Hyunjin iba caminando felizmente por los pasillos de la Universidad, hasta llegar a su salón el cual estaba casi vacío, solo había un chico de cabello negro, por un momento esa cabellera oscura se le hizo conocida, pero paso de largo el pensamiento porque era imposible que fuera quien pensaba.
—Cisne blanco. —Llamó la atención de Hyunjin por el apodo.
—Hola, ¿Tu nombre es...?
—Llámame I.N, mi nombre no me gusta mucho.
—Oh entonces, I.N, ¿Necesitas algo? —le preguntó con una sonrisa.
—Saber si el profesor va a venir y también de tu amigo, el chico de las pecas, ¿Cómo se llama?
—El profesor no lo se y mi amigo se llama Fe... —Reaccionó antes de dar el nombre del mafioso, recordó lo que le había dicho anteriormente.
«Díganme Yongbok, saben que lo de mi vida dentro de la mafia no se habla.»
—Su nombre es Lee Yongbok, ¿Necesitas algo de él? —La pregunta fue con un tono más agresivo, pero, ¿Qué esperaban? Es su guardaespaldas y además le importaba por cualquier competencia.
—Si me necesita, que el me lo diga, Hyunjin. —Hablo Felix detrás de él.
—Si, tienes razón, ¿Qué haces aquí? Pensé que el profesor te había dicho que no vinieras porque tu nivel en matemáticas es suficiente.
—Lo se, vine en su lugar. No va a poder venir así que me lo pidió. —Se dirigió al escritorio del maestro. —Solo hay que esperar a que venga Minho y los demás.
—No entiendo como eres tan bueno en matemáticas que ahora vas a terminar dando lecciones a mi y a Minho. —se quejó.
—Después te lo diré, ahora mismo hay pájaros en el alambre. —Miro de reojo al chico y luego regresó su mirada a Hyunjin. —Nuestro cisne blanco y cisne negro, ¿Van a bailar más tarde?
—Minho si, porque tu y yo... —Se acercó hasta el escritorio, recargando sus manos en el, quedando cerca su cara de la de Felix. —Tenemos una cita más tarde.
—Cierto, ¿A donde vamos a ir?
Ambos quedaron inmersos en la plática que se les olvido que no estaban solos y que esa persona estaba atento a las cosas que decían.
—Es una sorpresa. —Le sonrió al menor para luego ir a sentarse.
—¿Cuántas citas nos faltan?
—Diez y seis citas más y listo, puedes saltar a mis brazos y decirme que te gusto. —Bromeó el mayor, debía aprovechar que podía hablarle así mientras estuvieran en la Universidad.
—Eso no va a suceder. —Rió también Felix por la broma.
Minho llegó al salón y se desconcertó al ver reír a su jefe, pero al mismo tiempo sonrió, nunca lo había visto reír y creía que era una buena oportunidad para disfrutar el momento.
—¿Qué haces aquí, Yongbok? —pregunto curioso.
—Voy a dar la clase por el maestro, así que siéntate y espera a los demás. —le ordenó.
Minho acató la orden, pero no pudo evitar ver al chico de cabello negro, se le hacía conocido, pero este traía lentes y ropa muy ancha, no estaba seguro que esa persona fuera Yang Jeongin, además Felix ya lo hubiera matado si lo fuera. Evito pensar en eso cuando el mafioso recibió una llamada y escuchó el nombre de Christopher, pero no le gustó el ceño fruncido en la cara del menor.
Cuando colgó no pudo evitar estar curioso de la llamada, pero sólo espero a que la clase terminará para acercarse a su jefe.
—Mi señor, ¿Paso algo? —le susurro para evitar que los demás escucharán.
—No, nada importante, parece que nuestro querido Jeongin tiene territorios en Italia y hay que viajar, pero eso será después, ahora vete a bailar.
Minho asintió y Hyunjin solo lo miro desconcertado.
—¿Pasa algo? —pregunto preocupado.
—No, vamos a nuestra cita.
El mayor asintió y tomó del brazo de Felix suavemente.
Su siguiente parada fue un parque de diversiones.
—¿Esto... no es para niños?
—Claro que no, vamos.
Felix fue guiado por toda clase de juegos por Hyunjin, montañas rusas, carruseles, carros chocones y la última parada, la casa del terror.
—No tiene de que temer, solo es utilería. —lo ánimo.
—Entonces entremos. —dijo el menor, con sus manos aferradas al brazo de su guardaespaldas.
El recorrido estuvo lleno de pequeños sustos de Felix junto con gritos, al igual que sus uñas enterradas en su brazo, estaba seguro que saldría sangre tarde o temprano.
—Mi señor, tranquilo, nada de esto es real. —intento calmarlo, pero el mafioso solo se aferraba más, incluso afuera del lugar.
Hyunjin solo podía reírse de el, sus carcajadas no podía detenerlas.
—No puedo creer que le tenga miedo a un fantasma, en vez de a los mafiosos y armas.
—Tal vez no tengo miedo porque crecí alrededor de ellas y me fui ganando el respeto de los demás mafiosos, sobretodo Christopher tiene su fama como mi guardaespaldas, algún día también serás conocido en la mafia como el, estoy seguro. —le sonrió. —Vamos a casa, tengo que hablarles de algo a todos.
Hyunjin asintió y fue por la moto para irse y llegar más rápido.
—¿Quiere conducir? —le preguntó.
—No se conducir una moto, se conducir autos y camionetas, pero no motocicletas. —le explicó.
—Ya veo, entonces vámonos. —Se subió a la moto y golpeó el asiento detrás de él, para que Felix subiera, cosa que hizo y Hyunjin tomo sus brazos para ponerlos en su cintura. —Agarrese fuerte, no quiero que se lastime.
El viaje estaba normal, Felix lo estaba disfrutando, sobretodo el aire, juraría que podía quedarse dormido mientras iba sujeto a Hyunjin.
Lamentablemente su momento fue interrumpido por una bala que pasó de largo justo a su lado.
—Oh genial, lo que faltaba. —Se quejó el mafioso. —Acelera y no te detengas, yo me haré cargó.
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Me perteneces [Libro Uno]
FanfictionHyunjin es un bartender que tenía una vida normal, asistiendo a la Universidad de Artes y bailando de vez en cuando, eso hasta que las deudas lo atacan y conoce a un mafioso de cara bonita. -¿¡La mafia!? -Si, Hyunjin. Desde hoy me perteneces si qu...
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