Lionel se quedo estático mientras veía salir a esos chicos del aula, le aterraba la simple idea de tener que romperle el corazón a alguien, aunque claramente no estaba dispuesto a hacerlo. Salió del lugar y camino por el ambiente sombrío de los pasillos, sus pasos parecían goteros y todos lo miraban, era normal, era nuevo en la institución. Lionel buscaba a Guillermo para que, aunque sea dirigirle la palabra unos segundos.
Por otro lado, Guillermo se encontraba dibujando en el patio trasero de la preparatoria mientras escuchaba música por medio de sus auriculares, respiraba con tranquilidad el aire fresco y las brisas del viento movían sus rulos con delicadeza. Estaba dibujando una mandíbula con una "x" sobre la boca y el mentón. Tenía algo planeado que tenía que ver con eso. Fue hasta que notó que alguien estaba frente a él.
-¡Hola!- saludo Lionel a Guillermo con una sonrisa.
Guillermo sentía como sus venas lo quemaban internamente, el coraje se apoderaba de él y sólo levanto la mirada para ver a ese chico castaño -¿Qué quieres? - Guillermo se levantó de la banca y de un movimiento brusco se arrancó los audífonos.
Lionel se paralizó y su ser simplemente temblaba - sólo te quiero conocer...la otra vez no me lo permitiste-
Guillermo lo miró con mucho desagrado -Por algo no te lo permito- alzó sus cejas en conjunto con una sonrisa de lado.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Lionel y trataba de evitar el contacto visual con aquel chico alto -Yo sé que, pues es difícil tal vez expresarte y hablar con gente...permíteme conocerte, por favor-
-¿Después de lo de ayer? No, gracias- continuó Guillermo para después dejar solo a Lionel.
Lionel no quería rendirse, aparte quería disculparse porque sin saberlo se había unido al grupo de los que le hacían sufrir y la vida se la hacían en trozos.
-¡Guillermo! Por favor- Lionel corrió detrás de Guillermo para tocarle el hombro, cosa que logró. Todos los miraban, estaban en medio del pasillo.
Guillermo se dió la vuelta -¡Entiende! Yo no quiero que me conozcas y ni yo quiero conocerte- sacudió su brazo para quitar la mano de Lionel -porque sé que esto es para hacerme sufrir. Lo oí todo... Eres un ridículo total- para después marcharse con un paso acelerado mientras el sonido de sus zapatos hacían eco.
Lionel se quedo totalmente humillado, en medio de todos, en medio de la atención que habían generado. Toda la escena parecía un callejón sin salidas, Lionel sólo se quería tirarse al suelo y llorar, realmente le había dolido aquellas palabras. La gente de alrededor sólo se habían sorprendido por la persona que se había convertido Guillermo, todos susurraban sin importar que Lionel pudiera escuchar. Lionel no tuvo otra alternativa que salir corriendo sin rumbo en aquella preparatoria. Hasta que se encontró con ese grupo con el que había juntado al principio.
-¡Ooh! Pobrecito...te cambiaron los papeles, Lionel- mencionó Oribe mientras reía junto a Alan.
Lionel tomó coraje y no se quedó callado -No tienes otra cosa mejor que burlarte de las desgracias de los demás... vuestra vida debe ser tan aburrida- notó la furia de Oribe -Que triste que tu vida sea una completa miseria y tengas que vivir de lo que hacen los demás-
Oribe no tuvo ni si quiera las palabras para contestar y solo se fue de ese lugar.
Lionel se sintió bien con si mismo pues nunca había levantado la cabeza. Estaba festejando internamente, pero su reloj que rodeaba su muñeca izquierda alarmó que era hora de ir a clase.
Por otro lado, Guillermo se encontraba en su clase de geometría, pero él ni siquiera ponía atención, solamente se enfocaba a dibujar, y encerrarse en su mundo que creaba e imaginaba su mente a simulteanidad. En algunas ocasiones simplemente se ponía escribir para expresar sus pensamientos más retorcidos y frustrados. Por ello, se sentaba hasta atrás y casi siempre en los rincones. Fue hasta que llegó Lionel, otra vez. Guillermo sólo pudo apretar con fuerza su lápiz y rodar los ojos. Y si fuera poco, para terminar de hacer enojar al chico de rulos, Lionel se fue a sentarse a lado de él.
Guillermo no le dió más importancia al chico que tenía a lado y siguió en lo que el consideraba "literatura" pues simplemente expresaba sus sentimientos lleno de rencor de odio combinado con poesía y metáforas.
Fue hasta que el profesor de aquella clase llamó a Guillermo, este chico se asustó cuando lo llamaron y simplemente abrió los ojos a la par. Le habían hecho una pregunta, la cual no escuchó pero Lionel lo salvaría. Le dijo la respuesta en voz baja.
-Muy bien joven Magaña- el profesor se sorprendió por la respuesta de Guillermo.
Y todo transcurrió normal, excepto que ahora Lionel y Guillermo compartían miradas, pero Guillermo sin quitar la frialdad que lo caracterizaba en esa mirada cargada de energía. Hasta que sonó el timbre de fin de esa clase, todos se marcharon excepto ellos dos.
-Muchas gracias- Guillermo le dirigió la palabra a Lionel.
-Perdóname por meterme a ese grupo que te hacía o te hace sufrir, yo no lo sabía, no fue a propósito- Lionel apenado, pero sus mejillas estaban con un tono casi carmesí.
-Me quiero disculpar contigo, te trate horrible y te hice quedar como un completo estúpido- Guillermo evitaba el contacto visual a toda costa con aquel chico tenía frente de él.
Lionel tenía un brillo en sus ojos que observaban a Guillermo de forma única e increíble, pero aquel chico solo se hacía ilusiones.
Guillermo acaricio unos de sus rulos -Bueno, me tengo que ir, tengo cosas más importantes que hacer- su voz ronca y hostil no cambiaba.
Los dos habían caído en el juego del otro. Buena jugada y movimientos interesantes en el tablero que se disputaba todo.
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𝐑𝐮𝐞𝐠𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬
Fanfiction𝔈𝔫 𝔩𝔞 𝔟𝔲𝔩𝔩𝔦𝔠𝔦𝔬𝔰𝔞𝔰 𝔠𝔞𝔩𝔩𝔢𝔰 𝔡𝔢 𝔐é𝔵𝔦𝔠𝔬, 𝔯𝔢𝔠𝔬𝔯𝔯í𝔞𝔫 𝔭𝔞𝔫𝔠𝔞𝔯𝔱𝔞𝔰 𝔠𝔬𝔫 𝔲𝔫 𝔯𝔬𝔰𝔱𝔯𝔬 𝔱𝔢𝔪𝔦𝔡𝔬. 𝔘𝔫𝔞 𝔰𝔢𝔯𝔦𝔢 𝔡𝔢 𝔡𝔢𝔣𝔲𝔫𝔠𝔦𝔬𝔫𝔢𝔰 𝔥𝔞𝔟í𝔞𝔫 𝔰𝔦𝔡𝔬 𝔞𝔩𝔢𝔯𝔱𝔞 𝔯𝔬𝔧𝔞 𝔭𝔞𝔯𝔞 𝔩𝔞 𝔭𝔬𝔟...
