Quizás era cierto que no estaba hecho para amar, aunque había nacido igual que cualquier otro chiquillo de su edad, por lo que no creía que fuese cierta esa teoría absurda que Sky o Dumbledore decían sobre él. Tom Riddle no sabía amar porque nadie le había enseñado, no porque no pudiera, pero lo estaba intentando, pero no sabía cuál era la manera correcta de hacerlo ¿Cómo sabría lo que era amar si nadie se lo había enseñado nunca? Su madre había muerto cuando dio a luz y a su un padre ni siquiera lo conocía. Entendía por qué Sky no le creía cuando él afirmaba que la quería o se atrevía a murmurar que estaba enamorado de ella. A veces, ni siquiera él se creía cuando lo decía porque su voz no sonaba como si fuese suya.
Pero una cosa podía asegurar sin duda alguna y sin que se le cuestionara. Sky Rowle lo tenía loco, en cualquiera de los significados que se le pudiese dar a esa frase.
── ¿Supiste? Hell se enfrentó a Mulciber ayer en la tarde en uno de los pasillos. Eso pudo pasar a mayores, incluso a una agresión sexual. Conoces a Arquimedes ── habló una voz que él reconocía, pero nunca decía su nombre, nadie lo hacía. Era un desconocido, una incógnita.
── Sí, justo los vi, pero no tenía idea de que estaban discutiendo...
── ¿Es una broma? Hell siempre ha tenido peleas y discusiones con ese cerdo asqueroso ── escupió las palabras con asco. El desconocido odiaba a Mulciber, tanto como decía odiar a todo el séquito de Riddle, pero seguía juntándose con ellos en sus reuniones ──. De seguro te cegaste por tus celos irracionales, a veces creo que olvidas que Rowle no está interesada en ti y que piensa que eres un monstruo, aunque bueno, lo eres.
── Cuida tus palabras cuando hables conmigo.
── ¿Y por qué debería hacer eso? No eres mi señor ni nada. No me asustas, Riddle, yo no soy como Walburga o los demás que van corriendo detrás de ti como un perro al que le dieron un poco de amor.
Tenía razón. Él era completamente diferente a todos los que alguna vez se habían acercado a Tom Riddle, no buscaba obtener beneficios ni era supremacista de la sangre, ni siquiera consideraba a Salazar Slytherin como un dios o algo similar.
── Tú ya sabías que yo estaba ahí, también estás al tanto de todo ¿Para qué me mencionarías el suceso que ya viví?
── En primer lugar, tú no lo viviste porque no fuiste la víctima ni experimentaste el miedo que sintió Sky, una chica de catorce años...
── Quince, los cumplió en agosto.
── Mira, si hasta sabes su fecha de nacimiento ── se burló el desconocido ──. Pero no nos desviemos del tema central, aquí la cosa es que tú no sabes lo que ella sintió, así que te lo recuerdo porque creo que, si tanto te gusta y tanto dices estar enamorado de ella, deberías vengarte de Mulciber y hacerlo pagar por ser un sucio. Tiene como unos tres años más que ella, no sé, Sky puede ser el mismísimo infierno, pero sigue siendo una niña.
── Suenas como si también estuvieras enamorado de ella. Deberías hacerlo tú entonces, hazlo, véngate de Arquimedes. Aquí entre nos, el más siniestro eres tú.
── ¿Yo, enamorado de Sky Rowle? Eso es imposible, tú sabes que jamás me fijaría en ella, podré velar por su seguridad cuando se traten de asquerosos como Mulciber, pero no siento amor romántico por ella, no como tú.
── Solo es parte del plan...
── ¡Deja de excusarte con ese plan nefasto! Te gusta Sky, y ya está, es por eso que la quieres de tu lado, porque la amas. Te encantaría besarla, haber sido tú quien la tuviera acorralada en lugar de Mulciber.
── Yo no soy como Mulciber, jamás la lastimaría ── el otro chico hizo una mueca, indignado por sus mentiras.
── Eres tan cínico y mentiroso. Hace menos de tres meses la querías destruida, no muerta, pero si arruinada. Ni siquiera te importaba si era una niña o no, así que no me digas que no la lastimarías, porque sabemos que eso no es verdad. Serías el primero en herirla si estuviéramos en un contexto diferente, ¿no fuiste tú quién la lanzó de las escaleras?
── ¡Eso fue un accidente!
── ¡Mientes! Yo estaba ahí también, todos vimos como ella te lanzó un poquito de agua y tú te enojaste a tal punto, que la lanzaste hasta caer por las escaleras. No tienes cómo defenderte, porque tú sabes muy bien cuán mentiroso eres.
Era verdad todo lo que él decía, pero Tom quería negar las acusaciones, aunque eran ciertas todas y cada una de ellas. Pero ahora, en la actualidad, sus palabras eran genuinas. Riddle ya no quería herir a Sky, no la odiaba ni la quería eliminar por ser una piedra de tropiezo en el camino; la quería, demasiado, pero estaba convirtiéndose en su debilidad y el desconocido lo sabía muy bien.
── Tú no eres muy diferente a mí ── afirmó el Slytherin.
── Sí, es cierto, pero tú no puedes probarlo. Nadie va a creerte.
Y Tom sabía que el chico sin nombre que estaba frente suyo, tenía toda la razón.
