"...alguien tiene que ser el fuerte entre las personas, aunque en el fondo siempre salga lastimado. En este caso, la fuerte soy yo, entre todas las personas que me rodean"
Mis ojos seguían mirando el techo, y creo que nunca dejé de observarlo en toda la noche, porque no podía dormir y no podía dejar de pensar en que serían mis últimas horas aquí.
Hace una semana que no dejaba de prestarle atención a cada detalle de mi alrededor, como si necesitara absorber cada segundo con mis personas próximas, y nadie cercano sabia esto. Había mantenido el secreto, de que yo no era familia de las personas con las que viví dieciséis años y nadie sabía que hoy era el día donde me iría de aquí.
¿Lo peor de todo esto? No me quiero ir, no quiero dejar mi vida y empezar con personas que ni siquiera conozco. Sabía que, si me levantaba de esta cama, nunca volvería a tocarla y no quería eso, había tratado de pensar que este sería el gran año para mí.
Desde que me enteré casualmente de que era adoptada, comencé a pronunciar sus nombres en mi cabeza y a ver cada pequeño detalle que los alejaba de mí. Sin embargo, la voz de Melissa seguía repitiéndose en mi cabeza como un disco rayado "Nunca dejaremos de ser tu familia, nunca" y traté de respirar cuando sentí mis lágrimas deslizándose por mis mejillas.
El sonido de pasos acercándose me hizo darme vuelta y taparme con la frazada, para fingir que estaba dormida. Sin embargo, en cuanto escuché el ruido de la puerta abriéndose, fueron las pisadas las siguientes antes de que mi cama se hundiera a mi lado y que un brazo rodeara mi cuerpo suavemente como todas las mañanas. El olor a cigarrillos y esa cantidad de colonia era irreconocible en cualquier lugar para mí, podría reconocerlo donde yo quisiera.
—Pulga —su voz completamente baja me dio a entender que pensaba que estaba durmiendo, o simplemente estaba tratando de probar mi humor de hoy. Me volteé todavía sin abrir los ojos, y me escondí en su pecho. —Tienes que levantarte.
Negué con mi cabeza, sintiendo como su mano se fue a mi espalda para frotarla suavemente al tiempo que suspiraba.
—No quiero irme Ivo, quiero quedarme aquí. Quiero estar con ustedes, no puedo... —le respondí tratando de retener mis lágrimas cuando levanté mi cabeza para mirarlo, pero cuando los ojos de él se volvieron borrosos, fue cuando comenzaron a caer libremente. Sus manos ásperas fueron a mis mejillas, para limpiarlas en su silencio habitual. Él sabía que yo no lloraba seguido, que yo no me quebraba libremente con cualquier situación y menos frente a alguien, porque mi cuerpo me lo impedía, eso demostraba debilidad y no era algo que yo estaba dispuesta a que conozcan de mí. Pero él era mi hermano. —No dejes que me lleven, por favor
—Sabes que no puedo hacer nada al respecto pulga —me respondió suavemente, y luego apoyó su frente con la mía por unos segundos. —Si yo tuviera la oportunidad, sabes que haría cualquier cosa que estuviera en mis manos... Pero no puedo. —asentí antes de alejarme y sentarme en la cama. Entendía lo que me estaba diciendo, pero no quería aceptarlo. —Siempre serás mi hermanita pequeña, no importa que digan.
—Siempre serán mi familia.
Dios, esto era horrible.
Me dio una media sonrisa antes de levantarse, y me miró atentamente cuando me acomodé nuevamente en mi almohada.
—Mamá me mandó a buscarte. Tienes que bañarte o se te hará tarde.
—No. Dormiré un poco más, tengo sueño —contesté.
Me intenté tapar con la frazada hasta la cabeza, pero fue imposible, porque alguien estaba tironeando de esta para intentar destaparme.
—¿Qué haces? Vete, Ivo —le gruñí, intentando ganarle en fuerza, pero estaba por salir volando de la cama. —Quiero dormir.
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Simplemente Adoptada
RomanceSINOPSIS: Dicen que nunca hay que escuchar detrás de las puertas porque sorpresas te podés llevar. Este no es el caso de Lola, quien no tendría que haber estado escuchando la conversación que estaban teniendo sus padres al decir que ella es adoptad...
