Capítulo 5: Es el momento

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Krist POV

—Por favor. Si puedes salvarlo entonces, ¡Sólo hazlo! Haz lo que tengas que hacer... —Pidió mi mamá con lágrimas cayendo por su rostro.

La arrugada anciana apartó la vista de mí. Su blanco cabello resaltaba contra su oscura piel. Me estudió cuidadosamente antes de levantar su vidriosa mirada y fijarla en mi madre.

—Estás pidiendo algo que puede provocar cosas que quizás no deseas.

—Cualquier cosa. Te lo ruego, lo que sea que puedas hacer. Los doctores no pueden ayudarlo. Está muriendo. Cualquier cosa, por favor. —La voz de mi mamá se rompió cuando soltó un ruidoso sollozo.

—Etel no aprobará esto, tú saberlo bien —dijo la anciana mientras cojeaba a un estante con cientos de envases llenos de cosas extrañas que no reconocí. —Lo que tú pedir no importar. No hay otra forma. Si él quiere que viva. Él lo hará.

La miré arrastrando los pies por alrededor mezclando diferentes artículos que tomó de la estantería, mientras murmuraba para sí misma.

—¿Quién es él? —Oí a mi mamá preguntar.

Yo me había estado preguntando lo mismo. Él parecía tener la última palabra, no la anciana. Por qué mamá le pedía que me ayudara. No entendía. Ella no lucía como ningún doctor que hubiera visto. Cuando me había quedado dormido, las blancas paredes de la pieza del hospital en la que había pasado los últimos meses eran la última cosa que recordaba haber visto. Luego, me desperté y ella se encontraba aquí. Con esta extraña mujer en una pequeña y sucia casa que olía raro.

—El único que puede salvar a este chico. —dijo, arrastrando los pies hacía mí mientras agitaba el maloliente brebaje y comenzaba a cantar suavemente.

—¿Dónde está él? ¿Necesito ir a buscarlo? —El pánico en la voz de mamá me hizo luchar por mantener los ojos abiertos.

Sabía que estaba asustada. Los doctores no esperaban que despertara. Los había escuchado cuchichear mientras pensaban que dormía. La enfermedad avanzaba en mi cuerpo. Estaba enfermo. Mi mamá estaba triste.

—Tú pensar, yo hacer esto si él no estar aquí. —El humor en la voz de la anciana fue obvio. —Esto yo no hacer. Sólo él.

Antes de que mi mamá pudiera preguntar algo, la puerta se abrió y entró un chico no más mayor que yo. Sus ojos me recordaban a un agitado mar arremolinado cuando cerró la puerta detrás de él. El rubio y desordenado cabello colgaba sobre sus ojos y no parecía importarle a la oscura anciana.

¿Está enfermo él también?

Un suave murmullo en una lengua que no entendí salió de su boca mientras la habitación comenzó a oscurecerse y mis ojos se cerraron lentamente.

—Es el momento. —La voz familiar susurró en mi oído.

Me senté en la cama respirando con dificultad. La luz del sol entraba por mi ventana y el brillante y animoso amarillo de mi habitación parecía en desacuerdo con la oscura choza con la que había estado soñando. ¿De dónde había venido eso? Y ese acento de la anciana. Había sido grueso y... ¿y Gyeongsang*? Luego, el muchacho. Una vez más él había estado ahí mientras que yo estaba enfermo. Yo había estado enfermo. Tuve una milagrosa recuperación a la edad de tres años. Este recuerdo del chico era el primero que había tenido.

¿Quién es él? ¿Y por qué la voz dijo "Es el momento" en vez de "Es casi la hora"?

Echando un vistazo al cuarto busqué a Mook.

Estamos predestinados [PERAYA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora