18

1.4K 259 269
                                        

—¿Quieres que te diga la verdad?

George sube su mirada con aquellos ojos llorosos esperando la verdad.

—Hazlo. Dime la verdad.

El enmascarado toma una bocanada de aire antes de hablar.

—No sirves para la esgrima y no me importa qué me digas para darme la contraria, porque sabes que es cierto. ¿O acaso crees que si fueras tan bueno como dices ser tendrías que esforzarte tanto? Míralos a todos ellos y mírate a ti. ¡No eres nada a su lado! Te crees la gran cosa por haber sido tan reconocido, pero te juro que nadie en esta habitación sabe tu nombre. Toda tu fama se la debes a tu exnovio, pero ya no está, ¿no?

George no lo piensa dos veces antes de pegarle en la entrepierna. Podía soportar que le dijeran que no era el mejor, que no servía para la esgrima o cualquier cosa similar, pero decirle que todo su éxito y fama se lo debía a Dream eso sí que no lo iba a aceptar.

—¡Trataba de motivarte! —le grita el enmascarado, quien se ha hecho bolita en el suelo debido al dolor.

George le muestra el dedo medio antes de desaparecer entre la multitud.

El enmascarado trata de levantarse, pero alguien le pone el pie y cae nuevamente de rodillas.

—¡Oye!

—Te pasaste.

Sube su cabeza hacia este y reconoce a Sapnap.

—Te juro que mi intención no fue hacerlo sentir mal. Solo quería aplicar la psicología inversa.

—Tanto que conoces a George y no sabes que eso no va con él. Lo mejor será que te disculpes con él. Creo que ya va a empezar su duelo.

—Estará bien. No creo que le haya afectado tanto lo que le dije.

—Dream... Dejo la maldita esgrima un año por ti. ¡Él vive por la esgrima! No puedes decir que no crees que le haya afectado cuando claramente le ha afectado.

—Está bien, papá. ¿De casualidad sabes a dónde se fue? Por poco me deja sin hijos ese hijo de puta.

—Debe estar en los vestidores.

El enmascarado asiente y se dirige a los vestidores donde todos los presentes se le quedan viendo, ya que era el único que no llevaba su traje de esgrima.

—George —lo llama en voz baja—, lo siento.

Mira hacia todos lados buscándolo. Va hacia los baños y hay uno en especial que llama su atención, ya que no se ven los pies por debajo, una manía que tenía George cuando se escondía de alguien.

Apoya su espalda en la puerta y toma un largo respiro. "Vamos eres su novio, actúa como tal", se dice a sí  mismo.

—George, yo... lo siento. No pensaba que mis palabras podrían afectarte tanto. No pensé con claridad cuando te dije eso. Obviamente has conseguido todo lo que conseguiste gracias a ti mismo y nadie más que a ti mismo. Eres un genial esgrimista. No lo digo porque soy tu novio, te lo digo porque yo también soy esgrimista y reconozco cuando alguien tiene un buen nivel. Tu exnovio no merece nada de reconocimiento cuando el que practicó día y noche y dio todo de sí fuiste tú.

—Lo extraño.

El corazón del enmascarado se acelera. Por más que ya lo supiera, hay algo dentro de sí que lo sacude en su interior.

—Lo siento —murmura George—. No debí decir eso. No debería extrañar a mi ex cuando tú eres mi novio.

—Está bien, George. Yo... también te extrañé.

George se queda desconcertado por un momento.

—Si te soy sincero, empecé la esgrima por ti. Quería llegar a tu nivel para poder verte, para poder a hablar contigo. Todo lo que conseguí fue por ti, George.

—¿De qué hablas?

—Ábreme la puerta.

George duda por un momento. Seca sus lágrimas rápidamente para que no vea lo patético que estaba y le abre la puerta del cubículo del baño.

El enmascarado ingresa y cierra la puerta tras él.

—¿Y si te dijera que podría traerte a Dream de vuelta?

—Eso es imposible. Él me odia.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Lo traté mal. Cualquiera me odiaría por eso.

—Yo no te odiaría.

El enmascarado lo toma de la mejilla con suavidad, mientras con sus dedos acaricia la línea marcada de su mandíbula.

—Yo nunca podría odiarte, George.

Se saca la capucha con una mano y suelta a George para poder quitarse la máscara. George instintivamente cubre sus ojos con sus manos para no ver el verdadero rostro del enmascarado.

El enmascarado toma las manos de George y las quita de sus ojos para que pueda verlo.

Hay un gran momento de silencio cuando sus ojos se conectan con los de George. Este último no puede dejar de ver cada detalle del rubio. Estaba tal y como lo había visto en esa tienda hace un tiempo, tal y como la vez en la que terminaron.

El mismo cabello rubio, los mismos ojos encantadores, las pecas infantiles que decoraban su rostro, sus suaves labios rosados. Tan hermoso como siempre.

—Dream —su voz tiembla al pronunciar su nombre.

—Sí, soy Dream y puedo jurarte que no te odio. Yo no he dejado de amarte en ningún momento, George.

Lo toma del mentón para levantar su rostro y lo besa por fin. No hay ninguna máscara física entre ellos.

George extrañaba sus labios con ese dulce sabor a cereza que siempre tenía. Le encanta la calidez de los besos de Dream. La gentileza con que lo toma del mentón y la forma en que hace agitar su corazón. ¿Cómo había sido capaz de tratarlo tan mal cuando lo amaba tan bien?

—Vámonos. Tienes un duelo por ganar —murmura Dream sobre sus labios.

El enmascarado [Dreamnotfound]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora