ALICE - de 18 años, se muda a los outer banks para cambiar de aires, encontrando allí a su alma gemela.
RAFE - de 19 años, se encuentra en un momento difícil donde conoce a la chica que le descubre un nuevo mundo.
¡ACLARACIÓN! (en esta historia, "ra...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
RAFE CAMERON; Me desperté mareado, con algo de resaca por la cerveza de ayer seguramente. Me duché me vestí con algo cómodo y baje a desayunar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— ¿Ya te has levantado? — me comentó mi padre. — La verdad es que sigo dormido, son alucinaciones tuyas papá — dije con sarcasmo. — Veo que estás de muy buen humor hijo — me respondió el con lo mismo.
Tomé mi café y cuando me dirigía a salir por la puerta mi padre me llamó.
— ¡Rafe! ¿Has llamado a Sarah? — preguntó. — No, si quieres le envío un mensaje ahora para ver dónde está — respondí. — Está bien, si sabes algo avísame — dijo.
Asentí con la cabeza y salí por la puerta. No me preocupaba mi hermana en absoluto, solo quería ir a ver a Alice por lo que decidí pasar por su casa y verificar si estaba allí mi hermana, con la excusa de traerla de vuelta a casa.
——————
Subí en mi moto y me dirigí a su casa. Llegue en unos 10 minutos y aparqué en la entrada. Llame a la puerta y Alice salió a abrirme. Estaba con una camiseta ancha y un short, y una trenza sin arreglar. Hasta así se veía bien.
— ¿Rafe? ¿Que haces aquí sin avisar? — se sorprendió. — Hola Rafe, amor, ¿cómo estás? — dije sarcásticamente. — Hola Rafe, amor, ¿que haces aquí a estas horas de la mañana en la puerta de mi casa? — dijo con una sonrisa falsa. — Quería ver a mi novia, ¿no puedo? — sonreí. — Si puedes, pero no creo que sea el momento — susurro. — ¿Porque no? ¿Por mi hermana? — pregunté. — Exacto, esta aquí conmigo y me dijo que os habíais peleado — explicó ella. — Ya, no es nada nuevo. Resulta que mi padre me ha dicho que la traiga de vuelta — respondí. — No creo que quiera...— se calló.
Mi hermana apareció por detrás con su tono insoportable replicándome.
— Rafe, ¿que haces aquí? Ya te estas largando ahora mismo — me dijo enfadada. — Papá me dijo que viniera a por ti, es importante Sarah — expliqué tranquilo. — Pero yo no quiero verte ni a ti ni a Papá, así que le dices de mi parte que de olvide del tema — soltó. — Vamos Sarah deberías ir, hacer las paces con tu padre ¿no crees? — dije para calmar la situación. — Tiene razón, está preocupado, ayer te fuiste sin avisar — repliqué.