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• El malgache y el angoleño estaban tratando de encender fuego, debido a que iban a tener que pasar por una especie de túnel, o al menos esperaban que fuera, y alguien-un Mozambiqueño de nombre José -- había gastado toda la batería de una linterna contando historias de terror la noche anterior.

--Me siento como en la edad media--
Dijo Madagascar.

--Ghm...--
El angoleño no supo cómo contestar a esto

--Oye...¿Por qué te cuesta tanto abrirte con las personas?--
Preguntó el francofono.

--No lo sé. Simplemente...no se me da--

--¿Te paso algo cuando eras más joven?, Siria dice que aveces le cuesta abrirse con las personas debido a su padre. Además de que en una ocasión abrió con alguien y este lo lastimó...--
Explicó.
--¿Te pasó algo así?--

--....prefiero no hablar sobre eso...--
Musitó.

--Ghm...ya veo...--

--...¿Te puedo preguntar algo?--
Dijo el angoleño unos segundos después.

--Claro.--
Sonrió levemente.

--¿Por qué me ayudas?, osea ...lo agradezco mucho, pero no lo termino de comprender. Nisiquiera nos hablábamos antes de que Mozambique desapareciera.

--Bueno... Simplemente me gusta ayudar.--
Dijo desviando la mirada.

--Ghm...Anoche...¿De verdad no te molestaría si te contara algo...?--
Dijo, volteando a verlo.

--¿Qué?, ¿Por qué me molestaría?, ¡Claro que no!....¿Hay...algo que te gustaría contarme?--

--....No...aún no...¿Podría hacerlo en otro momento?--

--En el momento en el que tú más prefieras.--
Dijo con una sonrisa.

El angoleño le sonrió levemente.

Finalmente lograron encender el fuego.

--¡Al fin!--
Exclamó Esuatini mientras llegaba junto a José.

--Bien...vamos a entrar...--
Dijo Angola, tomando la antorcha.

El grupo entró al túnel, con Esuatini casi sin poder a caminar debido a que el menor del grupo no lo soltaba.

--¿Creen que esto sea peligroso?--

--¿No podríamos haberlo rodeado?--

--José, tú me acompañaste a ver si había forma de rodearlo.--
Dijo Madagascar.

--Ghm...--

--Ojalá salgamos rápido de aqui--
Dijo Esuatini, ya comenzaba a molestarle la presión del abrazo del menor.

--Oigan....creo que algo nos está siguiendo....--
Dijo el malgache.

--....No me jodas...--

El grupo se quedó en silencio, poniendo atención a cualquier sonido que no viniera del fuego en la antorcha.

Claramente se escucharon pasos tras ellos.

Pasos humanos.

--Mierda...--
Musitó el malgache.

El grupo se miró entre todos. Rápidamente comenzaron a correr hacia el frente, sin siquiera saber hacia donde iban.

Los pasos tras ellos aumentaron la velocidad, haciendo obvio que los estaban siguiendo.

--¿¡Por donde vamos!?--
Exclamó Esuatini.

--¡Ah....!, por...¡Acá!--Exclamó Angola jalando a los countries a una dirección en concreto.

En Busca De Un Africano | CountryhumansDonde viven las historias. Descúbrelo ahora