Capítulo 24

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Tal como le había ordenado Felix, aceleró lo más que pudo mientras su jefe disparaba, por el movimiento era difícil y solo podía escuchar las quejas del menor.

—Desearía que Christopher estuviera aquí.

Eso hizo fruncir el ceño al de cabello marrón que incluso aceleró más.

—Tengo una idea, pero va a tener que agarrarse fuerte, pase lo que pase no me suelte.

Felix asintió y se aferró más al cuerpo de Hyunjin.

La velocidad iba en aumento y el mayor solo esquivaba las balas para que ninguna impactara en la moto o en su jefe, ya que el venía en la parte de atrás y era más fácil que le disparen a él.

Decidió llevar a los hombres que los seguían a una parte de la carretera llena de curvas, tarde o temprano los perderían y más con lo que iba a hacer.

Habían pasado ya muchas curvas y seguían estables, es entonces que Hyunjin decidió acelerar más.

—No me suelte, no quiero que le quedé algún rasguño. —murmuro lo último, aunque Felix lo escucho y solo sonrió.

En una de las curvas freno, haciendo que la moto derrapara, inclinándose hasta el suelo. Hyunjin se soltó de la moto para tomar entre sus brazos al mafioso, cayendo del vehículo y que se pusiera en el camino de quienes los seguían mientras ellos rodaban en el suelo por la caída.

Felix quedó debajo del de cabello marrón, aún con el chico aferrado a el, protegiéndolo con su cuerpo mientras frente a el veía como salía una pequeña explosión por el impacto de los vehículos juntos.

Su pulso aumento por la adrenalina y Hyunjin por fin se apartó un poco de su jefe, sin quitarse de encima giro su cabeza para ver qué ya nadie los seguía y luego rió.

—Es la primera vez en mi vida que me caigo de una motocicleta. —Siguió riendo y Felix se contagió de ella.

—Entonces debo registrar esto como:«cosas que Hyunjin no había hecho y son vergonzosas.» —Rió de pensarlo.

—¿Lo ve? No necesita a Christopher si estoy con usted, puedo hacer su trabajo.

—Lo se, se que puedes protegerme. —le dedicó una sonrisa ladina.

Ambos se miraron por un momento y el mayor no pudo evitar acercarse a su cara para poder besarlo, Felix correspondió el beso, llegando a poner sus manos en el cabello de Hyunjin, acercándolo más.

Lamentablemente su momento fue interrumpido por una llamada de Christopher.

—Mierda. —comentó el mayor con frustración.

El mafioso contesto la llamada mientras era levantado del suelo por el de cabello marrón.

—¿¡Qué!? ¿¡Ya llegó!? Eso no es posible. —Se quejó el menor. —Dile a Jisung que venga por mí y a el que en veinte minutos estoy ahí. —Ordenó.

Jisung no tardó mucho en llegar y ambos subieron rápidamente, Felix atrás y Hyunjin como copiloto.

—¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué hay fuego? —cuestionó preocupado. —¿Mi señor esta bien?

—Lo estoy gracias a Hyunjin, me protegió con su cuerpo, por un momento pensé que íbamos a morir. —Bromeó el mafioso.

—Para la próxima, juro que aprenderé y lo protegere. —aseguró muy decidido, cosa que hizo sonreír a Felix.

—Eso espero, todos me quieren muerto, por cierto aún no encuentras la respuesta a la pregunta que te hice sobre el porque de que estés conmigo.

—Aún no, pero cuando la tenga se la diré.

—Espero que la encuentres pronto. Jisung acelera, nuestro querido invitado es alguien muy impaciente.

—Si, mi señor.

La velocidad aumento y después de diez minutos llegaron a la mansión, por lo que rápidamente Felix bajo del auto y camino adentro con Jisung y Hyunjin detrás.

Al entrar a la sala de juntas vio al hombre que estuvo esperándolo.

—Giovanni, mi italiano favorito.

—Pensé que ese era yo. —Se quejó Changbin. —Además es mi guardaespaldas.

—Tu eres mitad coreano, no cuenta. —contraatacó y se giro a ver a sus guardaespaldas. —Síganme al comedor, necesito decirles algo.

Todos asintieron y fueron detrás del chico, anunciaron su llegada y cuando entraron la escena de todos reverenciados ante el apareció.

—Levantense, tengo que decirles algo.

Todos acataron la orden.

—Hace un rato recibí informes del paradero de unas sabandijas en el territorio italiano de Seo Changbin y el mío, para poner todo en orden tengo que ir a Italia por unos días, como tal ahora dejaré a cargo a mi socio Changbin y a mí mano derecha Christopher. Nadie tiene permiso de salir mientras yo este afuera, ¿Entendieron?

Todos los hombres asintieron.

—Si descubro que alguien me desobecio voy a castigarlo severamente. —los amenazó.

La amenaza hizo que tragaran saliva a duras penas, pero todos asintieron.

—Partire mañana por la mañana, hasta mi regresó, nos vemos. —Camino a la salida, pero antes se giro. —Hyunjin, ven conmigo.

El nombrado camino rápidamente detrás de su jefe, pasando de lado al invitado italiano con una sonrisa arrogante.

Caminaron hasta la habitación de Felix y cuando entraron Hyunjin se abalanzó contra el mafioso.

—Ya que va a irse, déjeme darle mi despedida y algo para que no me extrañe.

Hyunjin atacó la boca del menor para empezar y este solo puso sus piernas en la cintura del guardaespaldas.

—No necesitas hacerlo rápido si es para que no te extrañe, entonces no te apresures.

Me perteneces [Libro Uno]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora