Cap- 11

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Los dos Rengokus caminaron juntos por el sendero que atravesaba el bosque, el sonido de sus pasos resonaba suavemente en la tranquilidad que los rodeaba. El aire fresco de la mañana se colaba entre los árboles, y a pesar de la belleza del paisaje, ambos se sentían algo incómodos, atrapados por un silencio que parecía apoderarse de ellos. Ninguno de los dos se atrevía a romperlo, como si ambos temieran las palabras equivocadas o el peso de las emociones no expresadas.

Senjuro, el más joven de los dos, no podía evitar robarle miradas furtivas a Kyojuro. Su mirada se posó brevemente en los labios de su hermano mayor, aquellos labios que siempre le habían resultado fascinantes y, en algún rincón de su mente, algo más. Cuando se dio cuenta de que estaba observando demasiado tiempo, rápidamente apartó la vista, su rostro adquiriendo un tono rosado. Respiró profundamente y sacudió la cabeza, tratando de disipar los pensamientos que comenzaban a inquietarlo. Aun sentía el peso del sueño en sus ojos, un cansancio que no podía ocultar, pero intentaba mantenerse despierto.

De repente, una voz familiar resonó a lo lejos, llamando a Senjuro con entusiasmo. Los ojos del joven Rengoku se iluminaron al reconocer la voz. Tanjiro. Inmediatamente, ambos Rengokus giraron la cabeza hacia donde venía el sonido. El rostro de Senjuro se llenó de una felicidad inmediata, y sin pensarlo dos veces, corrió hacia su amigo. Kyojuro, por otro lado, observó en silencio, una sensación extraña y algo molesta revoloteando en su pecho al ver el gesto tan cercano entre ellos.

Tanjiro, con una gran sonrisa en el rostro, abrazó a Senjuro con fuerza, como si no se hubieran visto en años. Kyojuro observó la escena desde un rincón de su mente, pero en su corazón algo empezó a retumbar, y no le gustó. No le gustaba la forma en que Tanjiro parecía conectar tan naturalmente con su hermano. El joven Kamado, siempre tan amable y cercano, había demostrado más de una vez su aprecio por Senjuro, y Kyojuro no podía evitar preguntarse si esa amistad iba más allá de lo que su hermano creía.

Sintiéndose repentinamente irritado, Kyojuro se aclaró la garganta y se adelantó un paso.- Oh, joven Kamado, no sabía que tenías tan buena amistad con Senjuro- dijo, y aunque su tono parecía amistoso, había un ligero matiz pasivo-agresivo en sus palabras. La molestia que sentía no pudo evitar filtrarse en su voz.

Senjuro, sin percatarse de la tensión que se había generado, se limitó a suspirar un poco, pensando que la incomodidad de Kyojuro se debía a lo sucedido más temprano- Sí, Tanjiro es un buen amigo- dijo con una sonrisa, tratando de aligerar la atmósfera.

Tanjiro, que no había notado nada raro en la actitud de Kyojuro, miró a Senjuro y, sintiéndose algo nervioso, le puso una mano en el hombro. Aquella simple acción pareció ser el detonante que hizo que la incomodidad de Kyojuro aumentara aún más. Los celos que intentaba mantener bajo control comenzaban a desbordarse. No podía evitarlo. La idea de que Senjuro pudiera tener un sentimiento especial por Tanjiro lo encolerizaba más de lo que estaba dispuesto a admitir. ¿Por qué su hermano tenía que estar tan cercano al joven Kamado?

En un intento por mantener la calma y disimular lo que sentía, Kyojuro forzó una sonrisa. -Kyojuro-san, quería invitarte a dar un paseo. ¿Te gustaría acompañarnos?-  La pregunta salió de los labios de Tanjiro, con un tono algo más suave, pero no pudo evitar el nerviosismo que lo invadió. Esperaba que el pilar aceptara. 

Con una leve sonrisa, Kyojuro asintió -Claro, me encantaría-  Tanjiro, al escuchar la respuesta afirmativa, sonrió con entusiasmo y tomó la mano de Senjuro, guiándolo hacia el sendero mientras ambos caminaban juntos. La escena dejó a Kyojuro mordiéndose el labio inferior y mirando con ojos fulminantes al joven Kamado. Si Tanjiro no dejaba de acercarse a Senjuro de esa manera, las cosas podrían complicarse.

El paseo transcurrió de manera tranquila, con los tres conversando sobre diversos temas. Senjuro parecía relajado, disfrutando de la compañía de ambos, pero Kyojuro no dejaba de mirar de reojo a Tanjiro, incapaz de librarse de la sensación de que algo no estaba bien. Sin embargo, trató de ocultarlo, manteniendo su fachada de líder y hermano mayor.

Cuando el cuervo de Kyojuro graznó a lo lejos, anunciando que había recibido una nueva misión, la tensión en el aire aumentó. Senjuro miró a Kyojuro, quien se giró hacia él con una sonrisa, aunque en su rostro se le notaba una leve incomodidad.

Bueno, Senjuro-,comenzó Kyojuro, cruzando los brazos -al parecer ambos tenemos que prepararnos. La misión nos espera. ¿Qué emocionante, verdad?- Intentó sonar optimista, pero la presión en su pecho seguía ahí. La misión era importante, sí, pero su mente seguía fija en lo que acababa de presenciar.

Senjuro asintió con una sonrisa, sin sospechar lo que pasaba en la mente de su hermano mayor. -Sí, emocionante-, respondió, aunque no podía evitar sentir que algo estaba fuera de lugar en la actitud de Kyojuro.

Con una última mirada a ambos, Kyojuro se despidió de Senjuro de la manera habitual, con un abrazo fuerte, antes de ir a prepararse para la misión. Mientras lo hacía, no pudo evitar pensar en la tensión que sentía entre él y Tanjiro. Sabía que no debía darle más vueltas al asunto, pero la idea de perder a su hermano, de que alguien más pudiera acercarse a él de la misma forma en que lo hacía él, lo perturbaba profundamente.

A medida que se alejaba hacia la finca, su mente comenzaba a calmarse. Decidió que, por ahora, lo mejor era dejar esos pensamientos de lado. No quería levantar sospechas ni complicar más las cosas. Su relación con Senjuro era compleja, pero no necesitaba que nadie más lo entendiera. Sin embargo, la pregunta seguía rondando en su mente: ¿realmente podía confiar en Tanjiro?

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