El menor de los Uchiha ha decidido convertirse en padre, sin importar la existencia de una pareja. Pocos conocían su deseo y al verse cumplido, todos quienes lo conocían quedaron sorprendidos, especialmente porque les intriga cómo es que Uchiha serí...
Para los que no me siguen en facebook se preguntarán de mi ausencia. La situación ha salido de mis manos: mi pc se descompuso y mi padre no vio prioridad a mandarla arreglar a causa de estar en vacaciones. Ya he vuelto a la uni y tengo mi pc como nueva, sin embargo, éste semestre pinta pesado, por lo que poco tiempo será el que tenga para dedicarle a mis fics.
No crean que no adelanté mis fics en papel, pero no tendré mucho tiempo para dedicarle a las transcripciones, por lo que de momento no prometo rapidez en mis actualizaciones. Lamento mucho dejarlos así, pero agradezco si aún vienen a leer mis historias.
Si quieren seguirme en facebook, donde subo las noticias sobre mis fics, pueden encontrar el link en mi perfil n_n
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Desde aquél día en el cine, Karin siguió anhelante del cariño de Sasuke, uno que ella podía percibir, pero que era dirigido al niño en su vientre. Aquello era negativo para la chica en muchos sentidos, y si bien parecía que las cosas no podían ir peor para ella, la vida tuvo que mostrarle que el apetito por el cariño del azabache sólo era el principio, pues aquél afán aumentó cuando Uchiha finalmente logró percibir los movimientos de su hijo.
No le tomó mucho tiempo a Karin darse cuenta que no envidiaba la atención que el azabache dirigía al ser en su vientre; ella distinguía a la perfección que el afecto que el varón le tenía al bebé era de padre a hijo, y lo que ella realmente deseaba, era que él la viera como lo que ciertamente era: la madre de su hijo; por consiguiente, una prospecta.
Karin, que siempre había tenido que cuidar de sus hermanos terminó por madurar antes de tiempo, por lo que los chicos de su edad le parecían infantiles, algo contrario a Sasuke, quien, como hombre mayor a ella, era maduro, conocía de la vida, y por ende, sabía que ésta no era color de rosa.
—¿Sucede algo? —cuestionó la pelirroja, quien escondía un sonrojo tras el libro que leía.
El azabache se había quedado largo rato observándola, y al principio ella no lo notó al estar meditando esos nuevos sentimientos que la inquietaban, pero al darse cuenta, tomó valor de quien sabe dónde para poder cuestionarlo, aunque no lo hizo agresivamente con la primera vez.
Lo oyó arreglarse la voz y por encima del libro que había dejado de leer desde hacía rato, lo vio sentarse en el sillón.
—¿Te sientes cómoda aquí?
—¿Por qué lo pregunta? —cuestionó sin bajar el libro. Tener el libro frente a ella sólo era un pretexto para no dejar ver el sonrojo en sus mejillas.
—Quizá extrañes a tus amigos y tus actividades cotidianas.
—Extraño a mi familia y la escuela, pero sólo eso —él levantó una ceja confundido— No tengo amigos.
—Entiendo.
—¿Eso es todo?
El varón asintió, se levantó del sillón y tras un "volveré cuando llegue la cena", salió de la suite. Las acciones del hombre desconcertaron a Karin, él no actuaba de esa forma con ella a menos que tuviera algo que darle, como lo fue con los libros o con el cine, pero en ésta ocasión percibió algo diferente, no sabía qué, pero ahí estaba. ¿Sería que él se dio cuenta de lo que ella estaba sintiendo por él?