En busca de las armas. Oliver y Grace.

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Narra Oliver.
Después de despedirnos de los demás, Grace y yo pusimos rumbo al lago donde
conseguiríamos arena para acabar con los dizork. La compañía de Grace hacía más divertido
el camino. Antes de ir al lago pasamos por nuestras casas para cojer bolsas grandes de basura
para meter la arena.
- ¡Ya las tengo! -exclamé.
- ¡Espera! No se dónde las tienen mis padres. Van cambiando de lugar y me vuelven loca. -me
respondió.
Me limité a esperarla fuera de la puerta de su casa. Tardaba ya un buen rato y entré. Por suerte
sabía dónde estaba la llave de repuesto de los Walker (debajo del felpudo de la puerta).
Cuando entré, encontré a Grace buscando y la ayudé hasta que dimos con ellas ¡Por fin!.
- ¿Cuántas me llevo Oli?
- Yo he cogido 5. Son bastantes grandes, a sí que coge unas cuántas.
- Ok.
- ¿Has pensado cómo las traeremos de vuelta?
- No, Oli.
Y de repente sonreí.
- ¿Qué tienes en mente? -me preguntó.
- ¿Te acuerdas de cuando éramos niños y me regalaron en navidad nuestras "Carretillas súper
turbo"?
- Cómo olvidarlo. Uno de mis mejores recuerdos es ese día que anocheció y no nos dejaron
salir porque era tarde. Pero era sábado y teníamos mucha energía. Me acuerdo que nos
escapamos y fuimos por toda la calle con la carretilla. Me acuerdo que me montaba y tú me
llevabas. Nos caímos un par de veces pero eso no importó. -recordó Grace riendo, yo también
me reí.
- Y luego nuestras madres nos castigaron sin salir. Menuda bronca me echó mi madre -dije
riendo- a si que podemos cogerlas y poner las bolsas dentro para traerlas. Además tenemos 2,
una mía y la otra de mi hermano Trevor.
- Ok. Pongamos rumbo.
Sacamos de mi desván las carretillas y nos dirigimos con ellas y las bolsas hacia el lago. Pero
antes de seguir, le dije algo a Grace.
- Oye, ¿quieres montarte y te llevo? ¿Cómo en los viejos tiempos?
- Vale, pero no te choques ¿ok?
- Si haré lo que pueda -dije con una sonrisa, ella se montó.
- ¡Adelante entonces! -dijo gritando con los brazos hacia arriba.
La llevé todo el camino en la carretilla, más de una vez la choqué, pero no pasó nada. Es que
es un poco difícil manejar la carretilla. Pero se rió mucho y me gusta verla feliz.
- Llegamos a nuestro destino -dije parando la carretilla.
- Gracias, chófer -respondió.
- Bueno, ahora a buscar arena.
Fuimos a la parte de arena del lago y empezamos a llenar las bolsas poco a poco. Una vez
llenas las colocamos en las carretillas. Cogí una carretilla y Grace cogió la otra, volviendo al
parque.
Cuando llegamos, esperamos en un banco sentados y vimos a Sophie y a Ben bajar con unas
cajas del autobús, vimos que eran pesadas y fuimos a ayudarles. Reunimos las cajas y las
bolsas y las pusimos a un lado. Luego vinieron la madre y el padre de Grace con más bolsas
de sal. Y casi al instante por el otro lado llegó Tristán.
- Bueno, ya estamos todos- dijo Grace.
- Tenemos que contaros algo que nos ha pasado -dijo Ben.
- Sí, íbamos con las cajas de vuelta a la parada de autobús y entonces 2 hombres nos
empezaron a seguir nosotros nos fuimos rápido y ellos nos siguieron corriendo. Pero pudimos
volver a salvo a la parada de autobús -dijo Sophie.
Observé que Grace estaba como extrañada y pensativa, y a la vez sorprendida.
- ¿En qué piensas Grace? -la pregunté.
- Esos hombres, no serían altos y morenos. Cómo de mediana edad. Robustos y vestidos de
negro. -dijo.
- Pues exactamente así eran -respondió Sophie.
- ¿Cómo lo sabes? -preguntó Ben.
- Cuando fui a la biblioteca, al salir, Madisson y esos hombres fueron los que me siguieron
-respondió.
- María Elizabeth Grace Walker Freeman, ¿¡te han perseguido unos tipos raros y no me has
dicho nada?! -dijo su madre enfadada.
- Eee... Si?
- Bueno... Pero tendrías que habermelo dicho.
- Está bien mamá.
- Espera, ¿te llamas María Elizabeth Grace? -preguntó de la nada Ben.
- Para vosotros solo Grace -respondió.
- Bueno pues, ya tenemos todas las cosas de ataque, nos faltan las de defensa. Mañana aquí
haremos lo mismo. Con los mismos grupos iréis a por cosas de defensa que os diré y yo
terminaré de hacer las visitas -dijo Tristán.

LA ESPERANZA DE LA LIBÉLULA ~la maldición de Acabrok~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora