21. Aliados.

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Recibió una llamada de Min Yoongi a la hora del almuerzo. El hombre quería verlos a su hora de salida en un café cerca de la zona del hospital. Aquello no auguraba nada bueno, pues el pediatra había dicho que si el estado de Fefe no era alarmante, con una simple llamada bastaría.

Namjoon llegó a su mesa justo cuando había terminado la llamada. Una parte de sí sabía que su vecino vendría a verlo si volvía a sentarse en la cafetería del lugar, pero otra parte aún estaba un poco sorprendida.

—¿Por qué tienes esa cara larga?

—Es mi cara.

—Es cierto, pero hoy luce un poco más tétrica que de costumbre. —Seokjin suspiró. ¿Debería darle una oportunidad al moreno? Después de todo ya habían cruzado la línea de simples conocidos hacía rato.

—Tengo muchas cosas en la cabeza.

—¿El asunto de tu hermano? —Aun le parecía extraño oír esa palabra. Después de todo él no se había criado con Beomgyu, ni siquiera lo había visto en la mayor parte de su vida, así que inconscientemente se hacía hijo único.

—Eso y Fefe.

—¿Le pasó algo a la niña? —No le pasó desapercibido el tono preocupado de Namjoon y sin querer se le escapó una leve sonrisa.

—Espero que no. Su pediatra quiere vernos a mí y a Taehyung para explicarnos su estado de su salud. —Por el resto del almuerzo Seokjin estuvo explicándole la situación al moreno, quién para su sorpresa lo escuchó con semblante serio, sin interrumpir ni un solo momento.

—Vaya. Suena... Complicado. —Jin miró su bandeja de comida sin terminar y asintió con pesar. —Hey. —Pronto sintió un golpe en el hombro que le hizo volver a mirar a Namjoon. —No dejes que eso te llene de ansiedad, podrías acabar en un bucle. Lo mejor es esperar.

—Es más fácil decirlo. —Finalmente se rindió con su comida y la dejó de lado. —No puedo evitar pensar en el futuro con todas las responsabilidades que tengo y la falta de respuestas me abruma.

—Lo sé, no fue mi mejor consejo, pero aunque no pueda asegurar que todo va a salir bien, si te puedo brindar mi apoyo. Sabes que mi familia y yo estamos dispuestos a ayudar, con la niña y con tu hermano, sólo debes dejarnos hacerlo.

Seokjin se quedó en silencio tanto tiempo que Namjoon no sólo acabó su comida sino también la de él.

—¿Por qué me ayudan si no he sido bueno con ustedes? Especialmente contigo. —Reconoció.

—Mi esposa es una buena persona. Le gusta ayudar.

—¿Y tú?

—No suena muy bien que yo mismo me trate de buena persona. —Compartieron una risa que Jin no se molestó en ocultar. —Digamos que tengo el presentimiento de que cuando dejes de ser tan rígido, seremos grandes amigos.

No refutó. Últimamente estaba aprendiendo que a veces por más que planearas las cosas, la vida podía hacer de las suyas y llevarte donde menos esperabas.

No había hablado con Taehyung por la mañana ya que las copas de más le impidieron despertarse a tiempo incluso si el chico había intentado que lo hiciera. Además de eso, había amanecido con una jaqueca horrible, así que tener una tranquila charla matutina con Taehyung no había sido una opción.

Jin recordaba algunas cosas y otras fueron surgiendo a medida que el día transcurrió. No estaba arrepentido, quizás un poco avergonzado, pero nada que le fuera a impedir tratar con el pelinegro.

En cuanto puso un pie casa Rudolph se le tiró encima. De no ser por sus reflejos el pobre can hubiera caído al suelo en lugar de estar sobre los brazos de Jin como si fuera un bebé.

El Veredicto De Jin | JintaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora