Capítulo 15

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3 semanas después.

Mi cuerpo se recuperó, mi mente...no tanto.

No escapaba de Maksim, ni siquiera cuando dormía. Sufría pesadillas plagadas de él, violándome, violando a otras mujeres, golpeándolas, torturándolas.

Apenas podía dormir con Maksim.
Sentirlo a mi lado, su cuerpo rodeándome, su pesado brazo bajo su peso sofocándome, sentir su aliento en mi cabello cada noche, me repugnaba. 

La amenaza velada que hizo cuando ebrio, intento tomarme analmente. Cuando me negué, amenazo a mi familia.

Lo chupe duro esa noche, sin negarme, las lagrimas de dolor cuando intentaba forzarse en mi boca estrecha se mezclaban con la saliva, incluso jugué con su culo con la lengua cuando me lo pidió, al notar que el tamaño de mi boca no le permitía entrar como el quería. Se corrio en mi cabello esa noche y me prohibió lavarlo durante tres días. 

No espero...poco tiempo después de la perdida, a pesar de las advertencias del doctor, comenzó a tocarme, solo evitaba penetrarme diciendo que debía dejar descansar mi coño para cuando decidiera embarazarme. Si claro, porque yo no podía opinar al respecto, no era dueña de mi propio cuerpo. 

También fue operada sin consentimiento, me realizo la operación de corrección de miopía, eso y el hecho de que me retiraron el yeso y comencé con la rehabilitación. Eso y otras actividades consumían mis días.

Pase 5 días con gotas, molestias adicionales, pero quede perfecta.

Odiaba que me besara en la noche, sentir sus brazos a mi alrededor, sentir sus manos dándome placer cada maldita noche me condicionaron que temiera los orgasmos porque el maldito siempre se aseguraba que me corriera...ruidosamente.

Si no lo hacia el simplemente se esforzaba más.

Comenzaba en mi cuello, conociendo lo sensible que era, ataba mis manos a la cabecera de la cama luego de que lo aruñe en el rostro, cuidadoso del yeso en mi mano.
Cada noche me comía, hasta que rogaba que se detuviera y cuando el placer sobrepasaba mis sentidos, y si no hacia suficiente ruido o gemía alto como él quería, se detenía. Podía hacerlo varias veces, dejando mi clítoris palpitante, lamiendo mis pezones, mi cuello, mordiendo eróticamente cada centímetro de mi piel, sus dedos continuaban una caricia casi fantasmal sobre mi clítoris.

Finalmente, cuando arqueaba mi cuerpo contra el suyo, buscando el contacto, anhelando sus labios, mi mente tan fragmentada para entender el abuso, casi normalizándolo, buscando un escape de toda la mierda a mí alrededor, Maksim rodeaba mi clítoris con sus labios y me obligaba a correrme ruidosamente.

Cada noche, me tomaba en "nuestra" cama, luego de encontrarme, no importaba que tan lejos me ocultara, lo pequeño del agujero donde lograba meterme. Siempre me capturaba, como un retorcido juego del gato y el ratón.
La noche que llegamos escuché su reunión, escuché los gritos de sus hombres.
Estaban buscando a alguien llamado Zaur, quien a juzgar por cómo se referían, no era una buena persona.
Nadie aquí lo era.

Cada día, inclusive dudaba que yo siguiera siéndolo.

Las últimas semanas padecía constantes dolores de cabeza por la falta de sueño. Mi estomago ardía por la falta de alimento, mi cuerpo se negaba a aceptarlo, apenas Maksim se alejaba corría al baño y vomitaba hasta que mi garganta ardía por la bilis. Me sentía débil casi la mayor parte del tiempo, sentía que me consumía, quería desaparecer.

Maksim se quejaba constantemente de la pérdida de peso, estos últimos días comenzó a decirme que extrañaba mis curvas. Le dije que se fuera a la mierda, el me follo la boca, un día normal en mi retorcido mundo.

RENACER (RUSO PARTE 2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora