"Grábame como un sello en tu brazo, Como un sello en tu corazón. Porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo. Es centella de fuego, llamarada divina... Si alguien quisiera comprar el amor Con todas las riquezas de su c...
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La puerta de madera desgastada de la vieja chabola fue abierta por Jungkook. Minutos antes había notado que Lisa en vez de tener calor, comenzaba a enfriarse ahí fuera con la lluvia salpicando sus tacones, así que creyendo en la suerte se aventuró a entrar por una ventana casi inservible por el paso de los años para acceder al interior del lugar.
Dentro solo habían sacos de trigo apilados uno encima del otro y al fondo un par de herramientas de campo. Por suerte había una bombilla como la que alumbraba el porche conectada a un transformador. Aquello alivió al pelinegro porque ya conocía el miedo que tenía Lisa a la oscuridad. Su cuerpo estaba temblando e intentaba cerrar el blazer contra su pecho.
- Tengo unas mantas de Jeongsan en el maletero.
- No - ella lo miró al instante - No salgas. Está lloviendo mucho y empapado pasarás el doble de frío. Estoy bien así.
- Insisto. Ya estamos lo suficientemente mojados.
Lisa se sonrojó y cabizbaja le extendió su chaqueta.
- Al menos cubre tu cabeza para que no pilles un resfriado.
Él la tomó indeciso.
- Gracias. Volveré pronto.
Y lo prometido fue cumplido. El pelinegro regresó con tres mantas repletas de caricaturas que utilizaba en el invierno para cubrir a su hijo durante los trayectos al colegio.
- Toma - le extendió la más grande y gruesa a Lisa y tendió la más pequeña en el suelo.
La rubia pronto estuvo con la chaqueta sobre sus piernas cruzadas y una manta de dálmatas alrededor de sus hombros. Jungkook había tomado sitio a su lado cubriéndose con otra y miraban en silencio la puerta, por la que el agua comenzaba a acumularse. Al menos estaban en un sitio por el que no corría aire y la tensión de ambos ya mantenía sus cuerpos calientes.
- ¿Qué te parece el avance en la habitación? - preguntó el pelinegro dispuesto a romper el hielo.
Lisa lo miró de reojo y se encogió de hombros al instante. No tenía una opinión en concreto para ello.
- Bien.
Él no podía creer lo escueta que era la rubia cuando se trataba de aquella habitación con el futuro sueño de ser albergada por un bebé.
- No pareces muy contenta al respecto - Jungkook se moría por saber.
- Yo... - ella lo miró asustada - Perdona, no me refería a que estás haciendo un mal trabajo... es solo que...
Se quedó callada antes de decir algo que no debería, pero Jungkook presionó girando su cuerpo totalmente hacia ella.
- ¿El qué?
Lisa se sonrojó con intensidad y miró a otro sitio. No quería decirle la verdadera razón, pero tampoco podía mentir. Con Jungkook no era que se sintiera muy cómoda, pero al menos era alguien ajeno a su vida que no la juzgaría, así que con valor suspiró antes de responder.