CAPÍTULO CATORCE

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Estaba profundamente sumida en un sueño cuando el estridente sonido de mi móvil me despertó bruscamente. Gruñendo de frustración, estiré mi brazo hacia la mesita de noche para alcanzarlo.

"¿Hola?", respondí con voz somnolienta y ligeramente entrecortada.

"Hey, peque. ¿Te desperté?" exclamó Danny.

Hubo un breve silencio en la línea, pues se me hacía extraño Danny llamándome a estas horas. "¿Está todo bien?" pregunté por instinto.

"Sí, de hecho, todo está excelente. Terminé mi curso. Quería que fueras la primera en saberlo", comentó mientras suspiraba. "Les han encantado mis historias y me ofrecieron un contacto para cuando me sienta listo".

"Wow, Danny. ¡Eso es increíble!" comenté sintiendo una ola de orgullo invadir mi corazón. "Tienes que llamarles, estas listo para lograr todo lo que te propongas", afirmé.

"No lo se, peque. No estoy seguro de querer adentrarme en ese mundo de gente adinerada que está todo el día frente al computador escribiendo cosas que realmente no siente solo porque tienen una fecha límite para entregar un manuscrito", comentó. No supe qué responder. Se que no lo está diciendo por mí, sin embargo, es inevitable no sentirme identificada pues es lo que he estado haciendo los últimos meses en Karovo.

Pude escuchar un gran suspiro a través de la línea. "No lo digo por ti, peque. Se que crees en las historias que escribes, y que incluso ahora trabajando para alguien más no permitirías que algo sin corazón se publicara", mencionó con el más suave tono de voz. "Pero eventualmente la ciudad te puede convertir en algo que no eres, una persona fría envuelta en soberbia en busca de fama o dinero. No quiero convertirme en algo así".

"Pero Danny, eres tú quien decide si quieres ser esa persona o no. Si es cierto, la ciudad puede ser un lugar frío y vacío pero está en tus manos si quieres verlo de esa forma. Puedes hacer grandes cosas con tu talento. No te limites por el miedo a algo que podría o no ocurrir, sobre todo cuando es algo de lo que tienes total control".

"¿Recuerdas a mi tío Douglas?" preguntó después de unos segundos de mantenerse en silencio.

"¿Esto es por él? ¿Tienes miedo de convertirte en él?"

La historia del tío Douglas es bastante conocida en Lake Cacely. Era un hombre muy inteligente que pasaba sus días en la universidad y las noches trabajando para lograr pagar sus estudios y ayudar a mantener a su familia. Lo conocía todo el pueblo. Era alguien con el que podías contar siempre, sin importar el para qué o el cuándo. El tío Douglas siempre estaba. Todos conocían cuál era su sueño: ir a la gran ciudad, conseguir un buen trabajo para ahorrar y eventualmente invertir en algún negocio en el pueblo que pudiera brindarle estabilidad a su familia.

El problema es que nunca regresó de su viaje. Al principio se comunicaba con su familia a través de cartas y les mandaba una buena cantidad de dinero al mes. Pero poco a poco, las cartas se redujeron. La última vez que vino al pueblo fue porque su abuela había enfermado. A pesar de las circunstancias su familia lo enfrentó y su respuesta fue que en la ciudad vivía mejor que en el pueblo. Sin preocupaciones, sin tener que resolver problemas de los demás o estresado por las deudas del vecino.

En pocas palabras. El tío Douglas, se dejó influenciar por la ciudad, el buen dinero y los vicios, dejando atrás el calor de un hogar y la familia. Nadie sabe qué ha sido de él. Nunca más respondió una carta y con el pasar de los años el dinero dejó de llegar también. Ahora, es solo un recuerdo y un cuento entre los habitantes de Lake Cacely.

"Temo que la ciudad sea tan fantástica como todos dicen y que después no quiera regresar".

"Oh Danny", sentí como mi corazón se encogía al escuchar su confesión. "Está bien tener miedo. La ciudad es muy maravillosa y te enamoras con solo mirar sus luces encandecientes en los edificios. Pero, Danny, puedo asegurarte, como una persona que lleva meses viviendo en Karovo, que no cambiaría por nada los atardeceres frente al lago. Esos días en los que pintabamos sobre el pasto mientras el viento jugaba con nuestro cabello y solo escuchabamos el sonido del agua chocando en la orilla. Te juro que no hay nada mejor que eso".

MIENTRAS NADIE VEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora