Los zafiros se perdieron en el humo que liberaba de la boca, pensando en que ya había pasado un buen rato desde que lo dejó ir al baño. Bajó la mirada al jardín en el que estaba sentado, su verde patio trasero, luego la subió hasta llegar a la ventana perteneciente de la habitación de William.
Suspiró mirando de reojo en la madera en la que se apoyaba, su casa. Su hogar.
¿Mi hogar?
Se preguntó achinando los ojos tomando otra calada de su cigarrillo.
De pronto se escuchó el ronroneo de una moto acercarse que le puso en alerta de inmediato, se levantó y echó un último vistazo a la ventana antes de correr hasta la entrada, ahí, encontró una moto desconocida estacionada al lado de la suya.
- ¿Pero qué-? - Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una ramita rota a sus espaldas, al girarse supo que esa pobre ramita aplastada había cumplido su misión.
- Ósea - Sherlock frunció el ceño. - ¿Todas las personas que quieran visitarte tienen que venir en moto?
- ¿Qué haces aquí? - Ignoró la pregunta obviamente retórica de la mujer.
William, que ya hacía un buen rato que salió del baño, escuchó la moto y rápidamente se fue al salón. Desde detrás de las cortinas, asomado con cautela (para que sobretodo Sherlock no le note) los espíaba.
- Querido, - Sonrió ladeando levemente la cabeza hacía abajo. - estás bruto ¿qué te pasa? - Acarició su brazo con la mirada pegada a su propia mano.
El rubio estaba más que nada centrado en las reacciones del peliazul, ese roce hizo que Sherlock se apartara bruscamente.
- Ni una llamada, ni mensajes.. Ni visitas.. ¿Quién te obligó a visitarme, eh? ¿John? ¿Hudson? ¿Lestrade? - Interrogó mientras retrocedía.
-Conoces a tan pocas personas que se preocupen por ti.. - Sonrió burlona. - Hudson. - Confesó, acercándose al peliazul ateniéndose a abrazar su cuello. - ¿A ti quién te obligó a quedarte? - Acercó el rostro a su oreja para susurrar. - ¿El hombre rubio.. - Apartó la cara y alzó la voz. - O tu madre?
Frunció el ceño mientras apretaba los puños, se fijó en lo que haría Sherlock, sin embargo este no se movía ¿tanta relación tenian que ya ni se inmuta? ¿aúnque hablé así de su madre?
No, no es eso.
Notó algo nuevo en los ojos zafiros, un miedo que no había visto antes en sus preciosos ojos acuáticos.
- Dime Sherly.. ¿Lo tienes aquí? - Se acercó a la puerta y la abrió sin vacilar, alzó una ceja al ver ni una prueba de que había alguien más viviendo.
- ¿De qué hablas? - Se acercó a la puerta poniéndose a su lado.
- Hm. - Analizó antes de volver a su sonrisa socarrona. - Raro, - Concluyó con el salón. - a ti te gustan los rubios. Yo, John.. Esperaba uno nuevo - Alzó nuevamente la voz. - para la colección. - Le guiñó el ojo - Te dejo que tengo trabajo
- Mejor. - Opinó molesto.
- Volveré. - Dejó un pequeño beso en los labios del hombre y cogió la moto para marcharse.
El peliazul se quedó estático hasta que escuchó la moto alejarse, entonces entró en casa y tras cerrar la puerta se apoyó en ella con la cabeza gacha, el suspiro que iba a soltar se retuvo cuando escuchó una voz más.
- ¿Quién era? - Preguntó William saliendo de detrás de la isla de la cocina y acercarse después hasta estar frente a él.
- Una conocida.. Una amiga creo yo.
- Te besó. - Dijo lo más neutral que pudo antes de apretar sus labios y sentir como su corazón latir con más fuerza.
- Es una descarada. - Suspiró al fin. - ¿Tienes hambre?
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SALVADO
FanfikceHabía tocado un día soleado y precioso para quitarse la vida, las cistas y los sonidos del medio ambiente le abrazaban la tristeza dándole más confianza para saltar. Días después, despierta en la casa de un desconocido. ¿Cómo acabó ahí? Con un hombr...
