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Spreen llego a casa, el dolor en su cuello se intensificaba de apoco.
Fue directamente al baño, viéndose en el reflejo del espejo, la marca en su cuello le decía que le habían inyectado algo, aquella parte estaba completamente morada verdosa, casi negra, sus venas se resaltaban, estas al igual que su cuello estaban del mismo color.
Sintió como su cuerpo perdía fuerza cayendo del golpe al piso, ocasionando que hiciera ruido.
Fit despertó al oír el fuerte ruido, corriendo inmediatamente al cuarto de su hijo, pero al asegurarse que este estaba aún durmiendo y no parecía haberse caído algo.
Salió del cuarto del pequeño percatándose de que la luz del baño estaba encendida. Al pararse en la puerta del baño vio como el omega intentaba pararse sin éxito.
Rápidamente lo ayudo, preguntándole que le había pasado pero el hibrido no contesto, sentía demasiado dolor en el cuerpo para hacerlo.
El alfa lo llevo al cuarto que compartían, dejándolo con cuidado en la cama.
Spreen sentía que la sangre le hervía, con las pocas fuerzas que tenía le pidió a Fit que le quitara la ropa.
El alfa lo ayudo y después de dejarlo en boxers, de inmediato fue a buscar algo para bajarle la temperatura al omega.
Después de darle un poco de agua y colocarle un trapo húmedo en la cabeza, Spreen cayo dormido.
Fit lo observaba, tomando sus brazos para examinar bien su estado.
Aquellas reacciones ya las había visto en el pasado. Era sumamente mortal para los humanos normales, pero no para los híbridos como Spreen.
Bueno al menos no para matarlos, pero si para dejarlos incapacitados por varios días.
Pero no iba a dejar al omega casi agonizando de dolor hasta que se recuperara.
Primero espero hasta que la temperatura del hibrido bajara, para salir e ir directamente al cuarto secreto que tenía en el elevador de su hijo.
Spreen despertó, su dolor ya no era tan intenso, pero estaba seguro que no tardaría en volver.
Había alcanzado a oír salir al alfa de la casa.
Spreen no era tonto, sabía que Fit tenia secretos, a veces estaba muy nervioso junto con su hijo, esos dos le escondían cosas.
Se percató luego de que volvía después de salir y que ellos se quedaran solos.
Hasta que una vez cacho a su hijo ir solo a su elevador, pensaba dejarlo solo pero después de ver como miraba por todos lados, cuidando que nadie lo viera, para entra a una perta secreta, lo supo.
Ciertamente le dolió, pero debía entender que Fit tendría sus razones.
Y no podía exigir saber cuándo él también le ocultaba algo.