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La brasileña y el peruano habían llegado a su destino, Maputo, la capital mozambiqueña. Llegaron más específicamente a una posible zona turística. Se podían apreciar hermosas playas llenas de gente. Pero aquellos countries no venían de vacaciones, Aunque al peruano le gustaría.

—Brasil. Cuando encontremos a tu hermano, recuérdame venir acá. — mencionó mientras pasaban por un lado de la playa, por un camino pavimentado.

La brasileña rió, mientras se acomodaba su gorro, para luego sacar de su mochila una cachucha que puso sobre la cabeza del peruano.

—Para que no te chamusques, el sol aquí está bastante fuerte. —

—Lo noté cuando nos bajamos del avión. También el maldito calor está insoportable.

—Ni aguantas nada. ¿De verdad eres novio de Australia?, Pobre de ti cuando visites su país.

—"Pibri di ti ciindi visitis si piis" —arremedó burlón el peruano.

— ¡Oye! — Exclamó fingiendo molestía.

Ambos se vieron un momento a los ojos y comenzaron a reír.

—Y...dime, ¿Que tan lejos está la casa de tu hermanito? — preguntó el peruano.

— del otro lado de la ciudad.

— Ah, está cer-... —se interrumpió a si mismo. — ¿Del otro lado de la ciudad?

— Seh. ¿Pero por qué esa cara?, ¿No que eres muy bueno caminando?

— Osea si, pero conociéndote me vas a traer de un lado al otro queriendo comprar cosas, nos vamos a perder y voy a tener que caminar más de la cuenta y aparte cargar Dios sabe cuantas cosas.— comentó riendo.

—Tal vez si...¡Pero vamos!, ¿Que tanto podríamos tardar en llegar?

El Peruano prefirió no contestar, y se resignó a solamente levantar una ceja, una forma de decir "¿En serio?"

—...Está bien. Puede que si nos tardemos toda la tarde.

— Brasil, son las 5 de la tarde. —dijo mientras le mostraba su celular. La hora de su celular se acababa de cambiar.

—...Detalles...—

El angoleño había estado hablando con gran parte de los vecinos de su hermano. Caminaba de casa en casa, preguntando. Algunas personas nisiquiera le habían abierto la puerta. Otras no sabían nada. Otros lo habían tratado mal. Y pocos le habían contestado, lo mismo que la primera mujer con la que habló.

—Genial...—suspiró. — Creo que ya debería irme, y buscar en otro lado...—notó las nubes en el cielo, era obvio que iba a llover.—O tal vez mañana...

Se dirigió en la casa de su hermano.  Pudiendo ver al niño, que había visto horas antes, este le dedicó una sonrisa, la cual el angoleño regresó. Notó que el menor se levantó y se dirigió hacia él, detuvo su paso y espero al niño.

—Disculpe, mi abuela me envió a comentarle algo que olvidó mencionar hace un rato.

—No te preocupes, ¿De qué se trata?

—Bueno,...mi abuela dice recordar que, además de loa ruidos del otro día, llegó a escuchar a alguien hablando español, dentro de la casa del señor Mozambique.

Esto sorprendió al angoleño. ¿Hablando español?, Pero...¿De cuál de los 21 países hispanos era el español?, ¿Castellano?, ¿Algún país latinoaméricano?...¿Ecuatoguineano?

—...¿No te dijo como era más o menos el acento?

—¿Uh?, Oh, me dijo que era...más o menos como el de....eh...¿Guinea?

—¿Guinea Ecuatorial?

–¡Si, él!—Sonrió.

—Ghm...muchas gracias...eh...—Dejo sin completar la frase, pues no sabía el nombre del menor

—José—Le contestó el menor.—. Me llamo José.

—Bueno, muchas gracias, José.—Dijo y le revolvió los cabellos.

Se sonrieron mutuamente. El niño regresó a lo que estaba haciendo, y el angoleño simplemente comenzó a caminar hasta la casa de su hermano. Ya sabía cuál sería su siguiente parada.

—Espero que al ecuatoguineano no le moleste verme.—Dijo para si mismo, mientras cerraba la puerta y se dirigía al dormitorio, para arreglar sus cosas.


Perdón por no actualizar 😭
No sabia como continuar la historia.
Prometo ponerme las pilas.

En Busca De Un Africano | CountryhumansDonde viven las historias. Descúbrelo ahora