—Por última vez, Han Jisung, ¿en donde está tu padre?—preguntó la señora Han, desesperada por no obtener respuestas de su hijo—¡Te estoy haciendo una pregunta!
Jisung había decidido no dirigirle la palabra, pero no podía seguir ignorando su pregunta, lo había estado haciendo desde hace un rato mientras pensaba en qué iba a decirle. No sabía si tenía que mentirle o decirle la verdad. Mordió su labio inferior con duda sin atreverse a mirarla, ¿cómo iba a decirle que había asesinado a su propio padre? Iba a odiarlo y realmente no quería que ella lo odiara, era su mamá después de todo.
—No sé—mintió sin poder verla a los ojos—Después de que huyó no supe de él.
—De seguro logró escapar—dijo ella con cierta esperanza—Jisung, escapemos, estamos a tiempo todavía, podemos escabullirnos por la ventana y correr hacia el bosque, de seguro tu padre nos espera ahí—se acercó para hablarle en voz baja, tomando sus manos, pero Jisung las apartó, confundiéndola con sus acciones.
—Mamá...—suspiró, alejándose de ella—¿No crees que es hora de que pagues por lo que hiciste?—preguntó con tristeza, por fin viéndola—Deja de huir.
La mujer frunció el ceño y lo vio con molestia, cerrando ambas manos en puño sin poder creer lo que su propio hijo le estaba diciendo.
—Tú padre tenía razón, eres capaz de irte en contra de nosotros a pesar de que seamos tu familia—lo vio con desagrado—Quieres verme encerrada y sufriendo, ¿no es así? ¡Hicimos todo por tu bienestar y así me pagas!
—¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¡Tu amado esposo te dejó y me apuñaló con tal de escapar! ¿Crees que le importamos?—gritó con enojo—¡Al menos toma la responsabilidad de lo que hiciste!
La señora Han sintió sus ojos llenarse de lágrimas, sabía que su hijo tenía razón en cuanto a sus acciones y a las de su esposo, pero le aterraba hacerle frente a las consecuencias de las cosas que hizo para llegar al poder y las que siguió haciendo por mantenerlo, siempre obedeciendo a las órdenes de su esposo sin cuestionarlo.
La puerta de la habitación se abrió momentos después, dejando ver a algunas criaturas mágicas junto a Minho quien se notaba inexpresivo.
—Enciérrenla—fue lo único que dijo, haciéndose a un lado para dejar pasar a los que lo acompañaban, yendo directamente hacia ella.
—¿Qué? ¡No, no hagas esto!—forcejeó con ellos, pero fue inútil—¡Jisung, haz algo, soy tu madre!
El mencionado solo ignoró su llamado y le dio la espalda, evitando verla mientras se la llevaban a la fuerza. Se dijo una y otra vez que eso era lo que merecía, que no había manera de defenderla y que sólo así, Minho obtendría al menos un poco de tranquilidad aunque estaba seguro de que no había nada que pudiera compensar la muerte de sus padres.
Suspiró sonoramente, tragándose el nudo que se formó en su garganta mientras su mirada seguía fija en el suelo. La puerta se cerró de un portazo y por fin dejó de escucharla.
—Jisung...
Un poco dudoso, Jisung se giró sobre sus pies y elevó la mirada para encontrarse con la de Minho.
Ya habían pasado unos días después del ataque, el castillo estaba en reconstrucción y la tensión entre los reinos seguía siendo notoria por el cambio de mandato, en especial con Ravenham. Durante ese tiempo, Jisung y su madre habían estado encerrados en una de las habitaciones vacías bajo vigilancia, por lo que no había podido ver a Minho ni a nadie más que a las personas que entraron a tratar sus heridas en esos días, demasiado ansioso y a la espera de lo que fuera a pasarles.
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✧꙳𝙱𝚕𝚞𝚎 𝚛𝚘𝚜𝚎𝚜꙳✧ 「𝙼𝙸𝙽𝚂𝚄𝙽𝙶」
FanfictionEn el bosque de Windhall, Minho, el monstruo más temido del pueblo, vive con dolor y rencor en su corazón bajo una injusta maldición que solo le permite salir por las noches. Jisung, el único príncipe heredero de Windhall, solo quería saber quién h...
