Gran belleza, astuta y meticulosa. Muchos civiles describen así al "Ángel de la Infantería de Reconocimiento". Aunque, entre los soldados, es conocida por ser la hermana de la destacada soldado Petra Ral.
Levi Ackerman Fanfic.
Contiene lenguaje vul...
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Es espléndida, celestial, el petricor matinal cala mis fosas nasales a la vez que el rocío saluda al sol, las hojas de los árboles se mecen suavemente al igual que las flores, algunos animales buscan refugio mientras que otros despiertan.
Estoy sentada en el filo de la muralla Rosé, una gélida brisa trae hacia mí una mariposa blanca, le muestro mi dedo índice derecho e implícitamente la pequeña capta la indirecta al posarse en mi extremidad permitiéndome apreciar sus alas blancas, casi perladas, es tan única... su totalidad lechosa la envuelve desde su espiráculo hasta su probóscide, toda ella es impoluta, sin una sola pizca de polvo a la vista o mancha de alguna clase. Es un ser inocente que no ha conocido la corrupción y que posiblemente jamás la experimentará, la analizo detenidamente, pero es perfecta, no le encuentro imperfecciones en su anatomía y curiosamente, por razones que ignoro eso me causa malestar, ¿Porque ella es intachable? ¿Porque es tan magnifica y pura? Seguramente muchas mariposas piensen lo mismo al verla, ¿La oruga sentirá envidia de ellas? ¿De saber que aún con su metamorfosis ni siquiera podrá igualar su increíble preciosura? En un instante, me encuentro odiando a ese ser, mi adoración y devoción pasan al repudio total de su existencia.
Tarde o temprano lo bueno se ensuciará. Y la criatura no será la excepción.
Poso mi mano izquierda sobre ella simulando querer acariciarla para que no sienta miedo, mi respiración se acelera e inconscientemente empiezo a temblar, lo que hago es por su bien, estoy a nada de tocarla y de cometer mi fechoría... que el ver como emprende vuelo hacía el horizonte causa una enorme decepción en todo mi ser.
Mi brazo extendido crea la ilusión de que puedo tocar el cielo, sostener el sol y que de entre mis dedos escurriran las nubes. Pero solo es eso, algo ficticio. Cierro mi mano con pesar al igual que mis ojos y me permito suspirar mis penas.
—Alicia, por fin te encuentro
Mi fiel amiga Riko... siempre logra saber dónde estoy, como si de alguna forma pudiera rastrearme o como si fuera un titan enorme que fuera fácil de enfocar.
—Hola Riko, ¿Sabes? tenía la pequeña esperanza de que tardaras 10 minutos más antes de que me hallaras.
—De ser así, yo tendría doble castigo - Dijo con expresión poco alegre, lo normal viniendo de ella, es una de las personas más serias que conozco. Recuerdo nuestro primer encuentro como si fuera ayer, esa mañana me regaño por no acomodar mis cosas en el instante en que toque la habitación y por no haberla ido a buscar para presentarme pese a las altas horas.
—Pero es Kitz, él nunca nos regañaría.
—A ti talvez no, pero mí sí, así que vamos rápido.
—Claro- Dije rendida- ¿Dónde está?
—Donde siempre, emborrachándose de seguro.
Con pesar me levanté de mi cómodo asiento -Vamos entonces- Dije calidamente.