Minho abrió los ojos y el silencio fue el primero en recibirlo, intentó moverse y para su suerte, nada en su cuerpo dolía a pesar de que recordaba haber sido apuñalado varias veces.
Se puso de pie y se dio cuenta de que de encontraba totalmente solo, además de que todo estaba extrañamente silencioso. Se acercó a la ventana de la habitación y solo pudo observar el movimiento de los árboles debido al viento y el cielo estaba levemente oscuro gracias a algunas nubes que cubrían la luz del sol, pero no estaba lloviendo en lo absoluto.
Extrañado y con mucha confusión salió de esa habitación oscura en donde recordaba haber cerrado los ojos momentos antes. Salió al pasillo y no había nadie, ¿en dónde estaba Jisung? Recordaba haberlo dejado afuera, pero al no verlo cerca dedujo que se había ido. Aún así, todo estaba demasiado raro.
Sin mucha prisa caminó por los desolados y largos pasillos hasta que bajó las escaleras que encaminaban hacia el salón principal. Siguió su camino hasta que se detuvo frente a las puertas cerradas del salón y si no se equivocaba, las hadas debían seguir ahí adentro con las personas del pueblo y con los invitados de otros reinos. Sin pensarlo más abrió las puertas sin ningún tipo de dificultad, esta vez frunciendo el ceño al encontrarse con que no había nadie.
—¿En dónde están todos?—susurró para sí mismo. A estas alturas ya estaba preocupado—¡Félix, Jisung!—gritó, viendo hacia todos lados sin dejar de escuchar su propio eco.
Estaba solo, otra vez estaba solo.
Sin saber qué más hacer, Minho se sentó en el centro del salón y encogió sus piernas hacia su pecho, abrazándose a sí mismo para alejar las repentinas ganas de llorar, reteniéndose de hacerlo.
—Llora si quieres llorar, no lo retengas.
Minho elevó rápidamente la mirada ante esa voz que casi no recordaba e inevitablemente las lágrimas salieron sin poder detenerlas.
—Papá...—apenas susurró.
El hombre sonrió y se agachó a su altura para verlo de frente.
—Creas o no, lo de llorar mucho lo sacaste de mi.
Minho rió entre lágrimas y se acercó a abrazarlo, sintiendo la calidez cubrir completamente su pecho al poder identificar la sinceridad y el cariño. Siempre extrañaba a su papá, siempre se regañó a sí mismo por no haberlo aprovechado cuando era un niño, pero era comprensible, a sus diez años jamás creyó que le arrebatarían su familia.
—¿Por qué no hay nadie? ¿De verdad morí?—preguntó cuando rompió el abrazo, viéndolo con temor de escuchar la respuesta que no quería y que era evidente.
El señor Lee lo vio durante unos segundos y se puso de pie, haciéndole señas para que hiciera lo mismo.
—Lograste invadir el castillo—empezó a hablar el mayor con un tono de orgullo, ignorando su pregunta.
—Me ayudaron—respondió casi en voz baja.
—Pero tu lo lideraste, ¿no es eso un gran logro?
—Supongo que si—asintió lentamente, caminando a su lado hacia el exterior del castillo.
—Eres un líder, Minho, no minimices lo que hiciste, nunca. Tu destino es estar en el trono. Debes arreglar todo lo que los Han hicieron.
—No puedo hacerlo—agachó la mirada con vergüenza, estaba claro que su padre tenía la experiencia y él con veinticinco años no sabía absolutamente nada, ¿Cómo podría ser un buen líder?
La duda lo invadió, llenándose de dudas, temores e inseguridades en cuanto a él mismo como un rey.
—¿Por qué no?—preguntó extrañado, deteniéndose en la entrada principal para mirarlo—Moviste a un gran grupo de criaturas mágicas y te enfrentaste a los reyes, el trono es tuyo ahora.
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✧꙳𝙱𝚕𝚞𝚎 𝚛𝚘𝚜𝚎𝚜꙳✧ 「𝙼𝙸𝙽𝚂𝚄𝙽𝙶」
FanfictionEn el bosque de Windhall, Minho, el monstruo más temido del pueblo, vive con dolor y rencor en su corazón bajo una injusta maldición que solo le permite salir por las noches. Jisung, el único príncipe heredero de Windhall, solo quería saber quién h...
