Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de Lavender-Long-Stories.
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Sasuke guardó las compras donde a Hinata le gustaba que estuvieran. Era su cocina, todo tenía que estar a su alcance. Las cosas que no usaban mucho las ponía donde, o bien él podía tomarlas si ella se lo pedía, o bien ella podía buscarlas subiéndose a la maldita encimera.
Solo se dio cuenta camino a casa, de que la mayoría de lo que compró eran para platillos, que no sabía cocinar. Tal vez ella podría decirle cómo hacerlo y él podría intentarlo. Echaba de menos su comida. No había comido más que comida para llevar y comida precocinada durante el último mes.
Sasuke echaba de menos todas las pequeñas cosas que ella hacía, pero cambiaría todo eso por el mero hecho de que ella estaba aquí y viva, se acordara de él o no. Su autoestima nunca fue alta y ella no sabía lo mucho que él la apreciaba. Tendría que asegurarse de que lo supiera. No podía verla seguir sin saber cuánto la amaba.
Sasuke ya se había derrumbado completamente delante de ella y se lo había tomado bien. Incluso eso la hizo sentir mejor. Él había estado en guardia desde que ella despertó. Luchaba contra el sentimiento de no decirle nada, de protegerla. Ella siempre le decía que odiaba que hiciera eso.
Hinata se puso roja ante su burla y no se cerró ni lo rechazó. Solo se avergonzó, como siempre. Siempre era tan tierna.
Con todo en su sitio, preparó el té y puso una de sus golosinas favoritas en un plato. Era preenvasado, pero la haría sentir mejor y añadiría un poco de azúcar a su organismo.
Sasuke miró alrededor de la casa cubierta de polvo e hizo una nota mental para limpiar antes de ir a su habitación.
Seguía siendo su habitación.
Sasuke se inclinó sobre ella. Hinata se veía aún más tranquila mientras dormía. Resistió el impulso de besarle la sien para despertarla. Ya no tenía ese tipo de permiso. Tendría que ganárselo de nuevo. Puso una mano en su hombro. Ella se despertó al instante, siempre una persona de sueño ligero.
—¿Hmm? —Sasuke vio la gama de emociones, desde la confusión a la comprensión, correr por sus ojos antes de que su visión se posara en él, frotándose los ojos—. ¿Qué tal estuvieron las compras? —preguntó Hinata mientras la incorporaba.
—Solo me detuvieron y me insultaron dos veces —Sasuke bromeó secamente.
El rostro de Hinata se derritió de horror.
—Eso suena horrible.
—Estaba bromeando, lo siento —Sasuke le ofreció la mano y ella la tomo sin pensar. ¿Estaba recordando o simplemente confiaba en él?
Sasuke le echó el brazo por encima del hombro, levantándola. Ignoró la silla de ruedas y la llevó a la cocina, sentándola en una silla junto a la encimera. La Hinata que él conocía estaría más feliz recibiendo ayuda que sintiéndose indefensa y aquella silla no ayudaba.
Sasuke rodeó la encimera, apoyándose en ella.
Hinata tomo el té y le dio un sorbo antes de fijarse en los pastelitos.
—¿Rollos de canela?
—Tu favorito —comentó Sasuke—. Me gusta más tu receta.
—¿Se me permite comerlo? —cuestionó Hinata.
—Tienes que aumentar el azúcar, el sodio y las calorías. Dime una forma mejor de hacerlo —Hinata le sonrió tímidamente mientras lo tomaba. A él le encantaba esa sonrisa. La sonrisa que ella intentaba ocultar porque pensaba que su alegría era de algún modo vergonzosa. Le daban ganas de regalarle el mundo.
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Recuerdos Color Lavanda
FanfictionTras un accidente, Hinata despierta y es varios años mayor, está felizmente casada con la última persona que estaría. -No quiero irme. Quiero saber con quién me casé -Sasuke necesita asegurarse de que su esposa sepa por qué él la ama, porque ella no...
