Cuando Senjuro escuchó aquella pregunta, su rostro se tiñó instantáneamente de un rojo intenso, mucho más de lo que ya estaba. La incomodidad se apoderó de él de inmediato, y su cuerpo se tensó involuntariamente. A pesar de estar al lado de Kyojuro en un lugar tranquilo y familiar, aquella simple pregunta lo hizo sentirse completamente expuesto, como si todos sus pensamientos y sentimientos más íntimos estuvieran al alcance de las manos del mayor.
Con nerviosismo, sus dedos comenzaron a enredarse tímidamente en el cabello de Kyojuro, como si ese pequeño gesto pudiera darle algo de consuelo. Sin poder mirar a los ojos de Kyojuro, desvió su mirada hacia el suelo, pero sus movimientos delataban lo que sentía. No era algo que pudiera esconder tan fácilmente, aunque tratara de disimularlo. Cada vez que su mano tocaba los mechones dorados del mayor, lo hacía de forma suave, casi como si estuviera buscando una forma de aferrarse a algo familiar en medio de la incertidumbre que lo invadía.
Finalmente, con una voz baja, apenas un murmullo, Senjuro intentó decir lo que había estado guardando, pero sin poder lograrlo completamente.
—Supongo que ya sabes lo que quisiera... —dijo, dejando caer sus palabras de manera cautelosa, como si no estuviera seguro de que esa fuera la forma correcta de decirlo. Su pecho presionó ligeramente contra el de Kyojuro, pero lo hizo de manera tan sutil que parecía más un reflejo involuntario que un acto consciente. Los movimientos que hizo al acercarse, casi imperceptibles, fueron tan delicados que se podían comparar con el toque de una pluma en la piel. No era que quisiera que Kyojuro se diera cuenta, pero en el fondo esperaba que lo entendiera.
Kyojuro, sin embargo, era mucho más perceptivo de lo que Senjuro pensaba. Cada gesto, cada pequeño movimiento, no pasó desapercibido para él. Mientras Senjuro seguía mirando hacia otro lado, Kyojuro lo observaba con una sonrisa ligera, casi traviesa, sin dejar de sentir una mezcla de ternura y diversión. A pesar de que sabía que el menor estaba nervioso y luchaba por expresar lo que sentía, también disfrutaba del pequeño juego que ambos estaban jugando, ese tira y afloja que a veces parecía interminable.
Con un tono juguetón, y sabiendo que Senjuro aún no iba a ceder fácilmente, Kyojuro respondió, poniendo énfasis en la pregunta que le había hecho, como si le retara a ser más directo:
—No... aún no lo sé. ¿Me lo vas a decir o seguirás manteniéndome en la oscuridad? —dijo, sus palabras saliendo con una mezcla de diversión y provocación. Su risa, suave pero genuina, parecía burlarse de la timidez de Senjuro, como si le gustara ver cómo el menor luchaba consigo mismo para no ser tan obvio.
Senjuro, al escuchar la respuesta de Kyojuro, frunció el ceño con frustración, aunque en el fondo también sabía que el mayor lo estaba provocando a propósito. No podía evitar sentirse más vulnerable cada vez que Kyojuro lo desafiaba de esa manera. Quería que las cosas fueran un poco más sencillas, pero la forma en que Kyojuro lo miraba, con esa sonrisa tranquila y segura, lo hacía sentir como si estuviera atrapado en una encrucijada entre lo que deseaba decir y lo que temía expresar.
Con un pequeño suspiro y sin pensarlo demasiado, Senjuro, con la mano que no estaba jugando con el cabello de Kyojuro, tocó levemente la espalda de su compañero, un pellizco suave, casi un roce. Era su forma de darle a entender que no quería hacerlo tan fácil. No quería simplemente decir lo que Kyojuro esperaba escuchar. Estaba luchando contra esa parte de él mismo que, por alguna razón, no quería ceder tan pronto.
Kyojuro, que ya sabía que Senjuro estaba tratando de mantener el control de la situación, disfrutó de ese pequeño gesto. No le sorprendió en absoluto, porque conocía a Senjuro lo suficiente como para saber que el menor siempre iba a intentar mantener su distancia, al menos hasta estar completamente seguro de lo que sentía. Sin embargo, eso no lo detuvo. En lugar de alejarse, Kyojuro se acercó aún más, manteniendo su sonrisa traviesa, pero ahora con una mirada más intensa, como si estuviera dispuesto a seguir con el juego hasta que Senjuro finalmente cediera.
Con un movimiento fluido, Kyojuro tomó a Senjuro por la cintura, separándolos un poco y mirando al menor con más seriedad, aunque sin perder la ligera diversión que siempre tenía en su mirada. Su sonrisa permaneció, pero se notaba que estaba esperando una respuesta. La cercanía de sus cuerpos era palpable, y la tensión que se había formado entre ellos se podía cortar con un cuchillo.
—Vas a tener que decírmelo, Senjuro —dijo, con una voz que parecía más suave, pero también más firme, como si no estuviera dispuesto a dejar que el menor se escapara tan fácilmente. Kyojuro no esperaba que Senjuro fuera tan directo de inmediato, pero sí que sabía que, en algún momento, el joven tendría que admitir lo que sentía.
Senjuro, con el rostro ligeramente enrojecido, se quedó en silencio, sin saber exactamente qué responder. La lucha interna que sentía estaba al límite, y aunque por fuera intentaba parecer indiferente, en el fondo no podía negar lo que estaba pasando. Kyojuro lo conocía bien, y eso solo aumentaba la presión. Pero Senjuro no quería ser tan fácil, no quería que todo fuera tan simple.
La tensión en el aire entre los dos se hizo aún más densa, pero al mismo tiempo, algo dentro de Senjuro sabía que tarde o temprano tendría que decirlo. No podía seguir jugando a ocultar lo que estaba tan claro, no solo para él, sino también para Kyojuro
Tu lo sabes perfectamente, quiero que pase lo del otro día ¿lo recuerdas? - Hablo perdiendo aquella timidez que aún lo caracterizaba hace unos momentos, se notaba desesperado de que pasará algo más que solo toques
Kyojuro al recordarlo bajo la cabeza, sus orejas se pusieron rojas junto con sus mejillas, no podía negarlo, lo tomo por sorpresa ese recuerdo pero a la vez quería recordarlo y volverlo a hacer, no podía negarse para nada estaba cayendo completamente en la lujuria
Claro que lo recuerdo ¿cómo podría olvidarlo algo tan bueno? quiero volver a repetirlo, se que también quieres- Ahora su toque se había hecho más descarado, sus manos fueron a parar hacia la espalda baja de Senjuro, las manos frías del mayor se metían en las ropas del contrario
Los dos estaban en una atmosfera calurosa, sus cuerpo pegados casi sin un centímetro de diferencia, sus respiraciones entrecortadas por el nerviosismo. Kyojuro tomo la iniciativa y comenzó con un beso ligero, una caricia solamente, los dos cerraron los ojos, el mayor comenzó a bajar la ropa del contrario, se estaban dejando llevar hasta que un sonido los interrumpió abruptamente, los dos se separaron de inmediato con el corazón latiendo a mil. Senjuro comenzó a acomodarse la ropa torpemente para luego correr hacía su habitación dejando a Kyojuro solo y frustrado de que el momento acabará de esa forma, lo único que pudo hacer fue recortarse y tratar de conciliar el sueño hasta que lo logro.
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━ 𝕮uando 𝕹os 𝕱lechamos
Fiksi IlmiahSus ojos se cruzaron junto con sus deseos más íntimos, sin poder evitar mirarse con deseo. Cupido les hizo una jugada mala y ahora su relación cambiará drásticamente, las flechas llegaron al unísono a sus corazones apagados que ahora una fuerte lla...