CUATRO AÑOS DESPUES

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Ya tenía veintidós años, vivía con Clements, pero nunca me aleje de mama, mi relación funcionaba muy bien, casi no había peleas y si las había las solucionábamos. Publique mi libro y había sido todo un éxito, miles y miles de personas lo habían leído, ahora cada cierto tiempo tenía que asistir a entrevistas y reuniones relacionadas con el libro.

−¿Quieres ir a la playa? −pregunto Clements.

−Si, muy buena idea.

Fuimos a la playa para pasar la tarde, necesitaba pensar algunas cosas pero para eso ocupaba estar en un lugar tranquilo. Llegamos a un supermercado para comprar algunas cosas de comer. La tarde estaba cayendo, mi momento favorito, el atardecer, mientras escuchaba las olas del mar.

−Me gusta estar contigo−dijo

−Siempre quise tener un novio, venir a la playa y ver el atardecer juntos, tomados de las manos, ahora eso se está cumpliendo.

−Quiero que cumplas todos tus sueños a mi lado.

−Lo hare.

−¿Caminamos?

Y ahí estábamos, caminando mientras contábamos nuestros planes a futuro.

−¿Has seguido escribiendo Ellen?, tus fans están ansiosos por otro libro.

−Lo hago, todas las noches, luego de que tú te duermes.

−¿Por qué?

−Te veo y me das paz, pero más que nada inspiración. Recuerdo todos esos momentos que pasamos juntos y eso hace que mi imaginación crezca y pueda escribir más.

−Tenemos que vivir más experiencias juntos para que puedas escribir más.

−Eso creo.

−Está muy bello el atardecer.

−Al igual que tu−dijo.

−Joven flores para la dama−interrumpió un vendedor.

−Démelas todas−dijo.

−Es enserio−dijo el señor.

−Tome señorita, espero y su relación dure mucho tiempo−dijo alejándose con una sonrisa en su rostro.

−¿Por qué me regalas flores?

−Solo quiero que nunca olvides este día.

−¿Por qué lo olvidaría?

−Solo digo, hoy es un día muy especial.

−Aja.

−Ahora que lo pienso, nunca nos hemos metido al mar juntos.

−El que llegue primero gana−deje las rosas en el suelo y corrí lo más rápido posible para llegar.

−¡Te gane! −dijo soltando risitas de burla hacia a mí.

−Hiciste trampa.

−Nada de eso−dijo, mientras me aventaba agua con sus manos.

−Ahh, mis ojos.

−Perdón, déjame ver.

Comencé a aventarle agua también, mientras corría para que no me alcanzara.

−Era bromita.

−Si, me di cuenta, corre Ellen si no quieres que te atrape y te tire al mar.

−No, por favor.

−Entonces corre.

Corrí mucho pero era imposible, Clements logro atraparme, me tomo por la cintura y me pego contra él.

Amor PerfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora