Chapter 36

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Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.

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Hinata echó un vistazo al mercado. ¿Qué la hacía sentir tan distraída? Ladeó la cabeza, ignoró la sensación y volvió a sus compras. De repente, una pequeña fuerza golpeó la parte posterior de sus piernas, haciéndola tropezar. Oyó un llanto y se volvió hacia el niño, que gritaba. Cayó de rodillas y dejó la cesta para ayudarlo a incorporarse. Al revisarlo, se dio cuenta de que solo se había asustado por el choque, pero no estaba herido por la caída. El infante la agarró con sus bracitos. Ella lo levantó. Todos los que miraban parecían confundidos, pero no preocupados, así que no debían conocerlo.

Hinata le frotó la espalda hasta que se calmó. De pie, con él en brazos, se apoyó la cesta en el pliegue del codo y miró a su alrededor.

—¿De dónde vienes, cariño? —era demasiado pequeño para hablarle. Por su tamaño, probablemente tenía menos de tres años. Su madre debía de estar muy preocupada.

Hinata apoyó al niño en su cadera y activó su poder ocular para buscar a alguna madre frenética, encontrando a una en el borde del mercado. Una vez la reconoció, desactivó su dōjutsu, volviendo a mirar al bebé.

—Tú debes de ser Inojin-san.

Hinata cruzó el mercado hasta llegar a Ino, que estaba preguntando frenéticamente a la gente si habían visto a un niño pequeño.

—¡Ino-chan! —Hinata la llamó. Incapaz de saludar, movió al niño sobre su cadera.

—¡Dios mío! —chilló Ino, saliendo disparada, agarrando rápidamente al niño que le estiraba sus bracitos—. ¿Dónde lo has encontrado? —gritó, abrazándolo con fuerza contra su pecho, respirando agitadamente mientras el pánico se desvanecía.

—Se topó conmigo al otro lado del mercado. Es bastante rápido. —Hinata esbozó una sonrisa, con la esperanza de que sirviera de algo.

—Acaba de aprender a correr. Estábamos sentados en el banco. Solo me giré para buscar un bocadillo del bolso. Y entonces desapareció —Ino explicó frenéticamente—. ¡Gracias! —frotó la espalda del niño. Inojin se había calmado en los brazos de su madre.

—Me alegro de que no se haya hecho daño corriendo por ahí —Hinata volvió la vista al mercado. Tenía que comprar algunas cosas más antes de volver a casa.

Ino le dijo algo que Hinata no llegó a oír. Se volvió para preguntar.

—¿Disculpa?

—Yo... ¿Pregunté cómo va tu recuperación? —Ino repitió.

—Ah, bien. Ya estoy bien físicamente. No he recuperado la memoria, pero Sasuke ha conseguido decirme casi todo lo que necesitaba saber, así que no estoy perdida —admitió Hinata.

—¿Cómo está él? —Ino parecía incómoda con sus propias preguntas.

—Se ha resfriado. —Hinata sonrió, pensando en los lloriqueos que hizo esta mañana.

—¿Se resfrió? —Era extraño que un ninja enfermara de algo tan simple.

—Ya no tiene su salud ninja —Ino aún parecía confundida. ¿Debía seguir explicando? Ino intentaba ser amable—. Cuando volvió a la aldea, no se cuidó. Después de eso, perdió parte de su inmunidad ninja. Estoy segura de que, si volviera a entrenar, la recuperaría, pero está retirado, así que no le interesa.

Ino tomó la información y bajó la mirada para pensar.

—Bueno, si te pasas por la tienda, tenemos algo de eucalipto en stock. Puede que lo ayude.

Recuerdos Color LavandaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora