Capítulo 1

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El olor a tierra mojada se levantaba desde los jardines traseros de un pequeño condominio en las afueras de Busan

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El olor a tierra mojada se levantaba desde los jardines traseros de un pequeño condominio en las afueras de Busan. Los pequeños cachorros de matrimonios de ancianos salían por las trampillas de las puertas para chapotear por las escaleras de los porches. El viento frío mecía las hojas dándole a aquel pedacito de tierra el aspecto lúgubre que siempre lo había caracterizado.

Jungkook había vivido toda su infancia allí criado por sus abuelos, en una pequeña casita al fondo de la calle con una vista privilegiada al viejo puente que se caía a pedazos sobre el río del pueblo. Miraba el tejado azul desgastado con la chimenea que solía encender en Navidad y por la cual más de una vez se escabulló buscando ratones. Su abuela siempre le gritaba después de aquello porque terminaba repleto de cenizas que tardaban en eliminarse de la ropa, y obviamente el dinero de la chequera no daba para tantos botes de lejía semanales.

El abuelo solía reírse al ver a su pequeño nieto desde el balancín que seguía intacto en el porche. Recordaba cada rayón que le había hecho a la madera y cómo mojaba el espaldar floreado con su llanto incontrolable.

Habían sido buenos años, los más felices que recordaba en su vida y prácticamente los únicos, porque luego de haber salido de Busan, Jungkook no volvió a sentir tanta alegría como la que tuvo con sus fallecidos abuelos. No le sorprendió saber que era el heredero de aquella casa y el pedazo de parcela que daba a un tramo del río. Sabía que los señores Jeon lo habían querido desde la distancia como él a ellos.

- Niñato - Seok Jin apareció para golpear el hombro de su hermano menor.

Como de costumbre, estaba envuelto en un traje negro que gritaba a los cuatro vientos que era un hombre de negocios. Al contrario de Jungkook, Jin se había trazado su camino convirtiendo su vida en solo placeres y cero sencillez. Como CEO de una empresa de entretenimiento tenía todo al alcance de su mano, tanto como quería y en abundancia.

- ¿Has traído al abogado?

La decepción se notó en el tono de voz del menor de ambos. Jungkook odiaba que después de tantos años, él y su hermano tuvieran que reencontrarse por una herencia. Pero lo había alejado de su familia, cada año que Jungkook avanzaba en la fe dejaba atrás parte de su pasado. Y era doloroso tener que admitir el hecho de que su familia formase parte de ese pasado.

- Creo que tienes tiempo de volver a pensarlo. Yo no necesito esto y sin dudas tú tenías mejor relación con los abuelos.

- No la quiero, Seok Jin - negó Jungkook viendo la fachada blanca atrapada bajo enredaderas.

- Tienes una familia. Al menos deberías venderla.

Jungkook dejó escapar un suspiro. Su hermano estaba preocupándose por su decisión, pero había algo dentro de él que le gritaba que no dejara a Irene apoderarse de algo más. Si se hubiese quedado con la casa lo último que haría era venderla porque dentro estaba su infancia y el recuerdo de los únicos familiares que lo amaron con locura. Pero si le decía a Irene ella tendría la misma opinión de Jin. Prefería no ser el que la pusiera en venta.

Without Sin ~ Lizkook ~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora