Chapter 3

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Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.

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Sasuke sabía que ella iba a hacer esa pregunta en algún momento. Esperaba que ella recordara algo mientras se lo contaba, pero los médicos le dijeron que era poco probable. El hecho de que la casa no le refrescara la memoria le estaba haciendo perder la esperanza. Miró a su mujer. Hinata tenía la cabeza apoyada en las rodillas y rodeaba cómodamente sus pálidas piernas con los brazos. Tenía el cabello suelto y este flotaba por todas partes en el agua.

Esperaba que ella lo rechazara cuando la llevara a la casa, pero si lo pensaba, si así fuese ella, él no se hubiera casado con ella. Ni siquiera se hubieran hecho amigos y él probablemente estaría muerto.

Esta tímida mujercita, que le había salvado la vida y lo había reconstruido desde escombros y polvo, no sabía quién era él. No tenía nada más. No hubiera soportado si ella lo hubiera rechazado.

No amaba a nadie más. Todo lo que hacía era por ella. No podía negarle su historia, a pesar de que no fuese romántica.

—Te insulté la primera vez que nos vimos en la aldea.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke se metió las manos en los bolsillos, maldiciendo el viento que lo hacía tiritar. No tenía un abrigo. Ya no tenía nada.

Su tarea había terminado, su vida era una mentira y sus ganas de vivir habían desaparecido. Fue arrastrado de vuelta a su "hogar" por sus "amigos", pero este no era su hogar y ellos ya no lo conocían.

El Distrito Uchiha era un pueblo fantasma vacío que esperaba el regreso de su único heredero. Buscó la casa más pequeña y que no reconocía para vivir. Agachó la cabeza al pasar por el lugar.

A pesar del frío, no quería volver allí.

Sasuke deambulaba por las calles mientras tiritaba y se enfurruñaba. Sabía que estaba molesto. Sabía que la gente lo sabía. Pero ya no le importaba.

Una voz suave lo sacó de su autodesprecio.

—¿Estás bien, Uchiha-san? Pareces tener frío —repitió Hinata cuando él no respondió.

—¿Tú qué crees? —le espetó Sasuke.

Hinata empezó a quitarse la bufanda.

—Opino que estás temblando.

—Quédatela —Sasuke se apartó.

—Tienes frío. Ni siquiera llevas un abrigo —Hinata se la ofreció—. No es mucho. Por favor, acéptala.

—No necesito de tu caridad —Sasuke la miró con enfado.

—Entonces espero que me la devuelvas —Hinata sonrió ante su malicia.

Sasuke tomo la gruesa bufanda de color claro y se la enrollo en el cuello. Aún conservaba el calor del cuerpo femenino. El calor aislado le puso la piel de gallina en la base del cráneo.

—Te resfriarás aquí fuera —Hinata añadió.

—Seguro que eso te preocupa —dijo Sasuke con sarcasmo.

—Lo hace —contraatacó Hinata.

—Por petición del idiota del pueblo —acusó Sasuke.

—No. Naruto-kun no tiene nada que ver —Hinata era una buena mentirosa. Hasta sonaba honesta.

—¿No más adoración por el héroe?

Recuerdos Color LavandaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora