"Cada cáscara que fue rodeándome a lo largo de mi vida empezó a caer, como si ya no perteneciera a mi y eso hacía que comenzara a sentir el frío a causa de cada capa que estaba dejándome al desnudo. "
—Te veo muy solo, ¿Necesitas un poco de compañía? —me giré cuando la voz detrás mío se hizo presente. La hermosa morena con muchos brillos en cada parte de su cuerpo y el enorme escote nos estaba saludando, aunque sus ojos estaban completamente puestos en el rubio que estaba a mi lado. —¿Qué puedo traerte?
—Él está conmigo.
Sus ojos se movieron a donde me encontraba y pude observar como el disgusto se expandía por todo su rostro.
—Lola. —sonreí ante su enojo al decir mi nombre, por eso solo quité de sus manos la carta de tragos que iba directo a Aaron y me enfoqué en las letras fosforescentes. Mi dedo comenzó a deslizarse por las bebidas, aunque su voz me interrumpió. —He visto a tu novio, Ian. —mis ojos se movieron a ambos lados tratando buscar entre las personas, pero su voz nuevamente me hizo mirarla. Ella estaba disfrutando mi molestia.— Estaba con Jess... —sus labios comenzaron a expandirse en una sonrisa llena de malicia.
—Son amigos.
—Sus lenguas metidas en la garganta del otro, no dicen lo mismo.
Mis manos se apoyaron en el mostrador para elevar mi cuerpo y así poder arrancarle las pestañas postizas, pero en algún momento mi cuerpo había abandonado la banqueta y me encontraba a unos pasos de la barra, justo frente a Aaron. Él me obstruía el camino para arrancarle sus extensiones.
—¡No me toques! —traté de empujarlo lejos, pero como siempre conseguía una sonrisa como respuesta. —¡Deja de sonreír como un maldito psicopata!
—¿Querías que dejara que la golpearas?
—¡Si! —le grité para alejarme de él, pero su mano se envolvió en mi brazo para hacerme chocar por completo con su cuerpo. —¿Qué carajos est...?
—¡Deja de hablar por un segundo! Tu novio nos está mirando.
Sus dedos se presionaron sobre la parte trasera de mi cuello, haciendo una pequeña presión para que me terminara de acercar a él y no pude evitar mirar sus ojos divertidos, como si la situación le resultara graciosa y esto no era divertido, porque mi corazón golpeaba contra el pecho, dispuesto a salirse y no me acordaba cuando había sentido esa sensación.
Esa sensación de sentir mi respiración fallar, era como si mi sistema se hubiera olvidado de cómo inhalar y exhalar.
—¿Te estoy poniendo nerviosa, nena?
—¡PUDRETE, AARON!
Él era desesperante y aunque las ganas de golpearlo no me faltaron, hice todo lo contrario.
No lo dejé pensar, porque cuando sus labios se abrieron para responderme, lo interrumpí poniendo mis labios sobre los suyos. Fueron unos pocos segundos para que él reaccionara al ataque de mis labios para que me correspondiera y cuando lo hizo, sus labios fueron los que me abordaron, saboreando, como si estuviera hambriento de mi.
Mis manos fueron de su torso a sus hombros, a su cuello y a su pelo, mientras que su agarre seguía intacto sobre mi cuello y su otra mano se presionó tanto sobre mi cintura, que podía imaginar la marca que se iba a formar en mi piel.
Quería más, quería más de él y eso no me pasaba hace mucho tiempo.
Deseaba más de su toque, de sus dedos apretando, casi como si también quisiera más.
ESTÁS LEYENDO
Simplemente Adoptada
Storie d'amoreSINOPSIS: Dicen que nunca hay que escuchar detrás de las puertas porque sorpresas te podés llevar. Este no es el caso de Lola, quien no tendría que haber estado escuchando la conversación que estaban teniendo sus padres al decir que ella es adoptad...
