I need your touch.

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Olive estaba en la sala todavía inconsciente, la vestí y le limpié las heridas, por mi parte solo estaba tranquilo de poder tenerla nuevamente conmigo. Me tenía loco no poder verla todos los días, saber que hacía, que comía, todo.

-¿Ahora estas tranquilo?-pregunto gustav, él me ayudo a poder encontrarla después de que georg y tom se hubieran rendido.

-Un poco, necesito alejar a kally y saber el motivo del porque ella no estaba con él.-tome un sorbo del vino, mi mano tenía pequeños cortes y mi cabeza me dolía tanto así que sentía que mis ojos se querían salir.

Volví a verla, su cabello caía suavemente en su cara, una de sus manos estaba en el aire caída y se veía tan tranquila, no pareciera que me saca canas verdes.

-No importa, ya está conmigo, encárgate de lo que te dije.-gustav solo se despidió, me quedé sentado con ella por si despertaba.

Me ganó el cansancio y me dormí como era de esperarse, pasé la noche bastante mal, mi cuello estaba torcido y me despertaba cada 5 minutos pero no podía dejar a olive aquí.

Me desperté, era de madrugada, olive ya no estaba y todas las luces estaban completamente apagadas, me pare intentando ver alguna señal de ella pero no había nada más que su cobija en el piso. Empece a buscar por toda la casa, tal vez estaba en el baño o algo.. subí la escaleras cuidadosamente, abrí la puerta de su cuarto y me encontré con un desorden horrible.

Su ropa estaba afuera, los cajones tirados por todo lado y los vidrios rotos, me preocupe por olive y empecé a gritar como loco por todos lados, me estaba matando el no saber donde estaba hasta que vi una pequeña caja negra en la mitad de su cama.. con un mechón de su pelo.

-Debes estar jodiendo.-saque el arma de mi espalda y mire bien si tenia alguna trampa al abrir la caja.

No pasó nada, adentro había otro mechón de pelo de ella y una pequeña hoja de papel que decía "¿si no la amas, no te importa que me la lleve?"

-Carajo.-recordé cuando hablé con un viejo que negocio conmigo y me pregunto por ella, solo le dije que no la amaba, ahora me quiero sacar los ojos yo mismo.

Empecé a gritar y mover todo intentando buscar alguna salida o algo que me ayudara a saber su paradero, fui al baño y en todo el puto espejo habían escrito "ve afuera" y ahora la rabia me empezaba a consumir, intenté llamar a gustav, georg o tom pero ninguno estaba, únicamente estaba yo solo en esa maldita casa de mierda.

-¿Dónde mierda están todos?-grité mientras baje corriendo las escaleras y sali por la puerta y si, estaba ella.

-¡Bill, ayúdame!-olive estaba atada y el cuchillo estaba puesto en toda su garganta.

No pude ver quien o como era la persona que la tenia, tenía una máscara y una capucha en toda su cabeza, supe que era hombre por el aspecto de su cuerpo y el como se movía.

-Sueltala, ahora.-hable, olive tenía el pelo mal cortado y su maquillaje estaba corrido.

-¿La amas?

-¿Que?

-¿Si la amas entonces te importa que la mate? Su cuello pide a gritos ser cortado.-empujó aún más el cuchillo creando que saliera poca sangre.

-¡Mierda si! ¡la amo desde el primer día que la vi y no voy a permitir que la trates de esa manera!-no pensé ni una vez y disparé, no conté con que olive se había movido, dándole a ella.

La persona salió corriendo, olive cayó al piso y empezó a escupir sangre, no entendía nada ya que el disparo fue en el brazo, no en el estómago. Corri hacia ella y me odie por correr tan lento, no entendí que mierda estaba pasando.

Cuando llegue ella estaba todavía viva, le hable y le grité pero ella no decía ninguna palabra, miré su abdomen y tenía una cortada muy profunda, tan profunda que sabía que no sobreviviría.

-¿Estás bien?-hable otra vez, ella solo me miraba, me miraba sin decir ni una puta palabra.

-Tu me mataste, soy tu debilidad y lo sabes.-escupió más sangre, cada vez respirando menos.

Me quedé quieto y fue cuando comprendí que todo había sido por mi culpa, la letra de la carta era mía, yo tenia el cuchillo y olive estaba así por mi, agarre conciencia y entendí que todo fue por mi, todo era obra mía.

Solté el cuerpo de olive ya muerto, entre nuevamente a la casa y empecé a tirar y romper todo, todo el silencio se había ido por mi culpa y yo, posiblemente también me iría. No podía vivir sin ella, ella era mi razón de vivir y no merecía estar en este mundo sin ella.

Puse mi pistola en la cabeza, mis manos empezaban a temblar y mis manos ardían por todas las cortadas.

Mis manos ya no se podrían sostener y mi cuerpo tampoco, caí de rodillas contra el piso, era la primera vez que me arrepentía de matar a alguien, de manchar mis manos de sangre.

Entonces, tire del gatillo sin pensarlo.

Mi vecino de al ladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora