Capítulo 5

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La puerta de madera desgastada de la vieja chabola fue abierta por Jungkook

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La puerta de madera desgastada de la vieja chabola fue abierta por Jungkook. Minutos antes había notado que Lisa en vez de tener calor, comenzaba a enfriarse ahí fuera con la lluvia salpicando sus tacones, así que creyendo en la suerte se aventuró a entrar por una ventana casi inservible por el paso de los años para acceder al interior del lugar.

Dentro solo habían sacos de trigo apilados uno encima del otro y al fondo un par de herramientas de campo. Por suerte había una bombilla como la que alumbraba el porche conectada a un transformador. Aquello alivió al pelinegro porque ya conocía el miedo que tenía Lisa a la oscuridad. Su cuerpo estaba temblando e intentaba cerrar el blazer contra su pecho.

- Tengo unas mantas de Jeongsan en el maletero.

- No - ella lo miró al instante - No salgas. Está lloviendo mucho y empapado pasarás el doble de frío. Estoy bien así.

- Insisto. Ya estamos lo suficientemente mojados.

Lisa se sonrojó y cabizbaja le extendió su chaqueta.

- Al menos cubre tu cabeza para que no pilles un resfriado.

Él la tomó indeciso.

- Gracias. Volveré pronto.

Y lo prometido fue cumplido. El pelinegro regresó con tres mantas repletas de caricaturas que utilizaba en el invierno para cubrir a su hijo durante los trayectos al colegio.

- Toma - le extendió la más grande y gruesa a Lisa y tendió la más pequeña en el suelo.

La rubia pronto estuvo con la chaqueta sobre sus piernas cruzadas y una manta de dálmatas alrededor de sus hombros. Jungkook había tomado sitio a su lado cubriéndose con otra y miraban en silencio la puerta, por la que el agua comenzaba a acumularse. Al menos estaban en un sitio por el que no corría aire y la tensión de ambos ya mantenía sus cuerpos calientes.

- ¿Qué te parece el avance en la habitación? - preguntó el pelinegro dispuesto a romper el hielo.

Lisa lo miró de reojo y se encogió de hombros al instante. No tenía una opinión en concreto para ello.

- Bien.

Él no podía creer lo escueta que era la rubia cuando se trataba de aquella habitación con el futuro sueño de ser albergada por un bebé.

- No pareces muy contenta al respecto - Jungkook se moría por saber.

- Yo... - ella lo miró asustada - Perdona, no me refería a que estás haciendo un mal trabajo... es solo que...

Se quedó callada antes de decir algo que no debería, pero Jungkook presionó girando su cuerpo totalmente hacia ella.

- ¿El qué?

Lisa se sonrojó con intensidad y miró a otro sitio. No quería decirle la verdadera razón, pero tampoco podía mentir. Con Jungkook no era que se sintiera muy cómoda, pero al menos era alguien ajeno a su vida que no la juzgaría, así que con valor suspiró antes de responder.

Without Sin ~ Lizkook ~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora