Sali de ese lugar, ignorando las miradas de curiosidad de los presentes.
Los susurros fueron lo peor, porque podía entenderlos.
Es algo sorprendente lo que la gente murmura cuando piensa que no los entiendes
Era la esclava del ruso
Es una perra, como se atreve a hablarle así
Debieron dejarla con el ruso
Espero que la hayan jodido duro
Me encantaría follarle el culo, apuesto que lo disfrutaría
El golpe de aire helado en mi rostro fue bienvenido apenas salí, calmando mi piel ardiente. Casi congelando las lagrimas que deje que salieran cuando nadie podía verme, realmente fui fuerte para no romperme antes de salir.
Quien en su sano sentido quería que otra persona sufriera una violación, que la hieran o la denigren y solo de imaginarme que ese tipo de personas atendían personas enfermas, que buscaban alivio me helaba la sangre.
A pesar de todo, nadie podía pensar que era débil. No tenia ningún aliado en este lugar, pero al menos no tenia ningún enemigo y eso ya era una ventaja.
Me acerque a la cocina cuando el frio se volvió casi insoportable y entre, el rico aroma del tomillo y del romero me recibieron.
Varias empleadas se encargaban de la preparación de la cena, todas ocupadas en algo. Ese rico aroma despertó mi apetito.
Una joven mujer alta en ropa de deporte pelando una patata detrás del mesón central me sonrió. Dejando la patata sobre la encimera se acerco con seguridad. Me prepare para defenderme a pesar de su calma. No dejaría que nadie me volviera a sorprender.
-soy Frayde, significa felicidad en hebreo -dijo en ingles-Usted debe ser la huésped del señor Zaur, acabo de llegar me ordenaron ayudarla. Vine de Georgia-dijo con voz firme, sin titubear. Al parecer era cercana a ellos. Tuve que levantar la mirada para verla. Debía medir casi 1.80, de cerca pude ver lo bonita que era. Su espeso cabello castaño se rizaba alrededor de su largo cuello. Sus ojos castaños parecían que ocupaban la mitad de su rostro por lo grandes que eran. Su nariz aguileña no le restaba belleza, y sus gruesos labios enmarcaban su belleza. Tenia una energía alegre, te hacia querer estar a su lado. Aunque percibía algo peligroso debajo de su fachada ¨sociable¨
Lastimosamente creía que nunca me volvería a sentir cómoda con nadie en mi vida. Había visto demasiado para hacerlo.
Excepto con Zaur, pero el era un caso aparte. Algo que ni siquiera yo misma entendía. Deseche esa idea y la guarde en un baúl con llave en el fondo de mi mente.
-mucho gusto, soy Diana-respondí amable sin acercarme, intentando no intimidarme por esta mujer.
A pesar de que su energía era tranquila, era fuerte, sentías el peso de su mirada, era demandante como si estuviera cazando algo.
-Zaur me indico que debo ayudarte a adaptarte y con el idioma. Quería llegar antes para conocerte, antes de empezar. Además creí adecuado en tu situación enseñarte algo de defensa personal-el tono educado de su voz no le restaba temple.
-ayudarme con el idioma? Necesito adaptarme? Para que?-confusión obvia en mi tono.
-si, soy 4to Dan de tae-kwondo, y 5to en jiujitsu. También practico wushu y soy g5 en krav maga que seria el equivalente a cinturón negro en otras disciplinas-dijo orgullosa. Debería estarlo, yo apenas y podía dar un golpe sin romperme algo, mínimo una uña- Zaur quiere que sepas como defenderte y quiere que aprendas nociones básicas del idioma para que puedas comunicarte
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RENACER (RUSO PARTE 2)
Fiction généraleHerida mas alla de la recuperacion, rota, un pequeña semilla brotara y renacera. Como un ave Fenix, renacera de sus cenizas.
