Rotos

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Yisab

-No voy a ir, no puedo Steve, por favor no me obligues- le dije en voz alta.

-Solo faltarás tú- me dijo por cuarta vez.

-No, faltan millones, no voy a ir a ver sus nombres solo para recordarme lo que perdí, no puedo- me senté sobre mi cama y puse mi rostro entre mis manos.

-Ey, mañana será otro día linda, no insistiré- dijo Steve agachándose y quitando con suavidad mis manos con las suyas -Lo siento nena, no te obligaré a nada-

Puse mis manos en su cuello y lo traje hacia mí para besarlo, él me respondió como siempre, me empujó levemente haciéndome subir a la cama por completo, pero sin despegarse de mi, me besaba con pasión al tiempo que acariciaba mis piernas, pasó su mano debajo de mi playera del pijama negro mientras seguía besándome acariciando mi abdomen, era fácil estar con él, era tan dulce como siempre, me aferraba a su espalda empujándolo a mi, bajé mis labios hasta su cuello enredando mis manos a su cabello, regresó a mis labios para después bajar él por mi cuello, sentí su mano subir hacia mi pecho pero sólo me acarició al costado de este, regresó sus labios a los míos mientras mis manos acariciaban su pecho, el deseo era tan familiar pero siempre nos faltaba algo, parecíamos tener una barrera invisible que nos detenía a ambos, se separó de mí después de varios besos más para mirarme a los ojos, besó mi frente y se recostó a mi lado.

-Sin importar que siempre te voy a amar- me dijo acercándome a él.

-¿Por que?- le pregunté curiosa, era la primera vez que sé lo preguntaba, me miró sin decir nada confundido -¿Por que me quieres tanto Steve?-

-Eres lo mejor que me ha pasado Yis, siempre me has llenado de alegría y compartir contigo cada día es lo mejor- Su mirada era seria y llena de seguridad.

-¿Que hay de Peggy?- le pregunté mirándolo a los ojos, su semblante se hizo serio por completo, me soltó y giró su cuerpo viendo al techo, hice lo mismo y nos quedamos en silencio.

-Peggy fue como Buck para ti- me dijo después de un rato. -Ella era una persona increíble, su valentía y su fuerza eran maravillosas, nunca pude decirle cuanto la quería, por eso no me canso de decírtelo-

-Steve, que pasaría si de algún modo- dije sin terminar la pregunta.

-Te dejaría ir Yis- me dijo girando para ponerse levemente sobre mi -Siempre te lo he dicho, sólo quiero que seas feliz, te amo pero sé que jamás podré remplazarlo- le sonreí con ternura, era increíble el amor que Steve me demostraba y yo podía sentir como cada día se hacía mas importante para mi, lo acerqué a mi y besé sus labios suavemente.

-Cuando despertaste después de tu tiempo como cubito de hielo, ¿como te sentiste respecto a ella?-Pregunté acariciando su rostro.

-Me odie por no haber regresado, le cumplí al mundo pero le fallé a ella- me respondió mirándome a los ojos.

-No quiero que me recuerden como le fallé a James, por eso no puedo ir mañana- le dije sería, él asisntio, besó mi frente y se dio la vuelta para ponerse de pie, atrapé su playera y lo jalé de regreso junto a mi. -Quédate conmigo por favor- le pedí acercándome a su pecho, su aroma dulce me llenaba de calma como siempre lo había hecho, se recostó nuevamente junto a mi y me abracé a su pecho -También te amo Steve- le dije antes de quedarme dormida.

-Te amo- me decía James antes de iniciar la batalla, una luz intensa me cegaba y entonces volvía a ver como se desvanecía frente a mi.

Desperté agitada empapada de sudor, siempre era el mismo sueño cuando me esforzaba en recordarlo, miré a Steve que dormía profundamente, recuperé lentamente mi respiración mientras apretaba mis rodillas a mi pecho con la mirada fija en Steve, concentré mi mente proyectando la imagen sonriente de Peggy, la conocía por mi tiempo con Nick, había visto muchos videos antiguos de ella, el rostro de Steve se relajó por completo y una sonrisa se dibujó en su rostro, dejé la imagen unos momentos más, y entonces lo entendí, estábamos igual de rotos y sólo tratábamos de remplazar a las personas que amábamos el uno con el otro, nunca seríamos igual de felices que antes, ambos lo sabíamos, simplemente éramos una agradable compañía, nos amábamos pero siempre seríamos la sombra de una mayor luz.

De Sombra a Luz 3   ResplandorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora