ATARDECER

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−Buen día, la señorita Ellen Buchanan.

−Así es, es mi hija.

−Le mandaron esto, me podría firmar aquí.

−Si, claro.

Un paquete para mí, según yo no había pedido absolutamente nada durante estos días.

−Hija, te llegaron unas flores y una caja.

−¿No sabes quién lo envió?

−No hija, no dijeron de quien.

Abrí la caja y lo primero que vi era una tarjeta con un mensaje: "Mi princesa, te veo hoy a las 6:00 p.m., espero y te guste mucho. ATT: Charley Clements.

Termine de leer y una sonrisa se mostró en mi rostro, me gusta que Clements sea detallista y más que me regale flores.

−¿Quién te lo ha enviado? −dijo mama.

−Ha sido Clements.

−Me lo imagine.

Seguí abriendo la caja y saqué un hermoso vestido negro que se ajustaba muy bien a mi cuerpo, con una pequeña apertura en la pierna, pero eso no era todo, venia acompañado con unos tacones dorados de brillos, se miraban muy cómodos.

−Es hermoso hija.

−Esta precioso mama, Clements tiene muy buen gusto.

Ya eran las cuatro de la tarde y yo aún seguía en pijama, esperaba y el tiempo me alcanzara.

−Anda ve a arreglarte que ya es tarde.

Accedí a la orden de mama y comencé, ricé un poco las puntas de mi cabello, un maquillaje natural ya que a Clements así le gustaba. Y me coloque el hermoso vestido negro, se miraba muy bien. Hacía que mis atributos se vieran más grandes, las zapatillas eran bajas pero muy cómodas, ya estaba lista y solo esperaba a que Clements llegara por mí, me puse la cadena que Lena me había obsequiado en mi cumpleaños y se veía bien era la ocasión perfecta para usarla.

−¿Tienes una idea de a donde te llevara Clements?

−No mama, no lo se.

−Pero se me hace raro que me diera un vestido ¿no crees?

−Si esta raro−mama decía enarcando una ceja.

Tocaron la puerta y mama se apresuró a abrirla, no quería que Clements esperara, notaba rara a mama, como ansiosa y juraba que ella ya sabía a donde me iba a llevar Clements, abrió la puerta y vi al hombre más guapo frente a esa puerta, Clements.

−Estas hermosa princesa−sus ojitos le brillaban.

−Gracias−dije mientras mis mejillas se ruborizaban.

−Suerte Clements−dijo mama cerrando la puerta de la casa.

−Tengo que ponerte esto en tus ojitos−dijo mostrándome un pañuelo.

−Pero, mi maquillaje se va a arruinar−dije viéndolo a los ojos.

−Anda princesa, no te vas a arrepentir.

−¿Y si veo?

−No puedes, es una sorpresa.

−Está bien.

Me puso el pañuelo en mis ojos con mucho cuidado y me guio hasta el carro.

−¿A dónde me llevas Charley Clements? −pregunte con nervios.

−No te puedo decir, pero lo que si se es que te vez espectacular, fue buena elección ese vestido.

−¿Tu lo elegiste?

Amor PerfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora