Chapter 17

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Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.

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Hanabi soltó una risita cuando su hermana le puso una mano sobre su hinchado vientre.

—¿Lo sentiste?

Hinata se iluminó, deslizaba las manos alrededor del vientre de su hermana amorosamente y con emoción. Sasuke sintió una emoción familiar al verla tan involucrada en la experiencia de su hermana embarazada. Lo habían deseado. Estaban preparados para ello. Podrían haber estado felizmente embarazadas juntas. Se frotó la frente para intentar ahuyentar la frustración. Su cuñada le dio una mirada comprensiva mientras su mujer estaba distraída, y él le hizo un gesto para que se marchara. Ya no podían hacer nada.

Antes del accidente, Hinata había estado muy emocionada por saber todo sobre el embarazo de su hermana. Quería saber qué esperar cuando tuviera a su propio hijo. Hinata quería ser una madre cariñosa y una tía como nunca se había visto. Quería mimar a los niños, darles atención y apoyo, para que nunca se sintieran faltos de cariño. Sasuke se preguntaba si ella pensaba que eso compensaría de algún modo su infancia y le permitiría olvidar su pasado, pero ahora ya no tendría esa oportunidad.

Sasuke se alegró mucho de que no estuviera embarazada cuando se fue de misión. Estar en cuidados intensivos en esa condición hubiera sido perjudicial. Habrían perdido al bebé, o ella hubiera tenido un embarazo miserable, incómodo, y no sabría cuánto la amaba como para tener un hijo con ella. Si se hubiera despertado embarazada, tal vez hubiera creído cuando le decían que solo estaba destinada a ser una yegua de cría.

A Sasuke no le importaba que le quitaran la oportunidad de tener hijos. Le importaba que a ella le quitaran la oportunidad de ser madre.

—¿Hasta dónde has llegado en la historia? —Hanabi rompió sus pensamientos intencionalmente.

—Estamos a punto de llegar a la boda —Sasuke vio un bulto sobresalir de la camisa de la mujer más joven cuando el bebé volvió a dar patadas.

—Oh, bien, quiero ser parte de esto. Estuve allí.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hanabi observó a su hermana erguirse contra el mundo en silencio mientras la miraban con lástima. Hinata no pestañeó mientras le decían todo tipo de cosas horribles sobre su interés amoroso y lo bueno que era que hubiera entrado en razón. Simplemente, se quedó callada y soportó el tormento con serena entereza.

Hinata solo dejaba entrever que estaba cansada a su alrededor, e incluso así, estaba claro que se contenía. Hanabi se preguntaba cómo era el misterioso Uchiha, el hombre por el que se enfrentaba a toda la aldea. Hinata estaba aguantando mucho por una oportunidad en el amor.

A medida que se acercaba el día previsto, Hinata se impacientaba y se ponía nerviosa. Por supuesto, Hanabi no podía hablarle de la nueva incorporación al distrito Uchiha que la esperaba, lo que hacía que estuviera igual de impaciente. Este Uchiha podría resultar ser un cuñado prometedor. Golpear al primo, hecho. Amenazar al padre, hecho. Construir una casa, hecho. Fugarse en contra de todos y romper las tradiciones, hecho.

—¿Y si cambia de opinión? ¿Si ahora se da cuenta de que no me quiere? —Hinata revoloteaba por su habitación, haciendo que Hanabi soltara una risita.

—Créeme. Él te quiere —Hinata la miró interrogante. Hanabi negó con la cabeza y le tendió una caja para distraerla—. Pensé que lo querrías para el día de tu boda —Hinata abrió la caja con curiosidad y miró dentro, sacando las elaboradas capas del kimono—. Era de mamá —le dijo Hanabi con calidez, frotando la tela entre sus dedos.

Recuerdos Color LavandaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora