Sophie y sacó de su mochila un mechero.
- ¿Qué vas a incendiar la biblioteca?
- No, lo voy a poner cerca de las paredes para ver la corriente de aire -y fue probando una por
una, hasta que solo que quedó 1- falta esta, sino es, es que no hay nada más.
Entonces acercó el mechero lentamente y lo prendió, la llama empezó a moverse como si
hubiera corriente de aire.
- ¡Hay corriente! -exclamó Sophie- ahora tenemos que ver cómo abrirla, busca un interruptor o
algo.
Empezamos a colocar las manos en la pared deslizando las para buscar pero no había nada.
Retrocedí para atrás y me caí.
- ¿Estás bien? -dijo Sophie acercándose a mí, y yo sonreí- ¿por qué sonríes?
Y entonces la señale la causa por la cual había caído.
- Esa baldosa, me he tropezado porque está suelta, podría ser la llave para abrir la puerta -dije
y la presioné hacia abajo.
La pared se fue hacia atrás y de ahí salió El Despacho de Madisson.
Era bastante grande, a los lados unas estanterías color azabache. Al fondo, había un gran
armario alargado rectangular donde había muchas carpetas de diferentes colores y tamaños.
En el centro, estaba su escritorio con papeles revueltos, una lámpara y unos bolígrafos, al lado
estaba la silla del escritorio. En el suelo, había una alfombra con rayas amarillas, blancas y
azules.
Sophie y yo estuvimos mirando los papeles de la mesa, pero no eran importantes solo
devoluciones de libros y cosas por el estilo. Habia un cajón en la mesa, aunque estaba cerrado
con llave, pero se me ocurrió algo. Cogí una orquilla del moño que traía y me puse a forjar la
cerradura.
- ¡Woala! -dije abriendo el cajón y dentro había una carpeta- oye, en esta carpeta pone
Acabrok, ¿Crees qu–
No pude acabar de decir nada porque Sophie me puso la mano en la boca impidiéndome seguir.
-shhhh, he oído pasos -dijo susurrando y yo asentí.
Se escuchaban unos pasos hacia nosotras.
- ¿Por qué estamos aquí? -dijo una voz de hombre.
- Ya te lo he dicho, Madisson dice que han entrado unas intrusas y que seguramente la roben
una carpeta azul -dice una segunda voz, también de hombre.
Yo miré a Sophie asustada ya que nos habían descubierto. Rápidamente guarde la carpeta azul
en la mochila de Sophie y nos escondimos debajo de la mesa. Los dos hombres llegaron al
despacho y buscaron, cuando estaban de espaldas Sophie y yo salimos sigilosamente de la
mesa nos fuimos despacio hacia la puerta cuando uno de los hombres se giró y nos vió.
- Vaya, vaya, pero si son las dos niñatas que hemos estado persiguiendo estos días -dijo uno y
nosotras echamos a correr hacia la trampilla- ¡Alto ahí!
Corrimos lo más rápido que pudimos, Sophie llegó primero a la trampilla y entró luego me
ofreció la mano para entrar y se la cogí iba entrando hasta que noto algo en mi tobillo. Eran los
hombres, ¡nos habían alcanzado!
- ¡Suéltame! -grité.
- Darnos la carpeta -respondieron.
- No la tenemos -Sophie.
- ¿Ah no? Qué pena -dijo y sentí como me apretó más el tobillo- Haremos esto ¡o nos dais la
carpeta o te juro que le rompo el tobillo a tu amiga!
Mientras yo me acordé de un curso que hicimos en clase sobre defensa personal. Era hora de
ponerlo en práctica...
Le dí una patada en la cara y me soltó el tobillo, entre en la trampilla y nos fuimos de allí.
Mientras, oíamos a los hombres discutir.
- ¡Entra y cogelas! -dijo uno.
- Es muy pequeño no entro, además si no la hubieras soltado...
- ¡Tan listo que te crees cuenteselo tú a Madisson, que las hemos dejado ir y que te despida!
Nosotras llegamos hasta el baño abrimos la puerta y encontramos a Oliver.
- Código rojo, larguémonos de aquí -dijo Sophie.
- Ben nos vamos, cambio -le dije a través del wualki.
- Recibido, corto y cambio -respondió.
- ¡Venga, vamos, vamos! -dije a Oliver y a Sophie.
- ¡Janelle corre! -dijomos una vez ya en la entrada y vino corriendo, aunque Madisson no la
siguió.
Corrimos hasta la pared trasera de la biblioteca dónde estaba mi familia y Ben, nos montamos
y salimos de allí.

LA ESPERANZA DE LA LIBÉLULA ~la maldición de Acabrok~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora