Hyunjin es un bartender que tenía una vida normal, asistiendo a la Universidad de Artes y bailando de vez en cuando, eso hasta que las deudas lo atacan y conoce a un mafioso de cara bonita.
-¿¡La mafia!?
-Si, Hyunjin. Desde hoy me perteneces si qu...
Hyunjin colocó a su jefe al borde de la cama mientras se quitaba el traje rápidamente, aflojó su corbata y se la quito para luego colocarla en el cuello de su jefe, la usaría más tarde.
Cuando solo quedo con la camisa desabotonada, se colocó encima de Felix para volver a besarlo mientras el mafioso pasaba sus manos por el abdomen de este. Con sus manos quito el cinturón en el pantalón de Hyunjin, permitiéndole meter sus manos dentro de este y masajear su miembro.
Los jadeos del mayor se hicieron presentes, interrumpiendo el beso.
—¿Con que vamos a jugar así?
—Tengo que hacer algo, no siempre puedo esperar a que tu lo hagas todo, también quiero diversión, además quería que te apresures porque la imagen de ti de hace un momento fue muy caliente. Necesito que me folles, Hyunjin. —Los ojos de Felix se lo rogaron.
—Lo voy a follar tanto que va a extrañarme durante su viaje.
—Ya veremos. —le sonrió arrogante
El mafioso fue besado de nuevo, esta vez en un beso rudo y desesperado, pero al mismo tiempo caliente y húmedo.
Las manos de Felix seguían haciendo lo suyo, mientras la boca de Hyunjin iba bajando por el cuello del menor, dejándole marcas y luego lamiendolas. El frío que sentía su jefe lo hizo estremecerse, pero quería más, estaba deseoso.
La erección de Hyunjin comenzó a doler, así que rápidamente quito la ropa de Felix para poder hacer más marcas en su cuerpo y poder empezar ya con las embestidas, estaba desesperado por ver a su jefe debajo de el, gimiendo su nombre y pidiendo por más. Su lengua bajo hasta sus piernas para dejar mordidas en sus muslos, quería dejarlos marcados lo suficiente hasta que regresara de Italia.
Regresó su camino de saliva hasta su cuello y volvió a besarlo. Felix puso sus piernas alrededor de la cintura del mayor.
—Hyunjin... te necesito adentro...
—No se apresure. —Se acercó hasta su oído. —Mi señor. —Sonrió de lado para luego morder el lóbulo de su oreja.
Hyunjin le enseñó dos dedos y Felix rápidamente entendió lo que quería así que abrió la boca para que este los metiera a ella para lubricarlos.
La mirada del menor mientras chupaba los dedos se fijó en los ojos del guardaespaldas, eso empezó a calentarlo más, pero la gota que derramó el vaso fue cuando este sonrió. Saco sus dedos bruscamente de su boca y separó más las piernas del mafioso para empezar a meter el primer dedo que le sacó un pequeño gemido al chico.
El segundo dedo fue introducido, haciendo gemir aún más al mafioso y Hyunjin solo aumentaba la velocidad en sus dedos para por fin entrar en su jefe, lo necesitaba tanto como el más bajo.
Alineó su pene en la entrada de Felix para entrar de una estocada que hizo gemir fuertemente al menor mientras arqueaba su espalda. Hyunjin no se detuvo y siguió dando embestidas hasta encontrar la próstata de este.
—Hyunjin... ahí... —gemia tan alto que el mayor sabia que estaba haciendo un gran trabajo, provocando un desastre en el cuerpo de ese mafioso cruel.
—¿Aquí? —le preguntó para dar una lenta estocada en ese punto que hizo gemir fuertemente a Felix. —Mi señor, es todo un desastre, me gusta ser quien lo provoque. —Sonrió arrogante para salir del menor y girarlo, dejando su espalda a la vista.
Paso su lengua por sus labios y mientras entraba de nuevo en Felix se dedicó a besar cada parte de la espalda del mafioso, también dejando marcas rojas y mordidas, sin duda al día siguiente tendría que esconderlad.
Las embestidas volvieron a ser rápidas y los gemidos de ambos volvieron a hacerse presentes.
—Hyunjin... —gemia, pero no podía articular otra palabra, solo el nombre de quien lo estaba follando.
El nombrado no hacia caso de los llamados de Felix y aumento la velocidad con la que lo estaba embistiendo, provocando que se corriera en su pecho.
Felix estaba a punto de quedarse dormido, pero Hyunjin no lo permitió, subiendolo a sus piernas sin sacar su pene de su entrada.
—No se duerma, aún falta que me corra yo, ayudeme, ¿Si?
El menor solo pudo sentir como de nuevo era embestido y como la fuerza en sus brazos para sostenerse se estaba acabando por lo que solo se abrazo de Hyunjin, incluso enterrando sus uñas en la espalda del mayor.
Como venganza por las marcas que seguramente serían imposibles de ocultar también le dejó algunas en su cuello, lo suficientemente notorias para que no se quitaran en un buen tiempo.
Felix aún traía la corbata y el mayor la apretó más, empezando a cortar la respiración del mafioso y este solo sonreía.
—Más fuerte... —musito con su sonrisa, eso hizo que Hyunjin terminara por correrse y saliendo de su jefe.
Solo viendo como su semen empezaba a salir del cuerpo del menor mientras sus piernas temblaban por los espasmos. Ambos empezaron a recuperar el aliento pero aún así solo durmieron las pocas horas que quedaban.
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El mafioso ya estaba en la puerta de la mansión con el guardaespaldas italiano de Changbin, le estaba dando instrucciones a los dos mayores y después llamo a Hyunjin.
Ambos como venganza para ambos se dejaron descubiertas sus marcas, dando entender lo que había pasado la noche anterior.
—Espero que cuando vuelva todo este en orden, confío en ustedes y se que van a hacer un gran trabajo mientras yo no estoy.
—Tenga por seguro que así será, mi señor. —Le hizo una reverencia. —Por cierto, quiero darle una pequeña despedida.
—Oh claro. —Extendió su mano, pero Hyunjin suspiro.
—No me refiero a eso. —Lo tomo de la cara y se agachó hasta que sus labios pudieran tocar los de su jefe para unirlos en un beso que no solo sorprendió a Felix sino a todos los guardaespaldas presentes.
Cuando se separaron Hyunjin volvió a hacerle una reverencia con una pequeña sonrisa. —Que tenga un buen viaje.