Capitulo 5:
"En algo en lo que realmente era buena era en clavar el cuchillo donde más te puede doler."
Cuando me alejé unos pasos de ellos, me giré para ver como estaban riéndose de mi comentario. Y en este punto, no sabía si era gracioso lo que yo decía o lo hacían para quedar bien.
—Nosotros no llamamos la atención, la atención nos llama a nosotros.
Ambos chocaron sus manos, como si fueran machos alfas y ese fuera su gran logro, pero era patético.
—Eres tan egocéntrico Max, que es molesto. —le respondí, tratando de caminar más rápido pero con mi simple comentario, hizo que Max corriera a mi lado y me abrazara nuevamente. Dios, él realmente era así, no fingía nada, parecía ir simplemente con sus emociones y la situación. Tan diferente a mí, que trataba de ocultar algunas capas de mi piel.
El calor llegó a mi rostro rápidamente cuando las miradas fueron más intensas, cuando los ojos femeninos comenzaron a lanzarme lanzas imaginarias a mi cabeza. Aquí podía sentir como las miradas no solo eran ojos observándote, sino que eran miradas llenas de clasificación y no eran solo de parte de las mujeres, sino que los hombres parecían interesados en mi ¿Era la compañía de ellos? ¿o era lo ridícula que me veía con esta ropa?
Podía sentir como me examinaban intensamente y me molestaba. Las miradas en mi antiguo colegio eran diferentes, porque había ido al mismo instituto desde los seis años y todos nos conocíamos. Esto era diferente, porque yo era ese juguete nuevo que todos querían ver cómo funcionaba.
—¡Max! Déjala, estas poniéndola incomoda. —intervino Thomas, como si supiera que mi incomodidad estaba afectándome. Su mano fue al cuello de Max y lo apartó de mí. —Tienes que ir primero a la secretaria. Por ese pasillo.
Miré a Thomas cuando me señaló a donde tenía que ir, y yo asentí en silencio.
Me terminé separando de ellos, antes de que a Max se le ocurriera hacerme seguir en un estado rojo de la vergüenza. Yo tenía un carácter horrible, pero a mi cuerpo le gustaba traicionarme con hacer que mi cara se pusiera roja como una frutilla.
Examiné como los alumnos se movían a diferentes sectores, viendo cómo se iba vaciando poco a poco el enorme estacionamiento, y yo me quedé de pie al lado de un enorme arbusto.
Y esperé.
Esperé.
Seguí esperando.
El portón de la entrada ya había sido cerrado por el hombre en la pequeña cabina de la entrada, por eso me alejé unos metros para examinar atentamente lo larga que era la reja que separaba el colegio de la calle. Suspiré, antes de tirar la mochila para que pase al otro lado.
Miré una vez más la reja, antes de agradecer que siempre llevaba zapatillas puestas.
Necesitaba hablar con todos mis amigos, ver a mi novio y explicar todo. Necesitaba que me entendieran.
Y en cuanto mis pies tocaron el asfalto, sonreí victoriosa, hasta que mis ojos se enfocaron en la persona que estaba en frente mío, con la mochila en su hombro.
—No me jodas —dije en voz alta. Una sonrisa estaba puesta en su rostro, aunque no parecía divertido con la situación. No era la misma sonrisa que tenía hoy temprano cuando me ayudo con la corbata, porque su rostro parecía tenso, a pesar de la sonrisa que me estaba dando. —Pensé que no tenías la edad para seguir en el instituto.
ESTÁS LEYENDO
Simplemente Adoptada
RomanceSINOPSIS: Dicen que nunca hay que escuchar detrás de las puertas porque sorpresas te podés llevar. Este no es el caso de Lola, quien no tendría que haber estado escuchando la conversación que estaban teniendo sus padres al decir que ella es adoptad...
