9. Hermano.

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El lunes empezó bastante bien para Seokjin que ya tenía una nueva rutina puesta a prueba gracias a su compañero de piso. Había algunas cosas a las que había tenido que renunciar como el salir a correr todos los días, pero al menos había podido volver a ejercitarse en casa.

No supo descifrar a Nayeon cuando le mostró el nuevo trato con su vecino, pero si no había dicho nada él lo tomaba como algo bueno.

Su primer juicio había sido más corto de lo que tenía previsto porque el acusado decidió declararse culpable, así que en general su lunes estaba yendo bastante bien.

Eso hasta la hora del almuerzo cuando recibió un comunicado inesperado.

—Kim. —Jin levantó la cabeza del próximo caso que estaba revisando para refrescar la memoria. —Te busca tu hermano. —Frunció el ceño.

—Yo no tengo hermanos.

Su respuesta había sido automática, pero su compañero ya se había ido cuando Jin cayó en cuenta de que si que tenía un hermano, o mejor dicho, un medio hermano. La última vez que vió al niño, él tenía diecisiete años y el menor apenas si tenía dos.

De todas formas Jin lo había visto pocas veces y nunca tuvo un lazo con él, además que llevaba catorce años sin saber nada sobre él por lo que olvidarse de que no era hijo único había sido muy fácil. En general no le gustaba recordar nada acerca de su familia y eso incluía a su medio hermano.

La única razón que se le pudo ocurrir para que un niño, que muy probablemente ni siquiera lo recordaba, lo buscara era que su padre había encontrado otra forma de chantajearlo.

Jin se lo había quitado de encima hacia un par de años cuando logró reunir pruebas suficientes para mandarlo a un centro de rehabilitación. Nunca contestaba las llamadas o correos que recibía del centro así que no sabía si el hombre había logrado salir. Lo dudaba puesto que su padre había sido un adicto y alcohólico desde siempre y no había forma en que se hubiera recuperado tan rápido. Especialmente porque el hombre no tenía intenciones de hacerlo y dejarsela fácil a su hijo mayor.

De cualquier forma, pensó que si su padre hubiera salido él mismo se hubiese presentado como hizo muchas veces antes, para extorsionarlo y sacarle todo el dinero posible.

Olvidó por completo el asunto en medio de su segundo juicio, pero volvió a resurgir cuando un adolescente se atravesó en su camino, haciendo que casi lo atropellara al salir del estacionamiento.

Debía ser él. Era difícil identificar la cara de un bebé en un adolescente pero en el pequeño análisis que hizo a través del vidrio reconoció uno que otro rasgo suyo en el menor.

El adolescente, estaba apoyado sobre el capo del carro y no parecía tener intenciones de moverse de ahí, así que Jin bajó el vidrio de su ventana y se asomó.

—Apartate. Estás haciendo que obstruya la salida.

—Eres Kim Seokjin. —No era una pregunta pero tal parecía como si esperara una respuesta. —Dijiste que no tenías hermanos. —Jin suspiró.

—¿Qué quieres? ¿Te mando Hyeosik? —El adolescente negó con la cabeza y se enderezó.

—Vine por mí mismo. —Un auto tocó la bocina detrás de Jin y el desgarbado adolescente se mordió el labio dudando si debía apartarse o no.

—Deberias irte antes de que te saque seguridad.

—Pero yo- necesito hablar contigo. —El claxon volvió a sonar y la persona al volante soltó algunos improperios.

Se notaba que el chico no quería irse, pero ante la falta de respuesta de Jin y el insistente sonido de la bocina se hizo a un lado. Jin avanzó por el camino sin dirigirle una mirada.

El Veredicto De Jin | JintaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora