Ahí estaba el. Vigilando en todo momento, esperando, observando, escuchando.
Al acecho. No se le iba a escapar en lo absoluto. Le cueste lo que le cueste, el lo atrapará.
Se encontraba ahí para cumplir una misión, sus jefes se le habían encomendado, y el mismo también deseaba poder llegar hasta su objetivo. Estando dispuesto a hacer lo que sea dentro de lo que cabe. No deseaba fallarle a sus superiores, pero por sobre todo, no deseaba fallarse a sí mismo.
Su objetivo era simple, lograr obtener las joyas, apoderarse de tantas como fuera posible, pero no cualquier tipo de joyas, sino de unas en particular. Aún si no podía conseguirlas todas, tenía que hacer el intento, y no dejaba de tener en cuenta la idea, de que quizá no sería algo fácil. Pero las obtendría a toda costa. De ser posible, le gustaría hacerse con todas. Pero su prioridad, estaba puesta sobre dos en específico.
Este, era el caso de Buster, un perro de raza doberman. De carácter arrogante, confiado y vanidoso. Su personalidad, era la de alguien astuto y manipulador, que siempre se las arreglaba para conseguir lo que quería. Además de que era bastante rudo, y era capaz de todo tipo de cosas inimaginables, cuando él se lo proponía o lo consideraba necesario. Ahora él se encontraba, en la que debería de ser, muy seguramente la misión más difícil de toda su vida. O más exactamente, la que también para él es, más importante que le hayan encomendado. Encontrar los Miraculous. Y traerlos ante sus superiores. Mismos que a cambio le habían prometido, algo que iba más allá de solo riqueza y fama, eran malas personas, sabía muy bien eso. Pero aún así, él les obedecía, porque estaba convencido, de que ellos podrían llevarle al poder inimaginable, del que tanto le habían hablado durante mucho tiempo.
Buster, trabajaba para las mismas personas que atacaron la escuela, en la que estudiaban Balto y sus amigos. Y por lo consiguiente, también había sido testigo de cómo ese ataque abrupto, que aún por más que habían traído hombres por montones, y trataron de hacer todo sin avisar ni advertir a nadie, el ataque había sido todo un fracaso, y el objetivo no se pudo alcanzar. Si no todo lo contrario, este mismo a pesar de ir directamente hacia ellos, y por lo tanto aún teniéndolo a su merced, fue este mismo quien al final se encargó de deshacerse de ellos. Dejando ver con ello, que aquel chico, ese mestizo perro lobo, era perfectamente consciente del poder que tenía en sus manos. O al menos, era lo que él mismo Buster aún seguía creyendo. Por qué tal parecía, que sus superiores habían caído totalmente en el engaño del chico, y cuando él intentó hacerles ver esto, ninguno quiso escucharlo. Demostrárselos no sería difícil, Pero él también tenía intereses propios y personales, y tal vez por eso, y también al ver la negatividad de ellos, decidió mejor guardarse esta información para sí mismo. Y seguir actuando por su propia cuenta.
Ahora era un infiltrado, un infiltrado en la escuela donde Balto se encontraba estudiando sus últimos días. Quizá había engañado al resto de la organización, pero a él no. E iba a hacer todo lo posible, para hacerse él con la caja de los Miraculous que definitivamente, ese perro lobo debía de tener en su poder. O mínimo, él estaba determinado a obtener al menos, los Miraculous más importantes de todos, que eran por supuesto, los aretes de la Catarina con el poder de la creación, y el anillo del gato negro con el poder de la destrucción. Una vez que los obtuviera, primero los usaría, para sus propios fines, y después, los entregaría a la organización para la que él trabajaba y que estaban en su búsqueda. Era una oportunidad que decidió aprovechar tan pronto como la vio. Así que por primera vez en toda su vida, Buster iba a aprovecharse de la ignorancia de sus superiores.
El doberman más había conocido a sus padres, ni tampoco había tenido nunca una familia, simplemente se había criado con esta organización. Y aún a pesar de la serie falta de afecto que siempre tuvo, prefirió Hacer de cuenta que esta no importaba para nada, y pretendía compensar a la misma, con el poder supremo. Mismo que por lo que había aprendido de sus superiores, solo obtendría, si llegaba a hacerse con el poder de las dos joyas ya antes mencionadas.
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Miraculous Balto
FanfictionLa madre de Balto, Aniu ha muerto, pero en su lecho de muerte supo a quien encomendarle su deber como guardián de la caja de los miraculous. Su hijo Balto, pero el no lo supo hasta varios años más tarde. Y cuando ese momento finalmente llegó Balto a...
